¿Y qué es el cesar de respirar sino libertar la respiración de sus infatigables flujos y reflujos, de suerte que pueda elevarse y expandirse para buscar a Dios?
Gibrán Jalil Gibrán, poeta libanés.
Pocos años después de que Neguib Simón Jalife llevara adelante el descomunal proyecto de la construcción de la Plaza México, otro visionario de sangre libanesa se presentaba como novillero en modestos ruedos mexicanos. Era Chafik Hamdan Amad, rebautizado como José Chafik. Una fractura en un brazo cortó el sueño de ser torero de quien llegaría a convertirse en uno de los más importantes ganaderos en la historia de la Fiesta en México. Y he aquí cómo el Medio Oriente viene a conectarse con el arte hispano del toreo a través de dos mentes poderosas y emprendedoras que dejaron huella en nuestro país. Chafik siempre se mostró orgulloso de su origen libanés y del esfuerzo realizado por su familia, que terminó afincándose en México. El fallecido
Chafik conocía al pie de la letra la historia genética de la ganadería madre de
San Mateo y colocó a
San Martín en un sitial preponderante en la cabaña brava mexicana. Con su indiscutible talento, logró que su vacada se convirtiera en pie de simiente de muchas ganaderías. Una de sus cualidades como criador fue que nunca buscó rebajar la casta de sus reses. Siempre antepuso la bravura que, en combinación con la calidad, dio como resultado una lidia interesante y espectacular.
Chafik comprendió perfectamente la conducta del toro mexicano; podía pasar horas enteras hablando de vacas, sementales y empadres. Abrazó su profesión con gran cariño e intensidad. Fue un excelente aficionado, hombre inteligente, dedicado y profesional. Pepe era muy elocuente, cálido y cordial. En el terreno social, se sabía relacionar con habilidad.
Con tan profundo conocimiento del toro, no fue casualidad que también en España lograra triunfar como ganadero a partir del año de 1999.
Mención aparte merece su labor como apoderado de
Manolo Martínez, el hombre que verdaderamente mandaba y movía los hilos del sistema taurino mexicano. Si en su faceta de ganadero entendió y potenció las virtudes del toro mexicano, como apoderado supo sacar el mayor provecho de todo lo que
Manolo representaba como la máxima figura del toreo. Con su sólo nombre
Manolo abría puertas, pero había que saberlo llevar. Como su representante,
Chafik ejerció el poder; gran negociador, administró con astucia la carrera del regiomontano y le consiguió los contratos de varias de sus corridas más importantes, como las encerronas en la Plaza México de los años setenta del siglo pasado.
Si bien es cierto que la mancuerna
Manolo-Chafik fue acaparadora y cerró las vías para el surgimiento de nuevos valores, también es verdad que las figuras en potencia carecían de argumentos toreros para hacerle sombra al hombre de las patillas.
En pleno auge martinista, y dado que su dominio se extendió por más de 15 años,
Chafik tuvo tiempo para "moldear" un toro a la medida de su torero, el toro "achafikado", cómodo de cuerna, dotado de calidad, duración y recorrido, con el que el reinero realizó muchas de sus grandes faenas, repitiendo la costumbre histórica en la que mientras más grande es la estatura del torero, menor es la percha del toro. Fue sintomático que, una vez retirado
Manolo, Chafik elevara el volumen de sus pupilos. Recuerdo claramente la sorpresa que causó la gran presencia de los animales de su ganadería alterna de
La Gloria una tarde en la Plaza México. Tanta, que
Francisco Lazo encabezó su crónica en el Esto con el siguiente enunciado: "Nuevo
look de La Gloria".
Por si le faltaran aciertos,
Chafik jugó un papel muy importante en la venida a México de
José Tomás. Fue él quien lo trajo, le echó vacas y le consiguió su primera novillada en Puerto Vallarta. Al advertir las grandes cualidades del diestro de Galapagar, tuvo el acierto de convencer a su amigo
Victorino Martín para que el sobrino de éste viniera a nuestro país. En el libro "José Tomás, un torero de leyenda",
Carlos Abella platica este capítulo determinante en la vida de
José Tomás.En fin, se ha cortado ese torrente de sabiduría que fue
Pepe Chafik, un grande de la Fiesta de los toros.
Despedida en ApizacoRafael Ortega toreará su corrida de despedida definitiva próximamente en Apizaco, su ciudad natal, antes de regresar a las actividades políticas.
Ortega asegura que fue despojado de un triunfo legítimo en las elecciones para presidente municipal del año pasado y quiere volver por sus fueros. Por lo pronto, tiene seis corridas por delante en coso nacionales.
Nuevo Silveti
Nació
Jaime Hirschfeld Silveti, hijo de
María Alejandra Silveti, hija a su vez de
Alejandro Silveti Barry. Es pues, nieto de
Alejandro, sobrino nieto de
David Silveti Barry, bisnieto de
Juan Silveti Reynoso y tataranieto de
Juan Silveti Mañón. Ha nacido entonces la quinta generación de los
Silveti. ¿Será torero? ¡Enhorabuena a toda la familia!
Torero de dinastíaPatricio Villicaña, el becerrista michoacano que recién se incorporó a la Escuela Taurina de Arganda del Rey, de la Fundación El Juli, es sobrino del matador
Fernando Ochoa y nieto de don
Fernando Ochoa Ponce de León, ganadero de
El Junco. El joven de 16 años tentó hace unos días en la ganadería salmantina de
Valdefresno.