Si bien es cierto que Rafael Ortega y Arturo Macías también cortaron dos orejas en la cuarta corrida de feria en Texcoco, lo más artístico de la tarde corrió a cargo de Ignacio Garibay, quien con capote y muleta deleitó a la afición que hizo tres cuartos de entrada.
Y es que desde que se abrió de capa con el quinto de la función, un bello toro de Pepe Garfias, se recreó toreando con sentimiento a la verónica, para después ejecutar cuatro chicuelinas antes de que el burel fuera al caballo; después del puyazo, realizó un quitazo por tafalleras.
Inició su faena de muleta con una serie de doblones, pero no de esos férreos para castigar, sino creando arte por la plasticidad y el temple con el que los consiguió, sin duda el mejor momento de la tarde.
Nacho continuó su labor toreando sabroso con la derecha, embarcando bien las embestidas y dándole dimensión a sus muletazos, impregnándolos con el aroma más fino de su tauromaquia. Por la izquierda el toro no se empleó de la misma forma, pero el moreno diestro supo ser paciente para, aguantándolo un poquito, extraerle una magnifica serie.
El astado no duró mucho, por lo que la faena fue corta pero con mucho contenido, llegando a su punto de ebullición cuando Garibay cuajó una dosantina que puso al público en pie, muletazo circular que, cual carrusel, llevó al toro de aquí hasta allá y regresando al mismo sitio.
Tras terminar de gran estocada, le fueron concedidas las dos orejas, mismas con las que recorrió el redondel en son de triunfo. A la poste, se llevó el premio “Rey Poeta Netzahualcoyotl”, pero más allá de los trofeos, renació la esperAnza de que este hombre logre pronto ser una figura del toreo.
Rafael Ortega también le tumbó las dos orejas a su enemigo, el segundo de la tarde y perteneciente a la ganadería de La Venta del Refugio, tras una labor alegre y de entrega total que conectó fuerte con los tendidos.
El diestro de Apizaco cubrió bien el segundo tercio de la lidia: dos cuarteos perfectos y un par al violín que dejó a la plaza en estado de frenesí, pues apenas alcanzó a ganarle la cara al toro para pasar los palos por delante de su cuerpo y dejarlos en el morillo.
Inicio su faena sentado el estribo, para proseguir toreando bien por ambos lados, muletazos limpios y llevando bien templado a un toro pastueño al cien por ciento. El momento más emotivo fue cuando Rafa se puso de rodillas frente al burel y giró para endilgarle un pase de pecho.
Luego de matar gracias a una estocada fulminante, el público exigió los dos trofeos, que fueron premio justo a una labor un tanto huracanada, pero con el sello de la decisión y las ganas.
Arturo Macías, no queriéndose dejar ganar las palmas, fue a recibir al séptimo y último en el centro del ruedo, pero no logró concretar el farol de rodillas pues el burel iba directo al bulto y tuvo que tirarse hacia aun costado.
Enrabietado, le cuajó una larga cambiada de rodillas y, poniéndose en pie, tres verónicas de bella factura. Tras el puyazo se quedó muy quieto en un escalofriante quite por gaoneras que emocionó a un público que había estado un tanto distraído por la lluvia que comenzaba a caer.
Arturo comenzó su labor muleteril con un péndulo; tras un pase por alto ligó otro cambiado por la espalda, lo que terminó de reventar a la afición. La lluvia que arreció le dio un tinte especial a la labor de este torero que, abandonándose a si mismo, aprovechó las boyante embestidas del de San Diego de los Padres para bordar el toreo en una sentida serie con la derecha.
La faena reventó a más; un Macías desbordado y entregado sin cortapisas se pasaba muy cerca los pitones, pero tal vez le falto un punto de gusto para templarse. Llegó el momento en el que el toro dejó de trasmitir, pero El Cejas fue hacia delante y continuó emocionando al público que siempre estuvo con él.
Después de un pinchazo y una estocada en todo lo alto, la exultada afición le pidió con insistencia las dos orejas, mismas que fueron concedidas por la autoridad, ya cuando el cielo se caía en Texcoco.
Fermín Spínola estuvo muy bien, pero desafortunadamente pinchó al de Medina Ibarra que hizo sexto, pues de lo contrario se hubiera llevado una oreja. El de Atizapán toreó bien a la verónica y cubrió el segundo tercio con mucho lucimiento, tres cuarteos en los que el astado le apretó fuerte.
Con la muleta se desató el ventarrón. Aún así, Fermín tuvo la sapiencia suficiente y logró una bellísima tanda con la derecha que hizo concebir esperanzas de algo grande. Ahí siguió el torero, pero el aire soplaba cada vez con más fuerza, impidiéndole aprovechar a un toro muy bravo que, a la postre, se llevó el premio a la mejor ganadería.
Zotoluco, quien cumplió 900 corridas y recibió un reconocimiento después del paseíllo, abrió plaza con el toro de Marrón, que resultó un dechado de sosería. Pese a ello, Eulalio dio muestras de su maestría y estructuró una labor recia, característica de su poderío.
Donde parecía no haber nada, Zotoluco se inventó una faena interesante y con pasajes agradables, como un par de series de derechazos. Lástima que pinchó, pues pudo haber tocado pelo.
Mala suerte tuvo Fernando Ochoa, pues se encontró con un astado de San Isidro que mansurroneó durante toda su lidia y que muy pronto buscó tablas. Con un ventarrón de por medio, el michoacano dejó buenos detalles que el público no entendió.
También Alfredo Gutiérrez trajo el salto de espaldas, pues el de Torreón de Cañas no colaboró y se alió con el viento para hacer casi imposible el lucimiento. Labor digna de Gutiérrez, quien sin embargo se retiró entre pitos por deshacerse de su enemigo con una estocada muy defrectuosa que colocó casi en los costillares.
Ficha Texcoco, Edomex.- Sexto festejo y quinta corrida de feria. Tres cuartos de entrada en tarde con viento. Se lidiaron toros de
Marrón, La Venta del Refugio, San Isidro, Torreón de Cañas, Pepe Garfias, Medina Ibarra y
San Diego de los Padres, en el orden señalado.Pesos: 483, 492, 485, 475, 510, 480 y 495 kilos.
Zotoluco (blanco y oro)
: Palmas
Rafael Ortega (salmón y oro)
: Dos orejas.
Fernando Ochoa (acero y oro)
: Palmas.
Alfredo Gutiérrez (verde esmeralda y oro)
: Pitos.
Ignacio Garibay (blanco y oro)
: Dos orejas.
Fermín Spínola (verde botella y oro)
: Palmas.
Arturo Macías (grana y azabache)
: Dos orejas. El trofeo al mejor toro y los 50 mil pesos los ganó
Medina Ibarra, mientras que el "Rey Poeta Nezaualcóyotl" fue para
Ignacio Garibay