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Navalón redime casi tres horas de intrascendencia

Sábado, 14 Mar 2026    Valencia, España    Paco Aguado | Foto: Nautalia         
Cortó sendos apéndices el día de hoy y salió a hombros
La entrega del joven matador Samuel Navalón ante los dos toros de su lote -que le valió sendas orejas y la salida a hombros- sirvió para redimir las casi tres horas de intrascendencia del festejo de hoy de las Fallas de Valencia, en el que se puso el cartel de "no hay billetes" en las taquillas.

Este primer llenazo de la feria vino, sin duda, motivado por el anuncio del peruano Roca Rey y del extremeño Alejandro Talavante, cuya popularidad como figuras no se vio justificada hoy sobre la arena, sobre la que, con ese despliegue de ambición, se les impuso con creces el nuevo torero valenciano.

Como dispuesto a demostrar que la gravísima cornada sufrida en el cuello hace apenas cinco meses no frenará su carrera, tras la convalecencia, Navalón volvió a vestirse de luces hoy en su tierra con una visible ilusión que ya hizo patente al saludar a su primer toro con dos largas cambiadas de rodillas.

Y desde ese momento hasta la gran estocada con que tumbó al sexto, el diestro de Áyora puso toda la carne en el asador, a veces incluso de más, por ir acompañada de un comprensible punto de ansiedad y aceleración que generó algunos altibajos en sus faenas.

El tercero de los toros de Victoriano del Río, al que se acabaría dando una injustificada vuelta al ruedo que nadie pidió, manseó en el caballo y, como casi todos sus hermanos, deambuló sin fijeza hasta que se centró con nobleza en la muleta una vez que Navalón abrió faena en los medios con pases cambiados.

Aun a falta de una mayor fluidez en los pases, por un exceso de cercanía en los cites, el trasteo, siempre tesonero, creció especialmente en su final con circulares y desplantes ya en terrenos de tablas que jaleó con fuerza el festivo público de hoy, hasta dejar el premio, tras un pinchazo, en esa primera oreja.

La segunda que paseó fue la del sexto, después de dos horas y cuarenta y cinco minutos de corrida y una vez que se fue a recibir de rodillas a la misma puerta de chiqueros al que a la postre iba a ser el toro de más volumen y también de más brava entrega del sexteto.

Variado con el capote, Navalón se puso de nuevo de hinojos en la explosiva y aclamada apertura de un trasteo que esta vez pecó de cierta aceleración y de ese exceso de ganas que le hizo volver a meterse demasiado en corto, allí donde de nuevo con adornos populistas y unas apretadas bernadinas. Pero tras una gran estocada, la puerta grande se le abrió de par en par.

Y es que, si público de Valencia respondió aún con mayor entusiasmo al derroche de Navalón se debió al contraste con la fría insustancialidad de los trasteos que las dos figuras del cartel fueron dilatando con cada toro, exactamente durante media hora por turno.

Talavante se lo hizo casi todo con la izquierda al que abrió plaza, que, aun con poca raza, sacó una ductilidad que el extremeño aprovechó en ciertos momentos, que fueron bastantes más que los que logró con el fácil cuarto, de embestidas abiertas y sin complicaciones, en un trasteo escondido, ventajista y plagado de enganchones. 

Por su parte, Roca Rey se extendió con un rígido y seco autoritarismo ante un tercero que se salía con la cara arriba de las suertes y con el que solo calentó en el arrimón final, para perder un posible trofeo con sus fallos a espadas. 

Y aún aburrió más, al toro y al  público que acabó pitándole, con el quinto, también manejable, pero con el que el peruano se fue diluyendo entre largas pausas y vanos intentos con los que concretó tan poco como con el anterior.    

Ficha
Valencia.- Tercer festejo de abono de la feria de Fallas, con cartel de "no hay billetes" (10.963 espectadores) en tarde nublada y fresca. Seis toros de Victoriano del Río, de impecable presencia y volumen, aunque aparentando menos kilos que los que anunció la tablilla. En general, y aunque con distinta duración, tuvieron una raza muy medida, con noble movilidad pero con escaso celo. Destacó por su bravura y mayor entrega el 6o, aunque el tercero, de nombre "Casero", fuera premiado injustificadamente con la vuelta al ruedo en el arrastre. Alejandro Talavante (verde oliva y oro con remates negros) Silencio y silencio tras dos avisos. Roca Rey (gris tórtola y oro): Ovación tras dos avisos y silencio. Samuel Navalón (blanco y oro) Oreja y oreja con petición de la segunda. Salió a hombros. Entre las cuadrillas, Curro Javier y Vicente Herrera saludaron tras banderillear al 6o.


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