No obstante el balance sin orejas, la temporada en la plaza Monumental de Mérida inició con pasajes para el recuerdo a cargo de la terna, en donde predominó el asentamiento del caballista Rodrigo Santos que hubo de comer su coraje tras malograr sendas faenas con la espada.
Desbordado como el que más durante la mayor parte de su trayectoria, el caballista potosino mostró una nueva cara. El asentado sentido de la espectacularidad.
Ante poco más de media entrada, se corrió un encierro de Real de Saltillo, de buena presencia y juego en general, destacando los corridos en tercero, cuarto y sexto lugares, provocando tumbos y dando paso a un espectacular puyazo de César Morales, que protagonizó un bello pasaje que da lustre a la suerte de varas.
Con renovada cuadra y entera madurez, Rodrigo Santos terminó por convencer a propios y extraños, que ya le esperan con ansia para la tradicional corrida de rejones, el primero de enero.
Con su primero fue una faena a más. Con base en dejarse llegar mucho a su antagonista, el rejoneador potosino fue quien puso la cuota. Lo mejor un par a dos manos y la santina. Sus yerros con la hoja de peral le privaron de una oreja de ley.
Lo mejor vino con su segundo, un toro gazapón y con el que se centró pronto, con el pecho de
sus cabalgaduras por delante para una faena, si cabe, pulcra. Sin abandonar su estilo espectacular, pero con refinada seriedad. De nueva cuenta las fallas con el rejón le evitaron redondear una tarde de triunfo. Otro Rodrigo Santos.
Por lo que toca a los toreros de a pie, Humberto Flores realizó una faena de mérito con su primero. Un toro que acusó mansedumbre y sosería. Para dejarlo claro, fue y se refugió en tablas, en su querencia natural, escupiéndose de la suerte, por lo que la empresa no fue fácil. Pero así lo entendió el jalisciense cuyo mérito fue sujetar al de Real del Saltillo hasta lograr un par de tandas de buen trazo. Una faena entendida, asomando su buen momento. De sobra aquel desplante despojándose de la muleta al término de una tanda, hacia las postrimerías. El aplauso ya lo tenía ganado. Mal con la espada. Palmas.
Con su segundo, un toro con calidad, pero al que había que tragarle, tardó en centrarse por el lado derecho por lo que la faena discurrió en buenos momentos por naturales. Fue hacia la mitad del trasteo cuando el jalisciense terminó cogerle el ritmo al morito para dar paso a una faena de momentos destacados. Naturales y derechazos con el temple como bandera, que le fueron coreados. Una lástima la espada, pues tenía una oreja ganada.
El español Julio Benítez “El Cordobés”, se mostró como un torero con cualidades, pero pocas andanzas, por lo que mucho tendrá que caminar antes de pensar en mayores empresas.
Es Benítez un torero enhilado al toreo clásico, con empaque. La antítesis de sus antecesores, más está nuevo.
Su primero, de buen lado izquierdo, le permitió mostrarse a fondo en una faena que si bien tuvo momentos de subido nivel, no terminó por romperse, dejando en la mente de los aficionados la oportunidad de volcarse ante una faena que pudo subir de importancia. Pinchó y dio vuelta al ruedo.
Con su segundo, simplemente perdió los papeles. Un toro que se desbordó con los caballos provocando espectacular tumbo, para dar paso al citado pasaje de la suerte de varas a cargo del picador César Morales. Lo demás fueron espantás, una faena carente de recursos con la que regresó el buen sabor de boca dejado en su primero. Lo dicho. Está nuevo.
Ficha Corrida inaugural de la temporada en Mérida. Media entrada en tarde agradable. Toros de
Real de Saltillo, bien presentados. Tres se dejaron y tres resultaron complicados.
Rodrigo Santos: ovacionado en su lote.
Humberto Flores: ovación y vuelta.
Julio Benítez "El Cordobés hijo": Ovación y pitos. Los
Forcados de Querétaro lograron una gran pega al segundo intento.