El diestro norteño Alberto Valente confirmó el buen momento por el que atraviesa y volvió a tocar pelo en la "Nuevo Progreso", de Guadalajara, en la octava novillada de la campaña, mientras que Jaime Ruiz y Germán Rodríguez se fueron de vacío.
El regiomontano volvió a gustar en la afición tapatía. El diestro logró cortar la única oreja de la tarde a su primer astado, el mejor del encierro, al que supo entender en su lidia y cuajar una faena con muletazos de mucha calidad al natural. Mató de entera en su sitio, lo cual le fue premiado con un apéndice.
El novillo de Monte Caldera fue fijo, con recorrido y buen son, pero destacó por su nobleza y acometida, cualidades que Valente aprovechó para refrendar su triunfo y colocarse así de manera oficial en la novillada de triunfadores, a celebrarse el próximo 2 de octubre.
A su segundo enemigo, Alberto lo saludó a porta gayola para posteriormente dejarse ver en banderillas. Con la muleta vio frustrada su faena, pues ya para iniciar la faena el toro fue estrellado en un burladero y se rompió un pitón, lo cual echó a perder al novillo que profesaba una faena interesante.
Y se presentó en el coso Monumental el colombiano Germán Rodríguez. En su primer enemigo el diestro logró algunos detalles, pero sobresalió por mostrarse por encima de las condiciones del toro. Se perdió con la espada y de manera rápida escuchó los tres avisos, aunque a pesar de ello la afición reconoció su labor y recibió ovación en el tercio.
Ya con su segundo Germán rectificó el rumbo, y se enfrentó ante el astado más manso del encierro; suelto y rajado de condiciones. El de Colombia mostró su oficio y logró meter al novillo en la muleta, ejecutando así una faena pegada a tablas de mucho mérito en terrenos comprometidos.
Consiguió robarle al toro los pocos muletazos que traía dentro, y ya con el acero sepultó la espada hasta los gavilanes. La afición se entregó a él, pero para el criterio del juez de plaza la faena ni la estocada fueron suficientes para otorgarle el trofeo. El público volvió a reconocer la labor del diestro y lo premió con una merecida vuelta al ruedo. La afición se metió duro con el juez de plaza.
El que abrió plaza, Jaime Ruiz, tuvo una actuación discreta. Sus faenas en amos toros no trascendieron y se fue en silencio en su lote.