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Dieciocho pares, y una banderilla de plata       

Que fue a parar a manos del El Chihuahua, el triunfador en Zacatecas

En la corrida celebrada este viernes en la Monumental Zacatecas, las lanzas se trocaron por cañas, y aunque faltó un triunfo de mayor calado, los tres espadas del cartel (El Zapata, Israel Téllez y El Chichuahua), se justificaron sin reserva a lo largo de sus respectivos toros, a lo largo de una tarde de dieciocho pares de banderillas a cargo de los toreros que buscaban ganar el trofeo salido de las delicadas manos de doña Yolanda Romero, madre, por cierto, del matador Antonio Romero, que está anunciado en la corrida del sábado 17 de septiembre.

La corrida de José Julián Llaguno tenía un trapío de plaza de primera categoría, con sus caras serias, astifinos, y con distintas hechuras, en virtud de su doble ascendencia de encaste Llaguno, además de Domecq (vía Jandilla), derivado de las vacas que hace más de 25 años llegaron a estas tierras zacatecanas para dar un interesante giro al banco genético de esta importante ganadería que, con tanto empeño y dedicación, el querido don Pepe Llaguno mantuvo en un primer plano.

Y si el encierro, en su conjunto, dio un juego desigual, hubo varios toros que permitieron florituras, como el segundo, de Téllez, que fue el más completo por su bonito tranco, pues en el cite arrancaba metiendo los riñones y tenía calidad, aunque le faltó un punto mayor de duración.

De esos matices, analizados in situ por los toreros, hubo de todo. Y los toreros buscaron imprimir alegría a sus respectivas actuaciones. Hicieron quites y demostrar que es necesario echar pa’lante en momentos tan difíciles para la Fiesta, cuando parece que todo viene a la contra y la luz al final del túnel todavía está lejana.

Con ese segundo toro de la tarde, Téllez estuvo bien, porque le dejó puesta la muleta en la cara para ligar el toreo en redondo, en una lidia completa, variada y vistosa, que, lamentablemente, no remató con la espada, hecho que le hubiera valido la concesión de una oreja que dejó escapar.

Al otro lo disfrutó, pues tras el tercio de banderillas se vino un tanto arriba y comenzó a moverse con más transmisión, y no era fácil encontrarle le temple, lo que ocurrió mediada la faena en la que dejó constancia de su bien aprendido oficio… hasta que volvió a estar errático con el acero.

El Chihuahua dio espectáculo, fiel a un concepto del toreo que le grada a mucha gente. Y prueba de ello fue su labor ante los dos toros de su lote; ejemplares que, sin llegar a romper a embestir, le permitieron andar desahogado con capote, banderillas y muleta.

La oreja concedida en el tercero de la tarde, atendió a una petición mayoritaria, no obstante la estocada baja que colocó, pero que hizo rodar rápidamente al toro. La que no llegó del sexto, quizá se debió a que no había habido redondez en el trasteo, cuando el toro vino a menos y luego de darle un fuerte golpe en un hombro.

Y aunque la solicitud del premio fue consistente por parte del público, lo que hubiese posibilitado la salida a hombros, al final parece que lo suyo hubiese darle una oreja en éste y no en el otro. Pero nadie es perfecto, y hay que respetar los criterios de la autoridad, que a veces acierta y otra se equivoca, en este caso sin ningún afán protagónico, aunque la gente le haya chillado al juez al terminar la corrida, antes de salir contenta de la plaza, que es lo que verdaderamente cuenta.

Cabe destacar el tercer par de banderillas de Antonio a ese sexto toro, con un par de giros sobre su eje (bosquejo del "remolino" de El Soro) para clavar al violín, lo que representó el momento más emocionante de la tarde y que le valió, con toda justicia, ganar el trofeo en disputa ya que fue el par que más emocionó al público.

El Zapata también hizo el esfuerzo por agradar durante toda la tarde, pero no tuvo toros, sino medios toros, esos que a veces resulta harto complicado meter en vereda para hacer el toreo que gusta al público. A pesar de ellos, en ningún momento les dejó de buscar las vueltas, con ese talente de profesional que lo caracteriza.

De su actuación habría que destacar distintos pasajes con ambos toros, como los lances a pies juntos de recibo al que abrió plaza; los pares de banderillas en distintos terrenos, con distintas ejecuciones, o la conexión que suele tener con la gente, que es otro detalle que cuenta. Pero, al igual que Téllez, hoy no estuvo bien con la espada y así es muy difícil triunfar, numéricamente hablando.

El día de mañana debuta aquí como matador de toros Héctor Gutiérrez, que acompañará en el paseíllo a su paisano Diego Sánchez, y José María Pastor viene en sustitución de Diego San Román, aquejado de Covid-19.

Así que el cartel sigue teniendo ese toque juvenil y de oportunidad que tanta falta hace a los que anhelan la gloria taurina y buscan escalar peldaños en esta difícil profesión. Los toros procederán de otra ganadería zacatecana, la de San Fermín, así que ojalá venga más gente a la plaza, pues es el momento de apoyar a la Fiesta.

Ficha
Zacatecas, Zac.- Plaza Monumental. Quinto festejo de feria. Un cuarto de entrada, en tarde espléndida. Toros de José Julián Llaguno, muy bien presentados, astifinos, de juego variado, con distintos matices en su comportamiento, de los que destacó el 2o. por su clase. Pesos: 556, 481, 517, 529, 508 y 465 kilos. Uriel Moreno "El Zapata" (capuchino y damasco): Silencio en su lote. Israel Téllez (azul celeste): Silencio y ovación. Antonio García "El Chihuahua" (negro y oro): Oreja y vuelta tras fuerte petición. Incidencias: Al final de la corrida, la empresa entregó "la Banderilla de Plata", de manos de José Aguirre. De igual forma el grupo taurino "Efrén Acosta Baray" de Ciudad Juárez, también reconoció el torero norteño por realizar el mejor par de banderillas de la corrida.






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