Parece que
Israel Téllez olvidó la reciente cornada que lo marginó de los ruedos por algún tiempo, aquella sufrida en la Plaza México hace algunas semanas, y salió a conseguir el triunfo a costa de cualquier cosa en dos lidias muy completas en los tres tercios, en los que hizo gala de variedad y entrega.
A su primer toro lo recibió con verónicas que le fueron aplaudidas; y después quitó por chicuelinas. Además, cubrió el sugundo tercio con gran espectacularidad, destacando el tercer par de banderillas en el que expuso mucho.
Y no desaprovechó la presencia en el callejón de
José Tomás para brindarle la muerte del toro. Acto seguido, comenzó su trasteo en tablas delante de un toro que vino a menos de tal forma que la faena fue breve pero emotiva y como mató de una certera estocada le concedieron dos orejas.
Con el quinto siguió en el mismo tenor y volvió a jugar los brazos a la verónica con mucha soltura. El tercio de banderillas fue muy vibrante y el público le jaleó con fuerza y gritos de "torero, torero". La faena discurrió entre el contento general de la gente y en medio de la penumbra, debido a la poca iluminación artificial del coso. Mató de media estocada de efectos fulminantes y la gente pidió las dos orejas que fueron entregadas.
Fernando Ochoa no tuvo suerte en su primero, un toro que dio pocas opciones de lucimiento. Sin embargo, el michoacano estuvo voluntarioso exponiendo el físico en todo momento en series cortas pero valientes. Lamentablemente, falló con la toledana hasta en cuatro ocasiones y se retiró entre algunas.
Con el cuarto de la tarde realizó una faena entregada, en la zona de tablas, donde el de se refugió el toro. Y ahí se metió entre los pitones del de
Puerta Grande antes de tumbarlo de una buenas estocada que le granjeó la concesión de un merecido apéndice. Es preciso mencionar que, en un gesto de compañerismo y fraternidad,
Fernando brindó su primer toro a los subalternos
Alejandro y
José Prado, con motivo del reciente fallecimiento de su hermano
Eduardo.
Arturo Macías venía llegando de un viaje relámpago desde tierras venezolanas para comparecer en la centenaria plaza de Teocaltiche. Con su primer enemigo, que por cierto careció de fuerza y bravura, tuvo una actitud de torero valiente desde que se abrió de capa, y realizó un ajustadísimo quite por saltilleras que asustó a la concurrencia de tan cerca que se pasó los pitones del toro. La faena discurrió por el mismo sendero del valor ante un toro muy complicado, pero no la pudo coronar con la espada y pinchó en varias ocasiones.
Con el que cerró plaza, un toro de muy buena presencia,
Macías intentó agradar al respetable estando muy por encima de las condiciones de su oponente, que llegó reservón a la muleta del hidrocáldo.
Arturo le robó pases en distintos terrenos y como mató de una buena estocada, el juez de plaza le concedió sólo una oreja, aunque al final le cortaron otra más al toro sin autorización, y fue así como salió a hombros al lado de
Téllez.
Cabe destacar el gran ambiente que se vivió en la plaza, así como la presencia de varios toreros en activo, entre los que se encontraban el propio
José Tomás, Joselito Adame, Víctor Mora, Fabián Barba, José Manuel Montes y
Arturo Saldívar.
Ficha Casi lleno en tarde fresca y con algunas ráfagas de viento. 6 Toros de
Puerta Grande, desiguales en presentación y juego. Pesos: 470, 485, 473, 485, 460 y 480 kilos.
Fernando Ochoa (palo de rosa y oro): Palmas y oreja.
Israel Téllez (verde manzana y oro): Dos orejas y dos orejas.
Arturo Macías (azul noche y oro): Silencio y oreja. Al finalizar el paseíllo se tributó un minuto de silencio a la memorio del subalterno retirado
Eduardo Prado, fallecido recientemente.