Agradable festival con niños toreros en la Santa María, triunfal pero además con detalles de toreo caro; un ejemplo: la verónica más lenta en la historia del coso queretano.
Hay que situarse en el contexto del festejo, un festival de niños toreros. Cómo estaría si al salir de la plaza decía: “Vimos más que en muchas corridas de toros”. Para atestiguarlo, varios toreros en el tendido: el maestro Jorge Gutiérrez, Manolo Mejía, Pedro Gutiérrez Lorenzo…
Con esto en mente habrá que decir que los chavales, cada uno en su distinto –y incipiente si cabe- concepto del toreo, triunfaron y dejaron claro que tienen elementos para, cuando menos, hacer el intento en convertirse en toreros. Y quién sabe si en algo más.
También comienza esta crónica por el final, por el broche de oro, la presentación como becerrista de Pedro Llaguno, una auténtica sorpresa y que dejó ilusionados a los presentes en la Santa María. Un detalle, cuando menos se esperaba, tras salir corriendo en persecución del becerro: La verónica más lenta en la historia de la plaza. Y no es lo mismo dejar pasar que acompasar la tela a la embestida; y sí, el pequeño Pedrito lo hizo. Toreó a la verónica.
Y hubo más, una seguridad, torería y ángel en su faena, donde volvió a bordar el toreo, lento, por el lado derecho del becerro. No olvidar el contexto, porque sí, en su contexto, lo bordó. Estaba acordado que no matara al becerro, y tras salir éste de escena, Pedrito salió a hombros, no era para menos.
Inició el festejo cortando una oreja Maripaz Torres, que entendió de manera sobresaliente al abre plaza, y como además ofició con la espada con corrección, a sus manos fue a parar el primer trofeo.
Luego vendrían tres orejas consecutivas, Brandon Campos por su toreo de entrega ante un eral que se fue apagando, Juan Pablo Llaguno por su toreo impregnado de clase y Michelito Lagravere por su toreo bullidor y que conecta con el tendido.
Menos fortuna tuvo Sebastián Palomo ante un eral huidizo, aunque el de Huamantla lo persiguió por el ruedo y le robó pases con mucha voluntad.
Más pequeño aún que Michelito, su hermano Andresito debutó con una becerra con la cual mostró que también puede seguir los pasos de su hermano mayor. También regresó el becerro al corral puesto que así estaba acordado, para dar después una vuelta al ruedo disfrutándola.
Y al final, con razón, la gente salió contenta, y con esa expresión que lo dice todo: “Vimos más que en muchas tardes de toros”. Ah, y cómo no, tras haber visto la verónica más lenta en la historia de la Santa María. ¿Exagerado? Quizá, pero en serio que yo sí apostaba.
Ficha Floja entrada en tarde apacible. Erales de San Martín (1°), bueno, 4 de Yturbe (2°, 4° y 5°), buenos a excepción del huidizo 5°, y 1 de El Romeral (3°) bueno. 1 becerro de Santa María (6°) bueno y uno de El Romeral (7°) que embistió a ralentí. Maripaz Torres, oreja. Brandon Campos, oreja. Juan Pablo Llaguno, oreja. Michelito Lagravere, oreja. Sebastián Palomo, ovación. Andresito Lagravere, que debutó, vuelta. Juan Pedro Llaguno, vuelta y salida a hombros.