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Tauromaquia: España en marcha

Lunes, 14 Mar 2016    Puebla, Pue.    Horacio Reiba | Opinión   
La columna de este lunes en La Jornada de Oriente
Mientras el Nuevo Progreso de Guadalajara pone la muestra de lo que es una corrida de presentación impecable con el encierro de Los Encinos despachado ayer por Juan Pablo Sánchez, Diego Silveti y Fermín IV –muestra que debió tomar en cuenta la administración de José Tomás para evitar su reciente fiasco capitalino, la temporada española toma carrera. A los festejos de Olivenza y de la Magdalena en Castellón los siguen, en estos días, las Fallas de Valencia. Y enseguida Sevilla, y luego Madrid y todo lo demás.

La ebullición, pues, ha comenzado. Joselito Adame, ausente en Castellón, el domingo anterior triunfó y salió en hombros de la matinal de Olivenza, cerca de la raya de Portugal. De dulce salieron los de Núñez del Cuvillo, y los tres alternantes y el público la pasaron en grande. Tres orejas al hidrocálido y otras tantas para José Garrido, aunque, según crónicas, el faenón de la feria fue el que le valió a Roca Rey el rabo tercero del soleado mediodía extremeño, en esa plaza recoleta que ha convertido su corta feria anual en cita obligada del taurinismo europeo.

Mas si la faena del día y del naciente año taurino español fue, sin discusión, la de Roca Rey al gran tercer toro, la estocada del día se la propinó Joselito, en la suerte de recibir, al también notable cuarto, el de las dos orejas, al que además toreó muy bien. No es poca cosa que el hidrocálido haya compartido semejante apoteosis sin ceder un ápice ante dos valores de tal calibre, pues Garrido, como se señalara aquí el año pasado, con motivo de una actuación suya en Bilbao, también va para figura, con una entrega total no reñida con la buena clase. Que es justo lo que la terna de ese día ha traído a la Fiesta.

Feria sin tacha

Olivenza no exagera en número de corridas ni con kilos del ganado, quizás por eso el disfrute está garantizado. Este año, Talavante triunfo tanto como torero –tres orejas el sábado 5– como en su debut ganadero –mismo día por la mañana, cuando les cortaron orejas a su noble novillada un embalado Ginés Marín (3) y Alfonso Cadaval (1), que se presentaba con picadores. Y como Aguascalientes está de moda, ahí tienen ustedes a Leo Valadez cobrando la primera oreja del breve ciclo oliventino, de su segundo en la apertura de feria, el viernes 4. Y eso que el sexteto de El Freixo (propiedad de El Juli) no salió nada fácil, como atestigua el hecho de que sus alternantes se hayan ido en blanco; eran éstos el ya muy cuajado y curtido Joaquín Galdón, de Perú, y el local  David Bolsico.

En la vespertina del sábado, que tan rotundo éxito le reportara a un Alejandro Talavante pletórico, cortaron asimismo orejas Diego Urdiales y Miguel Ángel Perera, a razón de una por montera, aprovechando el buen juego de los de Domingo Hernández. Perera reaparecía, luego del cornalón brutal de Salamanca, el 15 de septiembre último, casi seis meses más tarde.

Castellón, a la baja

Menos público y peor ganado en el ciclo magdaleniense, antaño tan prestigiado. Con inclusión de una alternativa semifantasma –la del novillero local Vicente Soler, al que obsequiaron con par de apéndices, y Juan José Padilla en plan pirata –a oreja por toro, mientras Francisco Rivera Ordóñez se abstenía, con toros de la empresa del coso, los Matilla. Eso fue el 3 de marzo, tercer festejo de una feria que empezó con dos novilladas sin caballos en que se repartieron orejas a destajo. En la cuarta los cuvillos embistieron y hubo oreja para José Mari Manzanares y palmas para Sebastián Castella, que pechó con lo peor del terciado hato, al revés de Enrique Ponce quien, jugando en casa, anduvo tan a gusto que desorejó a los dos de su lote. Exactamente como Alejandro Talavante en la corrida final  –lunes 7—que fue de Alberto Bailleres (Zalduendo) y flojeó bastante, limitando las posibilidades de El Fandi –que a los suyos los fundió en largos segundos tercios—y Cayetano, que reaparecía una vez más y no encontró toros. O quizá sí, pero de la nefasta variedad del post toro de lidia mexicano.

El acontecimiento mayor de la desigual feria castellonenese ocurrió el sábado 4 y estuvo en el mano a mano de López Simón y Roca Rey, que se arrimaron como desesperados a los de Juan Pedro Domecq. Mejor lote el del madrileño, que prodigó el toreo de hinojos y desorejó a primero y tercero (oreja por toro). Y toreo suntuoso y ceñido de Roca Rey, que aunó temeridad y temple ante el complicado cuarto, antes de estoquearlo a ley y cortarle la oreja, pues la gente andaba algo fría con el peruano. Del que, observa en su crónica Barquerito, llaman la atención la sutileza de sus toques y la variedad de sus quites, que denotan que no fue vana su estancia por tierras mexicanas. Claro que López Simón le respondía con lances de rodillas –gaoneras, faroles, largas– que alborotaban al cónclave mucho más que los templados lances del limeño, que se complacía en extremar limpieza y ajuste.

Alfonso López Simón y Andrés Roca Rey. Los dos máximos aspirantes a figuras entre la generación emergente, larga como es. Y las empresas lo reflejan al darles cabida en carteles de mano a mano, tanto entre sí como con los consagrados. Así, López Simón irá con El Juli en Valencia y con Sebastián Castella en Sevilla; y Roca Rey con Talavante en Valencia y con El Juli en Arles. Cómo nos gustaría ver entrar en ese rejuego a Joselito Adame, mas no parece que las casas empresariales opinen lo mismo.

Joselito, a Valencia y Sevilla

Aun así, el hidrocálido está anunciado mañana día 15 en la feria de fallas, al lado de Iván Fandiño y Juan del Álamo para despachar la corrida Zalduendo; e irá también a Sevilla, el 6 de abril, con toros de Las Ramblas y Miguel Abellán y El Cid como alternantes, siendo esa su única corrida de una feria que constará de 16, de las que López Simón y Roca Rey torean dos –en carteles de mucho más relumbrón que el reservado a Joselito, lo mismo que Castella, Talavante, José Mari Manzanares, El Juli, Manuel Escribano y El Cid. Y para celebrar su retorno a la Maestranza, Morante de la Puebla firmó cuatro corridas, más una quinta en la feria del Arcángel, en septiembre.


Fuera de Joselito Adame, no hay más nombres mexicanos en la cartelería sevillana, ni siquiera para las novilladas de mayo y junio. Tampoco para la feria de San Miguel, que aún  no está cerrada pero ya anuncia en sus avances a Morante y Roca Rey, más esta terna indiscutiblemente brava: Castella, Manzanares y el infaltable López Simón.

A propósito de Roca Rey

Álvaro Acevedo, en su crónica de La Razón y a propósito del faenón del peruano en Olivenza, pondera "su dominio de las distancias cortas, con sus pases cambiados, arrucinas y demás suertes espectaculares; pero todo quedó en un segundo plano cuando emergió, como una aparición, aquel esplendoroso toreo al natural. Porque Roca Rey, para dar respuesta a la excepcional clase del tercer toro de Núñez del Cuvillo, desgranó con su mano izquierda no menos de quince muletazos verdaderamente apoteósicos. Con un trazo soberbio, con un temple exquisito, con una estética impecable y con una lentitud de locura".

Es imposible no detectar en este relato y en tal toreo las huellas de la reciente campaña mexicana de Roca Rey y su experiencia con las embestidas de nuestros utreros. Una campaña intensa en número de corridas, por más que la empresa de la Plaza México le haya puesto sordina, hasta el punto de negarle, en su única comparecencia, un toro de regalo. Por lo demás, magnífica ironía sería que el año de la reaparición de José Tomás en Europa, y del reencuentro de Morante con su Sevilla, el toreo más auténtico, puro y exultante estuviese reservado a un joven hasta ayer desconocido, oriundo de la lejana Lima.

Para que luego se dude que la verdadera sal de la Fiesta radica en esa capacidad para, de tarde en tarde, sorprenderse a sí misma y sorprendernos a todos.


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