Banners
Banners
Crónica Reciente

El Juli corta la única oreja concedida en Bogotá
Domingo, 25 Ene 2009 | Bogotá, Colombia
Fuente: Paulo Sánchez / Especial
     

El común denominador de la fresca tarde de hoy en Bogotá fue la mansedumbre y la falta de casta del esperado encierro de Juan Bernardo Caicedo en el que predominó también la falta de fuerza y la poca duración en la muleta. Todos buscaron tablas desde el inicio de la faena.

El Juli volvió a dejar claro en Bogotá por que es primera figura mundial. Un torero que a todos los toros les puede, aunque en el sexto del festejo se haya topado con uno de los más mansos y era que a la corrida no se le podía sacar más mansedumbre y más falta de calidad.

Pero estuvo El Juli para resolver problemas en el tercero de lídia ordinaria y primero de su lote.  Temple y gusto desde el tercio de capa aprovechando esa primera parte del toro que se dejó y fue el que más se dejó de la corrida. Destacado el tercio de banderillas de Álvaro Montes y Hernando Franco que saludaron. Con la muleta El Juli con mucha inteligencia dejó reposar al toro que terminó sometido por el poderío del matador.

Sin apurarlo ligó tandas de naturales profundos y algunas de derecha con mucha suavidad. Sostuvo al toro cuando se quizo ir y lo aguantó cuando se paró tardeando. Le pudo al toro que tenía poca transmisión. Remata con estatuarios poderosos. Acertó al primer intento de descabello luego de un pinchazo sin soltar, y una estocada trasera. Merecida oreja.

En el segundo toro de su lote, El Juli con el público a su favor tan solo conectó algunos muletazos de tironcillo procurando luego ligar las tandas de uno en uno, sin conseguirlo porque el toro embiste sin calidad y no permite el acople. Se raja el manso e impide su lidia. Pincha sin soltar y mata de media estocada trasera.

Pepe Manrique que brindó su primer toro a sus alternantes, tuvo poco que hacer ante el peor lote del mal encierro. Voluntad es lo que se le abona al matador colombiano. El público reconoció su pundonor con cálidas palmas en sus dos actuaciones. Tras su trasteo recursivo en el cuarto del festejo, saludó desde el tercio. Estuvo serio con el capote y pundonoroso con la muleta aunque sin el brillo que esperaba la afición. Pero sus oponentes sin casta ni humillaban ni tenían calidad por arriba, sobre todo el cuarto al que intentó consentir a pesar de la descompuesta embestida. Logró en los medios algunas tandas destacadas.

Lo de Morante de la Puebla no es desconocido, particularmente no me sorprendió. Regla de su personalidad. Y quizás esta tarde hayamos visto el petardo de la temporada bogotana cuando en el quinto toro de la tarde y último del torero de Puebla del Río, la afición abucheó con toda la fuerza la desidia del torero que desde la salida del toro no quizo saber nada de él. Vulgar trasteo, al decir de los aficionados de la Santamaría, para pasaportarlo sin siquiera sacarlo de las tablas.

Vino una bronca monumental que hizo olvidar lo bueno que hizo al segundo de la tarde en el que si estuvo muy compuesto y muy torero, toreando de capa con gusto a pesar de la de la fuerza justica del toro. El viento en contra no fue obstáculo para que Morante en los terrenos del toro que se iba de la muleta, planteara una faena de recursos y de mucha voluntad a otro manso.

Ficha

Tercer festejo de la temporada, primera corrida. Tres cuartos de entrada en los tendidos en fresca tarde capitalina. Descastado encierro de Juan Bernardo Caicedo. Desiguales de presentación. Mansos todos y rajados. Pitados en el arrastre cinco de ellos, aplaudido el tercero que tuvo más calidad aunque poca duración. Pesos: 513, 509, 489, 452, 491 y 452 kilos. Pepe Manrique (azul media noche y oro): Silencio y saludo. Morante de la Puebla (malva y azabache): Silencio y bronca. El Juli (hoja seca y oro): Oreja y palmas.

Comparte este contenido en Facebook y Twitter
twitter    Facebook