Historia de una encerrona con chubasco e indulto
Domingo, 21 Jun 2009 | Saltillo, Cohauila
Fuente: Juan Antonio de Labra / Enviado
La primera corrida que Arturo Macías enfrentaba en solitario se convirtió en un festejo de cuatro toros, ya que hubo necesidad de ser suspendido como consecuencia del fuerte chubasco que cayó a partir de la segunda mitad de un evento que tenía visos de triunfo grande.
La sensación del torero hidrocálido fue contradictoria, pues por una parte se encontraba feliz de haber indultado a “Bufandas II” y, por otra, un tanto triste de no haber concluido hasta el final, como estaba planteada la corrida desde su inicio.
Y es que nadie esperaba que cayera un aguacero de tales proporciones, pues apenas durante la lidia del primer ejemplar caía el sol a plomo. Sin embargo, este repentino cambio del clima trajo una fuerte tolvanera, a manera de fugaz torbellino, e inmediatamente después comenzó a llover a cántaros.
Arturo no se amilanó y tal como ya hizo en otras tardes tormentosas (una en Zacatecas y otra en La México), sacó la casta y aguantó con estoicismo ante la mirada de un amplio sector del público que hizo lo mismo en el tendido, quizá con el afán de ver disfrutar a tope el toreo bajo la lluvia.
El toro salió olisqueando la arena y distraído, pero conforme transcurrió la lidia se fue centrando en las telas, y si es verdad que le hizo falta mayor entrega en la muleta de Arturo, es innegable que sacó un gran fondo de nobleza, misma que aprovechó el único espada del cartel para torear a placer.
En medio del barrizal, Macías ejecutó una faena alegre, vistosa y variada, que entusiasmó al público que le tributó gritos de “¡torero, torero”! ya cuando el hombre estaba estilando. Y se pidió el indulto del toro, que fue concedido de manera un tanto circunstancial, y con el afán de dar por concluido el festejo de inmediato.
Cuando Arturo se disponía a conducir a “Bufandas II” a la puerta de chiqueros, resbaló peligrosamente en la cara y, con tan buena fortuna, que el toro de Jesús Cabrera pasó por encima de su cuerpo que yacía inmóvil sobre el lodazal.
Fue un momento cargado de dramatismo que terminó de encender una atronadora ovación que se convirtió en desánimo cuando el juez de plaza abandonó su puesto, dando así por entendido que el festejo se había suspendido.
Arturo su numerosa cuadrilla permaneció a la expectativa de saber si habría posibilidad de aplazar el festejo unos minutos. Pero el piso de la plaza estaba en pésimas condiciones y no era propicio intentar siquiera dar suelta al quinto toro. Así que “apaga y vámonos”, se escuchó decir por ahí.
El toro que abrió plaza tuvo una bravura seca muy interesante, y transmitía emoción, sobre todo cuando se empleaba por el pitón derecho. Macías le hizo una faena entonada, de menos a más, que terminó con unas ajustadas manoletinas y una estocada para cortar una oreja.
El segundo se lastimó la pata derecha y llegó sin fuelle al engaño del hidrocálido, aunque no fue impedimento para que hiciera un trasteo con pasajes de emoción cuando le pisó el terreno para extraerle meritorios muletazos.
El tercero recibió un soberbio puyazo de Ignacio Meléndez y llegó al último tercio en condiciones para el lucimiento, no obstante que tomaba el engaño con la cara alta, y la mayor virtud de la faena fue, precisamente, taparle la jeta para que siguiera la muleta en pases templados. De haber estado fino con el acero, hubiera cortado otro apéndice.
Al final el torero salió de la plaza empapado y cabizbajo, pero con la conciencia tranquila y sabedor que está preparado para enfrentar retos de esta naturaleza.
Ficha Domingo 21 de junio de 2009. Corrida extraordinaria. Media plaza en tarde de clima cambiante, con chubasco incluido que obligó a suspender el festejo a la muerte del 4o. 4 Toros de Jesús Cabrera, bien presentados, desiguales en juego, de los que destacó el 4o. por su nobleza y fue indultado. Arturo Macías (verde botella y oro): Oreja, ovación, palmas tras aviso y dos orejas y rabo simbólicos. Pesos: 508, 510, 473 y 471 kilos. Destacó en varas Ignacio Meléndez. Los sobresalientes José Manuel Montes y Saúl de María, hicieron un quite por saltilleras y chicuelinas, respectivamente. Se examinó el aspirante a banderillero Héctor Rojas. El toro indultado se llama “Bufandas II”, número 13, negro bragado corrido y jirón.
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