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Crónica Reciente

Era imposible repetir la apoteósis del día anterior
Miércoles, 31 Dic 2008 | Cali, Colombia
Fuente: Juan Antonio de Labra / Enviado
      

Dicen que después de la tempestad viene la calma. Y lo digo porque la apoteosis de ayer no podía tener réplica. Vamos, ni siquiera un acercamiento a la corrida del día anterior, porque era, sencillamente, irrepetible.

Hoy el juego de los toros de Ambaló no fue, ni mucho menos, un ligero bosquejo del encierro de Juan Bernardo Caicedo, lo que viene a confirmar que para que la Fiesta sea un verdadero espectáculo, el toro tiene que embestir, al margen del estilo que desarrolle en la muleta.

La corrida de Ambaló no tuvo un pase. Literalmente. La manedumbre de la mayoría de los toros, que salían sueltos de las telas, impidió a Cristóbal Pardo y Joselito Adame disfrutar a placer el último día del año, que para el torero de Aguascalientes ha sido duro, repleto de avatares ya superados.

Al término de la corrida recordé una graciosa frase de un amigo guasón, que, en casos como éste, suele gritar a los cuatro vientos: “¡Enhorabuena, ganadero… ya se murieron!” Una pena, sin duda, pues créanme que todos los criadores de ganado de lidia, como los toreros, van a las plazas con el ánimo ferviente de triunfar.

La única oreja concedida fue para Joao Moura, que cuajó un gran tercio de banderillas montando a “Belmonte” un caballo artista, elástico y torero que galopa de costado llevando a los toros cosidos al estribo, en una demostración de doma, seguridad y valor.

Lo demás, apenas y se puede contar porque no pasó nada de nada. Los esfuerzos de Cristóbal y Joselito no tieron recompensa alguna. Se agradece la entrega del colombiano que intentó dos faenas aseadas ante toros que huían distraídamente, tras banderillear con espectacularidad, mientras que el mexicano dio algunos lances desmayados al primero de su lote, al que mató de una excelente estocada, escaso resultado de una tarde complicada.

La gente salió de la plaza tristona, decepcionada. El “guayabo”, como dicen aquí a la cruda que había dejado la corrida anterior era enorme. Era imposible curársela. Así es la incertidumbre de la Fiesta. Maravillosa, al fin y al cabo.

Ficha

Séptimo festejo de feria. Tres cuartos de entrada en tarde calurosa. 6 Toros de Ambaló, justos de presentación y descastados. Pesos: 448, 492, 460, 450, 448 y 456 Cristóbal Pardo (azu turquesa y oro con remates azules): Silencio y Palmas tras petición. Joselito Adame: Palmas y silencio. El rejoneador Joao Moura: Oreja y silencio.

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