El escaso público que asisitó a la plaza "Santa María" tardó en entrar en calor, y los novilleros se esforzaron en una tarde con pasajes de bueno toreo, favorecido por el interesante juego que ofrecieron algunos de los ejemplares de Los Encinos.
Abrió plaza Fernando Labastida con un novillo bueno, al que quizás solo le faltó un punto de fuerza y emotividad. El potosino se gustó con el capote en el toreo a la verónica, y en la muleta, sobre todo al natural, mostró avances en su toreo de clase. Pinchó al primer viaje pero al acertar en el segundo intento con la espada la gente le pidió la oreja que fue concedida.
El segundo, que correspondió a Pablo Lechuga se emplzó de salida y no le permitió torear con el capote. Tras el puyazo el novillo pareció cambiar de lidia y empezó a mostrar algo de recorrido, condición que no duró mucho. En ese momento, el novillero español intentó presentarle adelante la muleta, cuando quizás y por las medias embestidas, hubiera sido mejor presentársela un poco más retrasada para aprovechar los medios viajes, y como el novillo tendía al genio, el torero se vio obligado a abreviar y anuncio el regalo de un sobrero, hecho que el público recibió con agrado.
El quinto del festejo, perteneciente a la ganadería de La Muralla, tuvo mejores condiciones que el que le tocó en el sorteo. Sin embargo, Pablo no terminó de encontrarle la distancia, tendiendo a desplazarlo con la muleta hacia fuera, y el novillo fue cambiando de lidia hasta terminar totalmente deslucido. Tardó un poco en acertar con el acero y fue despedido entre algunas palmas tras escuchar un aviso.
El otro torero español del cartel, Sergio Cerezos, sí pudo tocar pelo después de una actuación que gustó mucho al público y desde el principio supo conectar rápido con el tendido, lo que quizás le cuesta más a su paisano Lechuga. El novillo tendía a ser pronto y además con recorrido, y Sergio intentó llevarlo largo mostrando por momentos un toreo con reminiscencias de Manzanares.
Hacia el final incluso dio un par de muletazos en redondo con la rodilla flexionada y pasándose al novillo mientras va flexionando la otra rodilla, muy en el estilo que en últimas temporadas ha puesto en boga el maestro Enrique Ponce. Mató de una excelente estocada y le concedieron una oreja meritoria.
Juan Pablo Sánchez no se quiso quedar atrás y también cortó un apéndice, que pudieron haber sido dos si hubiera estado más contundente con la espada. El hidrocálido combinó el buen gusto al correr la mano y cabeza clara cuando el novillo pidió mando, aunque en un par de ocasiones el novillo le alcanzó a trompicar y estuvo a punto de echárselo a los lomos, afortunadamente sin consecuencias.
El hijo de Ricardo Sánchez realizó la faena más redonda de la tarde pero pinchó en el primer intento y se le fue la mano baja en el segundo, siendo, a pesar de ello, pedida insistentemente la oreja que le fue entregada por al autoridad.
Ficha Floja entrada en tarde agradable. 4 novillos de
Los Encinos, correctos de presentación aunque desiguales de hechuras, de los que sobresalieron 1°y 4°, que fueron aplaudidos, con medias embestidas el 2°, y manejable el 3°. 1 de regalo de
La Muralla, correcto de presencia y que fue a menos en la muleta. Pesos: 423, 420, 360, 384 y 372.
Fernando Labastida (añil y oro): Oreja.
Pablo Lechuga (verde botella y oro): Silencio y palmas tras aviso en el de regalo.
Sergio Cerezos (grana y oro): Oreja.
Juan Pablo Sánchez (sangre de toro y azabache): Oreja. Saludaron en el tercio de banderillas
Raúl Bacelis, Gustavo Campos y
Christian Sánchez.