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Crónica Reciente

Capea hijo triunfa en la Belmonte de Quito (fotos)
Jueves, 27 Nov 2008 | Quito, Ecuador
Fuente: Juan Antonio de Labra / Enviado
      

La plaza Belmonte de Quito volvió a abrir sus puertas para celebrar el festival nocturno que ya se ha consolidado como uno de los eventos significativos en torno a la feria. Y ahora se llevó a cabo a manera de aperitivo, un día antes de que arranque el ciclo “Jesús del Gran Poder” en el coso monumental.

A la cita acudieron tres toreros veteranos y uno joven: Pedro Gutiérrez Lorenzo “El Capea”, que al final de la jornada fue el solitario triunfador del festejo, pues cortó la única oreja concedida debido a los repetidos fallos a espadas de sus compañeros de cartel.

El novillo más hecho, y el de mejor estilo, el cuarto, le tocó en suerte a Pedro, que ha evolucionado. Ahora se la nota más asentado y toreando con mayor armonía corporal. A este detalle de expresión, también ha sumado una excelente suavidad de toques que le redituaron pulso y seguridad en una faena muy interesante.

Porque el hijo de Capea entendió que era necesario darle sitio y pausa para llevar con mimo al novillo que tenía un excelente fondo de clase. Así le dio varios naturales de mucho temple, enganchando adelante las embestidas y rematándolas detrás de la cadera.

El final de faena fue excelente, mediante varios muletazos de adorno que terminaron por convencer a todo el público, así como al nutrido grupo de profesionales que observaban la faena desde el callejón de la torerísima plaza Belmonte, construida en 1921.

De no haber pinchado en la primera ocasión, seguramente hubieran llegado hasta sus manos las dos orejas del bueno novillo de Huagrahuasi que fue aplaudido en el arrastre.

Y si el hijo del maestro salmantino se gustó mucho en el final de su faena, el padre volvió a demostrar por qué fue la figura del toreo que escaló tan alto en los ochentas. Carisma y raza: éstas dos armas de batalla lo sacaron a flote en una faena maciza, ante un ejemplar complicado que probaba mucho y al que había cuajado con el capote tanto en los lances de recibo como al conducirlo al picador.

Pero Pedro no se arredró nunca, ni siquiera con dos inoportunos desarmes. Al contrario, se creció y trató de desengañar por ambos pitones al reservón novillo, al que robó pases de mucha valía.

Espartaco disfrutó su actuación y sacó a relucir lo mejor de su concepto del toreo ante otro novillo que pedía firmeza en los procedimientos. Y toreó relajadamente a la verónica, con desmayo y serenidad, a un ritmo que más tarde, a lo largo de la faena, supuso la clave de un trasteo donde los pases de pecho con los que abrochó las series, fueron rotundos.

Manolo Espinosa no se pudo acomodar del todo con el primero, un novillo de Triana que fue tan enrazado como incómodo, y se revolvía un palmo de terreno por el pitón derecho. Sin embargo, por el otro lado tenía mejor condición,  el hijo del maestro Fermín le dio varios naturales que calaron en el tendido, ya que le tapó muy bien la cara y lo sometió con mando en una faena que el público miró con agrado y respeto.

Ficha

Lleno en noche fresca. Un novillo de Triana (1º) y tres de Huagrahuasi, disparejos de hechuras, complicados en su conjunto salvo del 4º, que tuvo mucha clase. Pesos: 320, 350, 350 y 410 kilos. Manolo Espinosa “Armillita”: Ovación tras aviso. Pedro Gutiérrez Moya “El Niño de la Capea”: Ovación. Juan Antonio Ruiz “Espartaco”: Ovación. Pedro Gutiérrez Lorenzo “El Capea”: Oreja. Al finalizar el paseíllo, la Unión Ecuatoriana de Toreros entregó un reconocimiento a José Luis Cobos por el aniversario XX de su alternativa.

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