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Crónica Reciente

Castella salva, a medias, la corrida quiteña
Sábado, 29 Nov 2008 | Quito, Ecuador
Fuente: Juan Antonio de Labra / Enviado
      

La segunda corrida de feria tuvo muchas incidencias extrañas, que la hicieron muy complicada en todos aspectos. Primeramente, por la mansedumbre de los toros de Campo Bravo y El Pinar, que les pusieron las cosas muy cuesta arriba a los toreros del cartel.

Después, por las dos broncas que se formaron en el tendido, poblado mayoritariamente por un público de lujo que aguantó con paciencia los momentos de tedio del festejo. Y además, porque el quinto se lastimó una pezuña y se inutilizó para la lidia, de tal suerte que la empresa y Sebastián Castella acordaron regalar un sobrero a fin brindar a la gente una nueva oportunidad de entretenimiento.

Por si fuera poco, también debe anotarse como inoportuno el viento que molestó durante todo el festejo, así como la cornada que sufrió Guillermo Albán con el primero de la tarde. El torero de Guayaquil aguantó con hombría el dolor hasta dar muerte al toro, al que pudo cortarle una oreja tras una faena de enjundia malograda con el acero.

Su actitud fue encomiable, pues permaneció en el redondel toda la lidia hasta despachar al cuarto, un toro violento con el que trató de resolver la papeleta a base de pundonor.

Castella le cortó una oreja al segundo, aunque sin demasiado relieve debido a la falta de transmisión del ejemplar al que toreó con aplomo y entrega. La faena al toro de regalo fue muy emotiva, pero careció de estructura. En escalofriante inicio, mediante unos ajustados estaturarios, marcó el rumbo de una labor un tanto embarullada, aunque, eso sí, de una sorprendente conexión con el público.

Consciente de que debía salir a arrear para corresponder a la entrega de la gente, el francés se puso cerca de los pitones y dio pases meritorios a un toro que desarrolló genio y tenía mucho peligro. Así que Sebastián sacrificó las formas en aras de agradar y de no haber fallado con el acero, quizá hubiese cosechado otro apéndice.

César Jiménez también hizo lo toreramente posible por sacar provecho de un lote compuesto de dos mansos, y sus mejores momentos los consiguió delante del quinto, otro toro al que comenzó a torear de rodillas con gran disposición. Pero el gozo se diluyó a la par que el juego del toro vino a menos.

Ficha

Segunda corrida de feria. Lleno en tarde calurosa y con viento que molestó mucho. Tres toros de Campo Bravo (1o., 3o., y 5o.) y 3 de El Pinar, disparejos en hechuras, mansos en general. Algunos desarrollaron genio. Y uno de regalo de Triana, complicado. Pesos: 520, 460, 481, 460, 567, 510 y 555 kilos. Guillermo Albán (azul marino y oro): Ovación y silencio. Sebastián Castella (negro y azabache): Oreja, palmas y palmas en el de regalo. César Jiménez (azul rey y oro): Silencio y palmas tras aviso. Albán sufrió una cornada de 20 centímetros haci arriba, en el tercio medio del muslo izquierdo, y fue trasladado a la Nova Clínica para ser operado.

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