Al fin Fernando Ochoa pudo mostrar en la Plaza México todo el buen toreo que ha ofrecido en provincia, ya que sorteó en segundo lugar a un gran toro de Xajay, “Pa´ Enero”, no. 38 y con 496 kilos, que a la postre fue indultado por su obediencia, fijeza, recorrido y alegría, cualidades que el diestro de Michoacán aprovechó al máximo.
El toro, que desde su salida mostró que tendría buenas cualidades, peleó fuerte con los caballos y propició un espectacular tumbo. En banderillas acudió con codicia y se creció a los arponcillos.
La faena de muleta fue, simple y sencillamente, de antología y sin desperdicio, la mejor de lo que va de la temporada. Fernando cuajó templadas y largas tandas con la mano derecha, para luego hacer lo mismo con la izquierda y deleitar a la afición con tersos e interminables naturales.
Después vinieron los adornos y destellos de arte; trincherillas, cambios de mano por delante, desdenes, una ranchera y la dosantina, todo en un palmo de terreno y con un Fernando Ochoa que dio rienda suelta a la inspiración. Vaya una faena soberbia, ¿qué más se puede pedir?
En un primero momento, el de Morelia jamás buscó el palco del juez, él quería cortarle el rabo a este magnifico toro, lo necesitaba. Sin embargo, cuando ya se perfilaba para estoquearlo, volteó al palco y, en ese momento, ante una petición mayoritaria, la autoridad mostró el pañuelo blanco, signo para perdonarle la muerte a “Pa´ Enero”.
En una extraña situación, le entregaron a Fernando las orejas y el rabo simbólicos, algo que no está reglamentado en esta plaza, donde hace muchos años que esto no sucede. Ochoa dio la vuelta al ruedo acompañado del ganadero, Don Javier Sordo
Fernando Ochoa estuvo enorme de verdad. El de Xajay era muy bueno, pero cabe señalar que el torero supo darle la lidia adecuada para que desarrollara sus potencialidades. Sin duda extraordinario, pero creemos que no era de indulto, ya que un toro de indulto debe ser, sencillamente, excepcional.
Con su primero, Fernando mostró todo el sitio que trae a cuestas. El toro no era fácil, ya que terminaba soseando y punteaba, pero supo entenderlo y, en base a “sobarle”, le extrajo muy buenos muletazos por ambos pitones. De no haber fallado con el acero, hubiera podido cotarle la oreja.
Guillermo Martínez vivió la cara y la cruz del toreo, ya que le cortó una oreja a su primero y en el segundo le tocaron los tres avisos, pues se pudo muy pesado con el estoque. La faena premiada no fue redonda, pero sí tuvo momentos de gran calado artístico, como una serie con la derecha y otra con la izquierda, en las que dejó patente que puede llegar a ser un torero importante.
Lo más interesante de su actuación fue un quite pocas veces visto en los ruedos, llamado faroles zapopanos. Se cita como para dar una zapopina, pero cuando el toro entra en suerte, hace un farol, rematando de la misma con una zapopana.
Aldo Orozco no tuvo fortuna en esta tarde. Le tocaron dos toros complicados y jamás pudo acomodarse, logrando solamente algunos detalles aislados, sin poder llegar a romper. ¿Qué le pasó al tapatío? Quizá no les dio la lidia que le pedían sus enemigos.
Ficha Décima corrida de la Temporada Grande 2008 en la Plaza México. Unas 5 mil personas en tarde agradable.6 toros de Xajay, bien presentados y dóciles en términos generales. Sobresalió el 2°, noble, y el 4°, estupendo, que fue indultado.
Pesos: 523, 513, 472, 496, 470 y 475 kilos. Fernando Ochoa (azul rey y oro): palmas tras dos avisos y vuelta tras indulto. Guillermo Martínez (grana y oro): oreja y pitos tras tres avisos. Aldo Orozco (nazareno y oro): silencio en su lote. Christian Sánchez, Gustavo Campos y Raúl Bacelis saludaron en banderillas. El picador César Morales recibió sonora ovación por un gran puyazo. El monosabio Dimas Luna fue herido en el muslo derecho por una puya, cuando acudió a apoyar al picador al ser derribado por el cuarto toro.