La feria de Cali entró en ebullición con el triunfo de Sebastián Castella y Luis Bolívar, que se repartieron cinco orejas y salieron a hombros por la puerta grande de la plaza de “Cañaveralejo”, tras una competida actuación en la que se entregaron sin reserva.
En medio de esta explosiva rivalidad, obtuvo un apéndice Uceda Leal tras realizar una faena sobria e importante, en un festejo en el que el trapío de los toros, y su variado comportamiento, mereció un esfuerzo de la terna para imponerse.
La corrida no había comenzado a pedir de boca, qué va. Y es que el toro que abrió plaza fue un manso de libro que desencantó a todos tras el buen juego que dieron varios de sus hermanos del día anterior, pertenecientes a la ganadería de Salento, emparentada con la de Ernesto González.
Sin embargo, la guasita del segundo y la fibra del torero francés, se conjugaron bien y el resultado fue una faena de fondo y claridad de ideas en la que se mascaba la voltereta.
Castella se puso en el sitio y a base de taparle muy bien la cara al toro, le robó pases de mucha valía. La comprensión de los terrenos y las distancias, así como la forma tan serena de andar por el ruedo, le permitieron someterlo en un trasteo que mantuvo el interés de todo mundo. Y como mató de una estocada certera, a sus manos fue a parar la primera oreja concedida a lo largo del festejo.
Bolívar hizo una trasteo macizo al tercero, un toro precioso de hechuras, que parecía de encaste Llaguno. A pesar de que al de Ernesto González le faltó fuerza y un punto de transmisión, Luis lo toreó con mucho asentamiento desde el capote.
Las verónicas de recibo y el quite por chicuelinas, así como la composición de las series, fueron sinónimo de madurez. Se le notó más cuajado, porque dio pausa al toro e importancia a una obra significativa, que no pudo rematar con el acero.
Uceda aprovechó la nobleza del cuarto para hacer un trasteo de menos a más. El torero de Usera fue sobando al toro hasta embelesarlo con la panza de la muleta, en pases de un gran contenido técnico y expresivo. La gente captó tarde la esencia de la faena, pues José Ignacio está alejado de cualquier concesión. No obstante, el público terminó entregado a una labor que tuvo una gran pureza.
Y como se fue derechito tras la espada, y colocó una excelente estocada, la única realmente buena de la tarde, cortó una oreja de ley, misma que paseó feliz en la vuelta al ruedo en su reencuentro con el público de Cali.
El quinto fue un toro que se movió, aunque sin buen estilo. A Castella le dio igual eso, pues ya estaba metido de lleno en la corrida y quería redondear el triunfo, así que le hizo un trasteo valiente y decidido que fue del agrado del público, con el que mantuvo una conexión especial.
Espoleado por el triunfo de Sebastián, Luis Bolívar no se iba a dejar ganar la partida y enfrentó al sexto con una enorme disposición. El quitazo por tafalleras dejó boquiabierto a más de alguno, y más tarde realizó una faena emotiva ante un ejemplar con transmisión y sin calidad. La gente se prendó de la raza del torero local y, metida la corrida en eufórica algarabía, le cortó dos orejas con las que demuestra el excelente nivel de su toreo y el buen momento por el que atraviesa.
El público abandonó la plaza feliz de la vida, motivado por el triunfo de los tres toreros, y muy posiblemente esta tarde suponga una inflexión positiva al ciclo caleño ahora que hemos llegado a su parte medular.
Ficha Cuarto festejo de feria. Lleno en tarde calurosa y con intermitentes ráfagas de viento. 6 toros de Ernesto González Caicedo, bien presentados, muy en tipo de Santa Coloma, desiguales en juego, de los que sobresalió el 4º por su nobleza. Pesos: 550, 464, 536, 494, 484 y 540 kilos. Uceda Leal (purísima y oro): Silencio y oreja. Sebastián Castella (lila y oro): Oreja y dos orejas. Luis Bolívar (palo de rosa y oro con remates negros): Palmas y dos orejas. Destacó en banderillas Chiricuto.