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Espectro taurino: Un niño muy torero

Sábado, 30 Abr 2016    México, D.F.    Jorge Raúl Nacif | Opinión   
El espacio de cada sábado
En este Día del Niño, en el que enviamos por supuesto nuestra felicitación a todos los infantes, dedicamos este espacio para comentar sobre un niño muy torero llamado Cristóbal Arenas y de apodo "El Maletilla", que lleva casi dos años causando sensación en varias plazas del país.

El tema de los niños toreros es siempre polémico por motivos diversos, incluso para los taurinos, aunque es verdad que no son pocas las figuras del toreo que iniciaron a muy corta edad su andanza en los ruedos.

El Maletilla es alumno de la Escuela Taurina Hidalguense, que dirige el matador Luis Gallardo, y a sus 10 años de edad muestra una intuición que es digna de resaltar. Y es que más allá del conocimiento teórico que aprende en la referida institución, se desenvuelve con un gran desparpajo.

Hemos visto muchos niños toreros a lo largo de nuestra vida como aficionados, pero muy pocos con el carisma de El Maletilla y sobre todo lo centrado que se muestra, así como lo centrado que es al hablar con la prensa y lo claro que es al expresar sus sensaciones ante los micrófonos.

Decía el maestro Lorenzo Garza que, dentro de la gran verdad que representa el ponerse delante de un toro, en el toreo también hay una parte de actuación. Y en este sentido, notamos que Cristóbal, de manera también muy natural, tiene "todo el cuento del mundo", como se dice en el argot.

Lo anterior no significa en realidad algo negativo, sino que el joven torero cuenta con la capacidad de vender muy bien las suertes que realiza en el ruedo. Aunado a su corta edad y estatura, los públicos quedan maravillados con las actuaciones de este chaval que tuvo ya la oportunidad de tentar en España en año pasado.

Más allá de lo que hemos mencionado, no todo es valor y carisma. El Maletilla continúa asimilando un cimiento técnico que, debido a su corta edad, desarrolla de una manera natural. Bien se dice que, lo que se aprende desde niño, es lo que mejor se absorbe para el resto de la vida.

El hidalguense sabe torear, a su nivel, y no dudamos cuenta con condiciones importantes como para pensar, en algunos años más, en convertirse en novillero. Ahí arrancará una nueva historia, pero de momento hay que seguir apoyando a los jóvenes valores del toreo mexicano y brindarles espacio.

Cabe señalar que, la vida dentro del mundo del toro, también incorpora valores trascedentes que son positivos para la educación. Por mencionar solamente algunos, en la tauromaquia se aprende el valor de la responsabilidad, así como el de la entrega para superar las adversidades y una gran fortaleza.

Reiteramos nuestra felicitación para todos los niños de nuestro país y saludamos especialmente a aquellos (y conocemos a varios) que visitan cotidianamente nuestro portal Al Toro México. Es bonito que, desde una corta edad, haya quienes se interesen por la Fiesta Brava, pues finalmente en ellos se finca el futuro de aquello que más nos apasiona.


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