No sólo ha sido de boca para afuera lo que ha venido diciendo Arturo Macías en los último meses, pues hoy demostró, en su tierra, que avanza con paso firme a lo más alto, pues cualidades le sobran.
Y la tarde se prestaba a ello porque la plaza estaba a reventar, y en el cartel los nombres de Zotoluco y José Tomás, dos figuras consagradas. En medio de ambos brilló la carismática frescura de Arturo, que salió muy relajado y consiguió lo que tanto anhela: triunfar toreando bien.
Desde luego que tuvo un gran colaborador: el toro “Amigo Mago”, que mantuvo un gran nivel de calidad desde que salió por toriles hasta que lo arrastró el tiro de percherones.
Por cierto que este toro era el segundo de su lote, ya que el priemero salió como un rayo de los toriles y se mató al estrellarse en el burladero de matadores, en un hecho tan inusual como impactante.
Los lances de capote de Arturo Macías fueron a pies juntos, ganándole terreno y jugando los brazos con suavidad. Y después realizó un quite ajustado y despacioso por gaoneras, antes de dar paso a una obra de un magnífico acabado por su estructura y su contenido.
Lo más artístico fue una seria de adornos que intercaló a lo largo de la faena, chispazos mágicos de inspiración que encandilaron al público. Y no sólo fue eso, sino también varios naturales de temple lento.
A la hora de matar entró con cierta indecisión, y quizá por eso no consiguió meterle la espada al toro, al que terminó despenando de una media estocada tendenciosa que no emborró, en nada, la obra que había trazado. El público vibró al son de “Pelea de Gallos”, y gozó la sonrisa franca de Macías, que recorrió el rendondel en son de triunfo, feliz de la vida.
El sexto lo brindó a Eloy Cavazos, que recogió una ovación de lujo, pero no había mucho por hacer, pues el de Teófilo Gómez, como otros de sus hermanos, careció de la casta brava que obliga al toro a embestir con emoción y transmitir emociones.
A José Tomás le encanta torear aquí, y se le nota. La gran expectación que generó recibió a cambio la entrega del público, que estaba dispuesto a darle muestras de cariño. Y su actuación impactó por sobria y sincera, muy en la cuerda de su místico concepto del toreo.
Los lances a pies juntos fueron de lujo porque esperó mucho la embestida del toro, que acudió a los cites acompasado, condición que aprovechó el de Galapagar para hacer una faena medida, donde las series se caracterizaron por el temple hasta que al toro se la agotó su cuota de bravura y terminó aburriéndose.
Las manoletinas finales también calaron hondo en el público, que vio con desencanto el pinchazo que precedió a la estocada, motivo por el que sólo se le concedió una oreja.
El quinto fue un marmolillo con el que José Tomás hizo un gran esfuerzo que no tuvo recompensa alguna, pues el público se distrajo mucho y, aunque se retiró a la barrera bajo una incomprensible división de opiniones, poco más tarde recogió una sentida ovación en el tercio.
Zotoluco también dio la cara con valentía y el público lo trató con dureza, sobre todo tras realizar una faena muy interesante al cuarto toro, al que fue desentrañó a cada palmo con inteligencia y temple. Fue clave su colocación, el tiempo y la confianza que le dio al toro para desengañarlo, pero sólo los profesionales lo entendieron. Al final lo mató de una estocada de impecable ejecución.
Al primero se lo zumbó en otra faena de entrega, pues ese fue el toro complicado de una corrida a la que le faltó transmisión. Y en la muleta tuvo peligro sordo que, conforme transcurrió la lidia se tornó en genio. A Zotoluco no le tembló la mano y le dio muletazos de mucho mérito que no pudo rematar con una buena estocada.
Ficha Sábado 25 de abril de 2009. Lleno de “Agotado el boletaje” en tarde calurosa. 6 Toros de Teófilo Gómez, disparejos en presentación y juego, de los que destacó el 3o. por su gran clase, premiado con arrastre lento. A otros les faltó casta y transmisión. Pesos: 485, 508, 489, 518, 490 y 512 kilos. Zotoluco (ciruela y oro): Pitos y oreja. José Tomás (tabaco y oro): Oreja y ovación. Arturo Macías (palo de rosa y plata): Dos orejas y palmas tras aviso. Al finalizar el paseíllo los alumnos de la Escuela de las Artes y el Toreo le entregó un reconocimiento a José Tomás. Macías salió a hombros.