Sebastián Castella realizó una gran faena que desembocó en un indulto un tanto precipitado del toro "Siempre tuyo", de Begoña", en el mano a mano en el que
Zotoluco sacó la casta y cortó dos orejas para acompañar al torero francés en la triunfal salida a hombros.
A
Castella le sienta bien la plaza "La Luz", pues tal y como ocurrió el domingo anterior, durante su primera comparecencia en esta feria, volvió a rayar a gran nivel y pudo demostrarlo al toparse con el toro “Siempre tuyo” con el que realizó una verdadera obra de arte en la que dejó en claro su concepto del toreo.
Recibió al de
Begoña con una serie de verónicas que se caracterizaron por su lentitud y belleza, y después ordenó poco castigo en varas al toro, para plantarse en los medios y ejecutar un quite por chicuelinas que fueron una pintura.
Inició su faena de forma magistral, sacando al toro a los medios, pero realizando una serie en redondo con mucho temple. Y una vez ahí, toreó con un pulso casi imperceptible y corrió la mano derecha en series caracterizadas por la verticalidad y la lentitud. La faena fue creciendo a cada instante, ya que por naturales el diestro francés aprovechó las buenas condiciones del noble toro de
Begoña, para ejecutar pases muy sentidos.
Volvió más tarde a torear con la mano derecha y prácticamente detuvo el tiempo ante el asombro de los aficionados, que estuvieron muy compenetrados con el trasteo y extasiados le corearon cada uno de los muletazos.
Al momento de preparar la muerte del astado, la gente protestó y el torero siguió dictando cátedra, destacando unas bellas dosantinas. Entonces, el juez de plaza ordenó el indulto del toro de forma anticipada y hasta sorpresiva, de tal forma que cuando entregaron a Castella los trofeos simbólicos, la gente reprobó el acto y posteriormente llamó a dar una aclamada vuelta al ruedo.
Con su segundo, de nombre “Vivaracho”, un toro muy incierto y huidizo,
Castella mostró su sitio pero la faena no trascendió a los tendidos dada la sosería del de
Begoña. Mató de un gran estocada que hizo rodar al toro sin puntilla y escuchó palmas tras ligera petición de oreja que no se concedió.
Por si lo anterior fuera poco, con el que cerró plaza, de nombre “Rebosante”, el diestro galo se prodigó con verónicas de recibo muy lentas y cadenciosas, las cuales remató soltando una punta del capote.
Ya con la franela en la mano se topó con un astado que vino a menos, no obstante logró algunos momentos interesantes. Se tiró a matar señalando un pinchazo hondo que no fue suficiente, hubo de descabellar terminando con su enemigo de un certero golpe.
Por su parte,
Zotoluco tuvo una actución de menos a más de la que sobresalió la faena al quinto toro, otro de los buenos ejemplares del encierro de
Begoña. Y se acomodó desde el capote en lances de buen acabado.
Con la muleta realizó una faena muy de su estilo, y ejecutó series en las que escuchó fuertes olés del público, que valoró su entrega. También los naturlaes tuvieron temple y finalizó el trasteo haciendo algunos desplantes de rodillas. Mató de media estocada en buen sitio y le entregaron dos orejas.
Ficha Segundo festejo de feria. Casi lleno en tarde agradable. Toros de
Begoña, desiguales en juego, de los que destacaron el 2o., que fue indultado, y el 5o, que recibió el premio de arrastre lento. Pesos: 460, 476, 488, 486, 470 y 497 kilos.
Zotoluco (ciruela y oro): Silencio, leves palmas tras aviso y dos orejas.
Sebastián Castella (negro y oro): Dos orejas y rabo simbólico, palmas tras petición y palmas.
Zotoluco y
Castella salieron a hombros. El toro indultado se llama "Siempre tuyo", número 163, castaño.