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Crónica Reciente

Michelito supera la encerrona con arrojo y frescura
Sábado, 24 Ene 2009 | Mérida, Yucatán
Fuente: Juan Álvarez / Foto: Roberto Espitia
      

Y es que pese a todo, los aficionados respondieron colmando la plaza Monumental de Mérida en sus tres cuartas partes, en parte por morbo, en parte para hacer una evaluación del pequeño torero yucateco que, taurinamente hablando, culminó con balance positivo, dejando entrever que de seguir por ese camino se puede contar con él como una firme promesa para beneplácito de nuestra baraja taurina mexicana.
 
Pero el mensaje del festejo va a más. Para enojo de los antitaurinos se dio un festejo triunfal, se continuó con la proyección de un torero con madera para figurar, pero sobre todo se retrataron en los tendidos poco más de cuatro mil almas, incluidos centenares de niños que esta tarde tienen en Michelito a un nuevo ídolo.

Para entrar en materia se resumirá que el torero realizó dos buenas faenas, labores de subido contenido taurino por su desempeño ante el reto que le plantearon sus enemigos, sobre manera el primero, aunque lo más exquisito llegó con el cuarto, al que terminó por endilgarle una faena de altos vuelos.
 
Mención especial merece su variedad con el capote, en el toreo de recibo y en quites, sin dejar de lado que se dejó ver en pasajes destacados con banderillas y muleta.

Pero vamos por partes. Su primero, desarrolló sentido conforme avanzaba la faena. Michelito se gustó en el toreo a la verónica y en el quite por mandiles, más fue exigido con la muleta. El becerro se tornó pronto y pegajoso, por lo que destacó con una lidia adecuada hasta alcanzar detalles de valía, sobre todo por el lado derecho, para una faena con estructura.

Su segundo fue distraído y se escupía de la suerte. El becerrista yucateco hubo entonces de remar contracorriente. Con la alegría a flor de piel se dio tiempo para gustarse con el capote al torerar por navarras y tafalleras. Poco había por hacer, con la muleta.

Más su actuación fue a más y con el tercero de la ganadería de Coroneo vino la etapa del asentamiento. Una faena de mano baja, aprovechando a cabalidad el buen lado derecho del astado, con el que terminó por centrarse para una faena de buena factura que caló en los tendidos, por lo que terminó en la concesión de su primera oreja.

Pero lo mejor vendría con el cuarto, de la ganadería de La Victoria. El astado con calidad y recorrido fue pieza necesaria para hacerse presente y abandonarse en el ruedo para una faena plena de despaciosidad y temple, solvencia y prestancia, en la que predominaron los aires frescos y alegres de quien a leguas demuestra que se encuentra contento al sentirse torero.

La faena fue de menos a más, con derechazos y naturales de buen trazo, para dar paso a una faena templada, lenta y plena de recursos, hasta darse tiempo para alegrías con muletazos de la firma, dosantinas, de pecho y kikirikis, poniendo a la plaza en ebullición. Tenía las orejas ganadas, más todo terminó en decepción por sus fallos con la espada.

El quinto fue un inválido con el que prácticamente no se podía hacer nada.
 
Extasiado y exhausto, hubo de volver a remar contracorriente con el cierra plaza, al que le hizo una faena estructurada. Con algunas intermitencias, destacaron varios muletazos en una labor que, ahora sí, culminó de certera estocada para redondear su gesta.
 
Al final, el niño torero fue paseado a hombros, con sus consabidas dos orejas y la sonrisa a flor de labos, satisfecho del deber cumplido que, para mal sabor de boca de los antitaurinos, redundó en una tarde de las que hacen fiesta.

Para su currículo quedará lo de la obtención del Récord Guiness, que se gestionará al erigirse como el primer menor de 11 años que se encierra con seis astados.

Ficha

Tres cuartos de entrada en tarde agradable.  Seis erales de buena presencia en general. Por orden de lidia: Rodrigo Aguirre, Yturbe Hermanos, Coroneo, La Victoria, Huichapan y San Salvador. Pesos: 198, 200, 214, 173, 210 y 204 kilos. Michelito (rosa y oro con remates negros): Vuelta, vuelta, oreja, ovación, silencio y oreja. Su hermano Diego Lagravere, realizó un quite sobresaliente en el tercero. El matador de toros Adrián Flores fungió como espada de ayuda, sin que fuera necesaria su intervención a lo largo del festejo.

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