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Crónica Reciente

Cuando se quiere vivir del toro...
Jueves, 01 Ene 2009 | Cali, Colombia
Fuente: Juan Antonio de Labra / Enviado
     

La APTITUD en los toreros es una cosa fundamental para funcionar. Y si va acompañada de ACTITUD, la fórmula conduce al triunfo. Claro, que si a estos dos elementos agregamos unas gotitas de ambición, entonces el cóctel se saborea y deja un extraordinario bouquet en el paladar.
Pero cuando no hay ni una cosa, ni la otra -olvidémonos ya de la ambición-, la bebida no existe.

Es como si pretendiésemos preparar una cuba libre sin ron; o sin coca cola. “¿Comprendes”? que preguntaría el entrañable Manolo Lozano, que anda por aquí, disfrutando Cali.

Y lo que hoy pasó en la plaza de “Cañaveralejo” fue precisamente eso: ni ron, ni coca cola, ni mucho menos esas gotas de limón que le dan a la cuba libre un toquecito especial.

Lo que sí teníamos era el vaso de tubo: reluciente, con tres hielitos puestos, derritiéndose despaciosamente e invitando a mezclar las bebidas. Esa era la corrida de Mondoñedo: encastada y buena, para toreros con ambición, deseosos de abrir mañana mismo una cuenta bancaria.

Es justificable decir que los tres matadores colombianos del cartel tienen pocas oportunidades, y quizá escaso rodaje. Pero esta tarde carecieron de la entrega suficiente para plantarles cara a los toros que, salvo el cuarto, embistieron en mayor o menor medida para triunfar.

Ojo. No quiero decir que hayan sido fáciles (quizá un poco más el quinto), aunque sí tenían cualidades más que sobradas para contribuir al éxito. Básicamente, fijeza y transmisión, dos atributos con los que cualquier torero que tenga ganas de arrimarse forma un lío. Se deja pegar más de una voltereta y saca la casta. Como hay que arrear en las feria de trascendencia; en las tardes clave.

Porque los toros sí proyectaron emoción al tendido, y la gente estaba esperando, esperando y esperando a ver a qué hora se encendía la chispa del entusiasmo.

Un buen tercio de banderillas de Sebastián Vargas fue insuficiente para dejar satisfecha a la parroquia, así como algunos pasajes sueltos de sus dos faenas. Tampoco los esperanzadores lances de Pepe Manrique al que abrió plaza y un par de naturales compuestitos sirvieron de mucho. Y a Ramiro Cadena, que sorteó el lote mejor hecho del encierro y el más parejo de comportamiento, del que destacó el encastado colorado (corrido en tercer lugar), le valió de gran cosa algún redondo aseado en el sexto.

Ese no es el camino, porque el toreo está lleno de sueños e ilusiones, es verdad, pero también de sufrimiento, lucha, raza y cojones. Y es precisamente en una tarde como ésta cuando hay que asumir la responsabilidad, tirar la moneda al aire y jugársela de verdad si se quiere vivir del toro.

Ficha

Octavo festejo de feria. Media plaza en tarde agradable. 6 toros de Mondoñedo, disparejos en hechuras y tipo, pero encastados en su conjunto, salvo el 4º. Destacó el 3º por su bravura y el 5º por su nobleza. Pesos: 478, 462, 490, 502, 454 y 490 kilos. Pepe Manrique (ciruela y oro): Pitos tras dos avisos y pitos tras aviso. Sebastián Vargas (sangre de toro y oro): Palmas y silencio tras aviso. Ramiro Cadena (malva y oro): Silencio en su lote. Saludaron en banderillas Chiricuto y El Formidable.

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