Banners
Banners
Crónica Reciente

¡Qué tarde más rara en Guadalajara!
Domingo, 23 Nov 2008 | Guadalajara, Jalisco
Fuente: Juan Antonio de Labra / Enviado
     
El importante triunfo de Ricardo Rivera con el tercer toro de la corrida, al que le cortó dos orejas, se vio empañado hacia el final del festejo cuando el público tomó partido por el segundo ejemplar de su lote, en una tarde muy extraña en la que hubo diversos sucesos dignos de comentario.

Cabe destacar que el encierro de Real de Saltillo tenía un armonioso, pero a la vez impresionante trapío. Eran toros bien hechos, rematados de carnes y serios por delante. Sin embargo, también es verdad que su comportamiento atendió más a la bravuconería que a la verdadera bravura; la de ley, la que hace a un toro embestir sin descanso siguiendo la muleta.

Y pequeña diferencia -la que media entre bravura y bravuconería- fue el detalle que confundió a más de alguno, inclusive al juez de plaza, que ordenó un ilógico arrastre lento al sexto, motivado quizá por la equivocación de un sector de la gente que pedía el indulto para el toro.

A veces resulta inexplicable, por sorpresiva, la actitud del público. Pero en esta ocasión fue evidente que el trapío de los toros cautivó al grado de equivocar a muchos. Suele ocurrir. Pero, ojo, no es recomendable confundir la gimnasia con la magnesia.

Y el colombiano Rivera había estado francamente bien delante del tercero, un toro hondo, bajo y reunido, que tendía a escupirse un poquito de la tela. Así que a base de firmeza y actitud, le pudo en redondos con temple, reponiéndose hacia adelante para obligar al de Real de Saltillo a repetir en series de buen acabado.

Con la muleta en la izquierda le dio pases largos, rematados por debajo de la pala, y quedándose quieto en el sitio para poder encauzar unas embestidas de clase y vibración, que requerían un torero entregado.

Aunque mató de una estocada tendenciosa, la gente se volcó en la petición de los trofeos que fueron concedidos, el segundo de manera tardía, y hubo necesidad de enviar un emisario al desolladero a traer el segundo apéndice en cuestión.

Las intenciones de Ricardo Rivera eran evidentes: redondear el triunfo con el sexto, que llegó crudo a la muleta y desarrolló genio hasta desbordar al colombiano. Y a cada palmo, conforme el torero batallaba por meter en vereda las broncas embestidas del toro, la gente comenzaba a tomar partido por éste, hasta que le cayeron encima de manera injusta.

Guillermo Martínez dejó para el recuerdo un gran quite por “zapopinas”, inspirado en Miguel Ángel Martínez “El Zapopan”, su tío e inventor de tal suerte, al que después brindó la muerte del cuarto toro, del que obtuvo una merecida oreja tras realizar una faena interesante porque era preciso cogerle ritmo al toro.

Martínez no lo tenía fácil porque el toro que abrió plaza, junto con el sexto, fue muy complicado. Trató de buscarle las vueltas sin conseguirlo mientras un sector del público le hostilizaba. Así, ¿cómo?

Arturo Macías perdió la oreja del tercero con la espada, porque había toreado bien y conectado rápidamente en una faena entonada. Frente al quinto se revolucionó demasiado, y todo su ímpetu se estrelló con un toro de comportamiento engañoso, que tomaba bien la muleta, con buen estilo, pero huyendo. Más que embestir, sólo pasaba y pasaba, mientras Arturo acumulaba muletazos a destajo, de escaso calado en el público.

Al final, varios corrillos que se formaron en el patio de caballos inquietaban. Asaltaba la duda a una gran mayoría de los presentes, que insistía en conocer la opinión de otros contertulios. Y, cuando iba al paso, dicho con todo respeto, escuché muchas tonterías No cabe duda que fue una tarde rara.

Foto: Guillermo Sierra
Ficha
Cuarta corrida de la Temporada 2008-2009. Un cuarto de entrada en tarde agradable. 6 Toros de Real de Saltillo, muy bien presentados, varios armoniosos de hechuras, disparejos en juego. Destacó el 3º por su emotividad y 4º por su nobleza, premiado con arrastre lento, lo mismo que el 6º, aunque éste de manera equivocada. Pesos: 555, 550, 530, 520, 575 y 525 kilos. Guillermo Martínez (rosa y oro): División y oreja. Arturo Macías (negro y oro): Ovación tras aviso y división al saludar tras aviso. Ricardo Rivera (granate y oro): Dos orejas y pitos. David Vázquez saludó en el tercio tras picar al 6o. También picó con mucha torería Salomón Azpeitia. En banderillas saludó Gustavo Campos y le echó arrestos el sobresaliente, Edgar Camacho.
Comparte este contenido en Facebook y Twitter
twitter    Facebook

Banners
Banners