"Fue una tarde fantástica": El Capea

El maestro dio sus primeras impresiones tras su gran triunfo

Luego de su triunfal tarde en Guijuelo, en la que cortó tres orejas y un rabo a toros de su propia ganadería, Pedro Gutiérrez Moya "El Niño de la Capea", dijo sentirse muy feliz y pleno por haber celebrado así el 50 aniversario de la alternativa que recibió en Bilbao en 1972.

Quizá ni en el mejor guion de una película se hubiera escrito que tanto los toreros que salieron a hombros como el encierro haya sido excepcional en esta tarde. 

"Yo creo mucho en mi gente, sabía que yo tengo amor propio, siempre lo he tenido. Sabía que mi yerno es número uno, que tiene un valor fuera de lo normal, que no se quería dejar ganar la pelea ni por el suegro y mi hijo también tiene el oficio de la casa, necesario para no quedarse atrás. 

Yo sí pensaba que era así. Nos daba mucho miedo la corrida, cuando la escogimos para que no pudiera fallar nada, creo que también hemos acertado y eso ha sido el resultado, creo que ha sido una tarde fantástica", expresó el maestro salmantino. 

Y habiendo lidiado toros de su propia ganadería, señaló que hubo una buena materia prima que dio gran juego.   

"Me ha gustado mucho el lote mío, porque lo he sentido, pero en conjunto la corrida ha propiciado el éxito que es lo que queríamos, unos un poco más unos un poco menos, pero todos los toros han enseñado un "son", una forma de embestir pausada, rítmica como tiene que ser. Si no se tiene eso no se puede torear despacio y no hay cosa más hermosa que ver torear despacio", afirmó. 

Por su parte Miguel Ángel Perera, yerno del maestro y quien cortó cuatro orejas, dijo que se sintió muy contento que el aniversario de El Capea padre, haya sido así de triunfal. 

"Son de esos días que lo ha soñado mucho mi suegro. Todos lo hemos soñado lo hemos soñado, pero también lo hemos sufrido. Dios está arriba y puso las manos para que todo salga bien. 

El lote suyo ha sido el idóneo para él, toros con calidad, pero qué forma de torear con casi 70 años, qué raza, qué forma de ponerse, con qué verdad, con qué amor propio y un cúmulo de sensaciones, primero el sufrimiento como yerno, pero también la satisfacción como torero de ver a una figura del toreo histórica con esa raza, ese amor propio y esa forma de estar que es un privilegio para todos los que hemos estado aquí y que lo dejó Dios contar también", señalo el diestro extremeño. 

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