Apenas
se cumplieron 20 años de la muerte de Manolo Martínez, pues falleció en La
Jolla, California, Estados Unidos, el 16 de agosto de 1996. Los recuerdos de ese
histórico momento son muy lúcidos en nuestra memoria, ya que contábamos con
nueve años de edad.
La mayor de las sorpresas fue admirar la
profunda tristeza ante su partida, así como la admiración que desgranaba en el
entorno taurino. Las escenas de la misa de cuerpo presente en la Plaza México
fueron especiales, al ver las lágrimas, ovaciones y una presencia que colmó los
tendidos en mayor número que en muchas corridas de toros.
El
reconocimiento de la afición dejaba ver que estábamos ante la muerte de una
figura indiscutible. Lo anterior también quedaba claro, y hasta el día de hoy,
en el hecho de que solamente los más grandes tienen la capacidad de dividir las
opiniones
Y
es que naturalmente tuvo Manolo tanto partidarios como detractor, y por
supuesto que el maestro, que siempre vivió intensamente, tuvo situaciones o
momentos censurables, amalgama de circunstancias de un hombre de matices y
extremos que sabía imponer su mando.
Todavía
en las charlas taurinas, y al recordar al maestro Manolo, hay quien
manifiesta su “amor” y también el que declara su "odio". "Martinismo" o
"antimartinismo", pero se trató de un torero que difícilmente pasaba
inadvertido, prenda de una personalidad que hace mucha falta en la
actualidad.
Ante
todo, Manolo Martínez fue un conocedor profundo de la técnica del toreo
y, por supuesto, todo un experto en el comportamiento del toro de lidia, un toro
que, como no pocos argumentan, durante aquellos años se redujo en casta. Lo
anterior sin dejar de manifestarse como el artista que siempre fue, pues vaya
que podía alcanzar momentos de exquisitas emociones.
Rescatando
datos que ya habíamos referido en esta espacio, de acuerdo con los datos que
aportó el bien recordado analista e historiador Luis Ruiz Quiroz, Manolo
Martínez toreó a lo largo de su carrera un total de 1344 corridas de toros.
De éstas, 91 fueron en la Plaza México, coso en el que paseó 81 orejas y 10
rabos.
Nacido
el 10 de enero de 1946, Manolo toreó 34 novilladas antes de llegar a la
alternativa, doctorado que tuvo verificativo en su tierra, Monterrey, el 7 de
noviembre de 1965, llevando como padrino al maestro Lorenzo Garza y a
Humberto Moro como testigo, ante el toro "Traficante", de
Mimiahuapam.
La confirmación en “su plaza”, La México, fue el 12
de febrero de 1967, con Juan García Mondeño y Mauro Liceaga, con
toros de Mimiahuapam. La ratificación en Las Ventas de Madrid ocurrió el
20 de mayo de 1970, cuando lidió un encierro de Baltasar Ibán y recibió
los trastos de manos de Santiago Martín "El Viti", cortándole una oreja
al toro de la ceremonia.
Luego de una trayectoria impregnada de arte
y carácter, rivalidades y polémicas, tuvo su primera despedida en 1982, una
encerrona en la que cuajó a un toro de San Martín, al que le tumbó el
rabo. Volvió en 1986 y su última tarde fue en 1990 en la Plaza México, en un
mano a mano con Jorge Gutiérrez.