Merced a una actuación entonada, de firmeza y largo trazo, el joven matador michoacano Pepe López se convirtió en el primer triunfador de la temporada en la Plaza Monumental de Mérida, tras el corte de una merecida oreja.
Su triunfo, enmarcado en una corrida de seis espadas y por consiguiente de concurso para ganarse un puesto en mejores carteles, le vino entonces en momento inmejorable, si se tiene en cuenta que se trata de un joven coleta que, con arrestos y fundamentos, está en busca de reafirmar lo hecho la temporada grande pasada, tras el indulto conseguido en la Plaza México.
El tercio de entrada en los tendidos, reflejo de un cartel de oportunidad, no fue sino un aliciente para el coleta quien llevó su faena a más, quizá con la deuda del reposo, empero siempre con una actitud digna de encomio, lo que al final lo llevó a erigirse en el único triunfador en el arranque del serial.
Así, las dudas con el capote, se tradujeron en una faena de buena planta, trazo firme y mente clara, para una labor bien estructurada, suficiente para encontrar eco en el tendido.
Mención aparte merece el encierro tlaxcalteca de Tenexac que, bien presentado, sin exageraciones, terminó por asomar cuatro toros que se dejaron, se prestaron para el lucimiento de los coletas, vaya, aunque cabría aclarar en ese apartado con un prudente: los que quisieron.
Abrió plaza Arturo Velázquez “Talìn”. Con ganas, pero él sí sin materia prima a modo al toparse con un toro descastado, que no se prestó para florituras, debió conformarse con intentarlo.
Lo de más pellizco corrió a cargo de Jerónimo. Ahí quedaron sus verónicas sentadas en los riñones, con la barbilla clavada en el pecho y su primera tanda de derechazos, lo que hizo albergar esperanzas. Pero como los toreros de ese corte o están totalmente a gusto, a su aire, o de a tiro la función se acaba, bastó una "espantá" al hacerle hilo el toro en la segunda tanda para que se descompusiera la trama.
Y de ahí en adelante, la faena se fue entre intermitencias, con algunos otros detalles incluso dignos de marco, como aquel trincherazo pleno de reciedumbre y agrado, más en definitiva el panorama terminó cuesta abajo.
Fabián Barba, por su part,e tuvo una tarde lucida, gracias a su vergüenza y entrega. También con un toro potable, se dio a correr la mano con buenos momentos por ambos lados, sin que su labor se rompiera en definitiva. No obstante, los aficionados lo apoyaron, sabedores de que forma parte de los toreros jóvenes que poco torean. Una lástima sus fallas con la espada, pues hasta una oreja se hubiera llevado a la espuerta.
Quien en definitiva sólo fue a hacer acto de presencia, fue el colombiano Ricardo Rivera. Principescamente vestido de blanco y plata, terminó por navegar en el barco de la apatía. Sin entrega, falto de recursos y a la deriva, presa de sus desconfianzas, barato le salió el que los aficionados sólo lo ignoraran.
Cerró la combinación Jorge Sotelo, quien a su favor se puede argumentar que anduvo esforzado. Con escaso plan de faena, terminó por enjaretar algunos muletazos aislados ante un toro áspero, pero que se dejaba y no se comía a nadie, por lo que la faena se escenificó en un ir y venir del de Tenexac, al final, diciendo poco.
Lo dicho, el triunfo de Pepe López viene en inmejorable momento para el michoacano, ahora que está contemplado para la temporada en la México, pues sin duda que vale la pena albergar esperanzas en los toreros nuevos de nuestra baraja.