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Crónica Reciente

El pundonor es una cosa muy seria (fotos y video)
Domingo, 11 Ene 2009 | México, D.F.
Fuente: Juan Antonio de Labra / Foto: Tadeo Alcina
      

Humberto Flores se miró el muslo derecho destrozado, pues el pitón del toro le había lacerado las carnes al entrar a matar, en una estocada dramática porque él sabía que en la punta de la espada tenía la puerta grande de La México.

Y fue una pena que el juez de plaza Eduardo Delgado no hubiera tenido la sensibilidad de entregarle la oreja al torero, que estaba calado en la enfermería porque el toro dobló de la estocada, nunca mejor dicho “a toma y daca”. Está claro que el pundonor es una cosa muy seria, y en este espectáculo tiene un valor añadido cuando un hombre saca la casta y se juega la vida de esa manera.

Así de impredecible es la Fiesta, y a veces también muy caprichosa y hasta paradójica, ya que ese mismo ejemplar, corrido en cuarto lugar, había cogido aparatosamente al banderillero Christian Sánchez cuando clavó el tercer par de forma por demás riesgosa y torera. Vamos, al relance, para no pasarle en falso otra vez, asomándose al balcón y echándole tipo ante la descompuesta embestida.

El público se puso en pie a tributar una ovación de gala a Christian, que se hacía un tanto remolón en recogerla en el tercio, y minutos más tarde, el propio Humberto, con mucha inteligencia del instante que se había vivido, le brindó la muerte de aquel toro que sabía muy bien para qué traía los pitones.

Quién iba a decir en ese fraternal abrazo que Humberto se iría al hule, herido. Esa fue la historia de una corrida nada fácil por descastada, que obligó a la terna a emplear recursos y reflejos.

La primera faena de la tarde no mantuvo el mismo nivel quizá porque Humberto tardó en encontrarle el pulso al toro más toreable del encierro de Santa María de Xalpa. Y fue con la mano derecha con la que enmendó un poco la plana, antes de ejecutar una aseadas manoletinas y una excelente estocada lo que le puso en las manos la primera oreja concedida a lo largo del festejo.

Así que con el cuarto sabía que era preciso acelerar a fondo y salió decidido a jugársela con el toro más complicado del encierro. No hubo limpieza en las series, aunque sí entrega y emoción porque el de Santa María de Xalpa desarrolló sentido en una faena breve que terminó de la manera más amarga, con el torero herido y la falta de sensibilidad del palco para premiar la entrega.

El Zapata entendió a cabalidad las embestidas del segundo, un toro al que era preciso esperar y consentir, tocar a tiempo con los vuelos y llevar despacito para incitarlo a terminar el recorrido. Y así lo hizo con la muleta en la diestra hasta que se paró y anunció: “Hasta aquí llegué, amigo”. Aunque breve, la faena tuvo estructura, y la rubricó de un gran volapié.

El quinto era el toro mejor criado y más reunido de todos, y embistió con mucha alegría desde su salida. Otra vez no atinó el tlaxcalteca a comprenderlo con el capote, como había ocurrido con el anterior, y le banderilleó de manera irregular, todavía sin encontrar los terrenos idóneos.

La faena mantuvo ese mismo tono de incomprensión, toreando sin alma y en contra de la distracción del público que estaba observando al novillero Jorge Hilder, sentado en una barrera, al borde del desmayo y asistido por un paramédico. Este hecho alejó la atención del ruedo, mientras El Zapata intentaba eslabonar los pases sin conectar con la gente.

Una vez más le ayudó su solvencia con el acero, ya que colocó una buena estocada y así fue como le entregaron un apéndice que fue protestado, si acaso porque su labor había carecido de alma. Puede ser.

Miguel Abellán justificó plenamente su inclusión en el cartel, no obstante las preguntas de algunos aficionados extrañados en torno a su presencia aquí, tras una larga década sin torear en La México.

La faena de mayor contenido técnico la realizó el madrileño delante del tercero, un toro muy complicado que puso a prueba su capacidad. Y lo más interesante fueron los terrenos que pisó Miguel para poderle. Casi en la media distancia, se plantó con firmeza sobre la arena y fue desengañando al toro poco a poco, a base de temple y colocación, en series con la derecha que resultaron de magnífico acabado.

Lo que pudo haber sido la concesión de una oreja se diluyó con la espada, pues mató de dos pinchazos y media estocada tendenciosa. Debió amargarle porque ya había hecho lo más difícil.

En el sexto, un toro sin remate, estuvo valiente en una faena que no llegó a redondear porque el de Santa María de Xalpa era manso y embistió de cualquier manera, y hacia el final de la lidia se puso gazapón y deslució todo cuanto quiso hacerle el madrileño.

RESUMEN DE VIDEO EN MUNDOTORO

http://www.mundotoro.com/mundotoro/2008/home.asp?TipoCarga=VerNoticias&Numerador=2&Tabla=AC&OpenWindow=

Ficha

Unas diez mil personas en tarde fresca y con viento. 6 Toros de Santa María de Xalpa, disparejos de hechuras y descastados en su conjunto. Pesos: 468, 490, 493, 498, 479 y 459 kilos. Humberto Flores (grana y oro): Oreja y cornada con fuerte petición. El Zapata (azul y oro con remates negros): Ovación tras petición y oreja con protestas. Miguel Abellán (blanco y plata): Silencio en su lote. Destacaron en banderillas Christian Sánchez y Raúl Bacélis, que saludaron. Flores sufrió una cornada en el tercio medio, cara interna, del muslo derecho. Al finalizar el paseíllo se tributó un minuto de aplausos a la memoria del ganadero y juez de plaza Manuel Gameros, fallecido en días pasados.

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