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Sánchez, a golpe de tamborazo

Viernes, 01 May 2026    AGS., Ags.    Juan Antonio de Labra | Foto: LM           
Cuajó un gran toro de Pozohondo y abrió la Puerta Grande en su tierra
Juan Pablo Sánchez ya le puso nombre a la feria de su tierra, pues hoy cuajó a placer un gran toro de Pozohondo, "Tamborazo" de nombre, al que le tumbó dos orejas que bien pudo haber sido también de rabo, luego de la algarabía que provocó tras una faena de altos vuelos que terminó en un sonoro e importante triunfo.

Ante la que quizá sea la mejor entrada de la feria, con 13 mil 587 espectadores en los tendidos –el 85 por ciento del aforo cubierto–, el torero de dinastía volvió a dejar constancia del magnífico momento por el que atraviesa, con una confianza en sí mismo que hoy le permitió salir a hombros por la Puerta Grande de la Monumental de Aguascalientes, como ocurrió el 19 de octubre de 2024, en aquella tarde en que también cortó dos orejas al toro "Folclórico", del hierro de Villa Carmela.

Si el reciente 25 de abril Juan Pablo se quedó al margen de un triunfo debido a su falta de rotundidad con la espada, tras cuajar el noble "Triguero", de Santa Fe del Campo, hoy se topó con ese magnífico "Tamborazo", un ejemplar prototípico del encase San Mateo-Llaguno, cuyas hechuras no podían fallar porque era bajo y reunido, enmorrillado y bien cubierto, de pitones blancos y palas acarneradas... una chulada de toro.

Y así embistió desde su salida, un poquito flojo de salida, por lo que Sánchez lo bregó con temple exquisito de capote y, a partir de ahí, bosquejó una amplia sonrisa cuando se percató de la calidad que tenía, así que ordenó un breve castigo en varas para que llegara en mejor condición a su poderosa y tersa muleta, minutos antes de brindar su muerte al hispano David de Miranda, al que solicitó salir al redondel para dedicarle unas palabras de bienvenida.

Las tandas se sucedieron por ambos pitones, al natural y en redondo, con muletazos de largo trazo en los que siempre procuró vaciar la embestida por debajo de la pala del pitón, con un estupendo juego de muñecas, sobre todo la zurda, con la que ejecutó trazos de bella factura, muy en la línea, como se debe torear al toro de este peculiar encaste.

Cuando "La Pelea de Gallos" comenzó a sonar, ya no había forma de parar la escandalera en el tendido, en medio de ese entusiasmo tan particular que genera esta emblemática melodía, y más aún al ser tocada para un acalitano que, en este caso, y una vez retirados Arturo Macías y Joselito Adame de los ruedos, es el que ha venido a partir el bacalao.

Los pases de pecho fueron tan lentos como monumentales, y también los cambios de mano, todo hecho en los medios, con ritmo y suavidad, con ese regusto del mejor toreo a la mexicana con un toro que iba a más, y para un público que prolongó el "¡oleeeeeé!" más emocionado al compás de su toreo.

Y ahora sí, no había forma alguna de que pinchara este toro tras la obra que había cuajado, por lo que se fue por derecho, con el corazón por delante, y colocó una gran estocada que hizo doblar pronto a "Tamborazo", para que le pidieran las dos orejas con fuerza y ahí paró la demanda de trofos, por lo que, visto lo visto, era lo que el público deseaba. Al margen de la polémica de si merecía o no el rabo. Porque cuando se torea con el alma y ese acento que entronca con los mejores muleteros de este México taurino, lo demás pasa a un segundo plano.

Ya con el toro que abrió plaza había enseñado que ni siquiera el viento, que molestó bastante en la primera parte de la corrida, iba a hacer mella en su ánimo y aunque el toro tendía a puntear la muleta y se defendía, Juan Pablo se pegó un "arrimón pensado" –y nada enrabietado o encimista– para sacarle un mayor provecho, en una faena que tuvo mucho mérito.

La otra obra de arte de la corrida la firmó el sevillano Juan Ortega, con su estilo en el que se mezclan la intensidad de Triana y la belleza más lírica del barrio de San Bernardo; es decir, entre Belmonte y Pepe Luis, con su toque grácil y etéreo de Chicuelo, que es por donde por discurre su tauromaquia, pero con algo más: un tempo lento y una cadencia tan lánguida, que le permite a Juan detener el tiempo en el embroque de cada lance.

Y si ese toro hondo, un tanto alto, pero de armoniosa morfología en su conjunto, no terminó de romper, aquellas verónicas del saludo resultaron preciosas, aromáticas, tocadas del pellizco de un torero diferente cuya delicadeza técnica y artística está fuera de toda duda, y al que ojalá le den más corridas en México porque apunta para ser el nuevo torero español consentido de la afición azteca.

La faena tuvo estructura, concisión y brevedad, y tanto los redondos como los naturales y las trincherillas finales para cerrar al toro en el tercio, tuvieron el mismo ritmo interior del resto de la faena, que culminó de una estocada desviada y un golpe de descabello que le valieron el corte de una oreja.

A diferencia de sus alternantes, Diego Silveti, que suele llevarse casi siempre un toro muy bueno en el sorteo, hoy no tuvo suerte y se tuvo que conformar con hacer dos faenas con un buen concepto de reposo y serenidad en sus andares, pero sin decir mucho al público, que lo vio con respeto, pero sin emoción, pues los dos toros que estoqueó fueron deslucidos y se pararon demasiado pronto. Y así es imposible conectar con la gente.

La Feria de San Marcos se fue para arriba con este triunfazo de Juan Pablo Sánchez, a la espera de que mañana, el debut de David de Miranda, que viene a sustituir a Roca Rey, tenga su miga, así como la presencia de Fermín Espinosa "Armillita IV", que está necesitado de un campanazo para reivindicar a su famosa dinastía, mientras que Luis David vuelve a su segunda y última tarde, también con ganas de rivalizar y de no estancarse. Ojalá que los toros de Los Encinos colaboren para la causa, y brinque más de alguno que ponga en alto los colores de la divisa queretana de Eduardo Martínez Urquidi.

Ficha
Aguascalientes, Ags.- Plaza Monumental. Sexta corrida de feria. Tres cuartos de entrada (13 mil 587 personas), en tarde calurosa. Toros de Pozohondo, bien presentados, en tipo, de juego desigual, de los que sobresalió el 4o. por su gran clase, premiado con arrastre lento. Pesos: 519, 498, 550, 488, 586 y 506 kilos Juan Pablo Sánchez (burdeos y oro): Palmas y dos orejas. Diego Silveti (salmón y plata): Silencio en su lote. Juan Ortega (teja y oro): Oreja y silencio. Incidencias: Destacó en banderillas Fernando García, que saludó una ovación en el 3o. Al terminar el paseíllo se hicieron honores a la bandera, y se tocó el Himno Nacional.

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