Cuando la mansedumbre se convierte en muro
Sábado, 05 Oct 2013
Madrid, España
Santiago Aguilar | Opinión | Foto: Emilio Méndez
El hidrocálido afrontó el compromiso muy responsabilizado
El deslucido comportamiento de los toros con los hierros de El Puerto de San Lorenzo y La Ventana del Puerto, dieron al traste con el resultado artístico de la segunda corrida de la Feria del Otoño en Madrid, festejo que para la afición americana suponía un interés agregado dada la participación del torero mexicano Joselito Adame que se acarteló junto a los hispanos Alberto Aguilar y Jiménez Fortes.
El caso es que las condiciones de las reses se interpusieron con la voluntad de los lidiadores de buscar un triunfo resonante en la primera plaza del mundo; toros carentes de raza, de indefinidas y violentas embestidas que reclamaron actitud y entrega para simplemente quitárselos de encima con el mayor decoro posible.
Pese a esas circunstancias, la terna expuso lo suyo para intentar agradar a un frío público capitalino que atestiguo indiferente el esfuerzo que se llevaba a cabo en la arena. Allí quedaron ignotos los afanes de Alberto Aguilar y Jiménez Fortes que permanecieron exagerado tiempo ante lotes con mucho genio y peligrosidad, en labores que por largas y tediosas no merecieron la valoración popular.
La mancuerna de toreros locales se marchó del escenario con las espuertas vacías y las ilusiones mustias por el alrevesado resultado conseguido en una apuesta de esta trascendencia.
El hidrocálido Joselito Adame también echó la moneda al aire en una suerte de cara a cruz definitiva, manifestada en la extraordinaria disposición a la hora de recibir de rodillas al primero de su lote; la determinación y entrega continuaron a lo largo de su quehacer de muleta, pisando siempre el terreno del peligro hasta que su entrega la pagó con una dramática cogida que le ocasionó múltiples lesiones, entre ellas una posible fractura del peroné que le impidió lidiar el quito de la tarde.
El clima tedioso y los tonos grises en los que transcurría la tarde fueron de pronto sacudidos por el accidente del mexicano, que se convirtió en noticia una vez más, pese a no triunfar.
Joselito nunca pierde, ya sea por las múltiples faenas completas que ha regado en diversas plazas europeas o por la resonancia propia de una desafortunada voltereta. El caso es que Adame cierra su paso por Madrid con su cotización al alza, avistando en el horizonte un soñado fin de campaña en ruedos americanos y con las puertas abiertas, de par en par, de cara a la temporada europea de 2014.
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