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Goyesca mágica y triunfal en Monterrey        

El Payo, Silveti, Adame, y Julián Hamdan, salieron a hombros

La felicidad completa del pintor español Francisco de Goya y Lucientes habría tenido una noche de inspiración, y en su lienzo quedaría plasmada la imagen que todo taurino espera ver en las plazas: la triunfal y multicolor salida a hombros de la terna, acompañada del ganadero, entre el jolgorio de los aficionados.

Fue sí, la de hoy, otra noche de triunfo, la primera Corrida Goyesca en la historia de la Monumental Monterrey en honor del genial pintor, en la que la pluralidad de estilos de los tres toreros "atrapó" de nueva cuenta a un público ávido de emociones, que no se cansó de vitorear a la Fiesta Brava, a México, a Aguascalientes y, por su puesto, al Nuevo León taurino que sabe retratarse en la taquilla.

Fueron más de 5 mil asistentes los que aplaudieron a rabiar la excelsa demostración artística de Octavio García "El Payo", que atraviesa un momento espectacular, los mismos que enaltecieron la segunda faena de valor y aguante de Diego Silveti, rematada con los gritos de "¡torero, torero!" y "¡rabo, rabo!" de un público frenético, además de la pundonorosa labor de Luis David que, como hecho un jabato, no se dejó ganar la pelea en el toro que cerró plaza.

Cierto, el encierro que envió Julián Hamdan, noble en general, de los que sobresalieron el primero, segundo y cuarto (éste premiado con arrastre lento), permitieron que la noche fuera mágica, pero mejor hubiese sido si los ejemplares no acusaran esa debilidad en sus remos, que los hizo caer a varios de ellos. Los primeros dos provocaron tumbos y el tercero peleó más con el caballo.

Un percance en el entorilamiento sufrido por el joven ganadero pudo haber tenido consecuencias lamentables, ya que, al desplazarse por arriba de un toril, pisó una tabla falsa que cubría la mirilla de éste, y cayó hacia el toril, alcanzando a meter el brazo y sostenerse medio cuerpo por encima, pero lastimándose la muñeca de la mano derecha. Afortunadamente en ese momento no había ocupante en el toril.

El toro que abrió plaza acusó debilidad desde que salió del caballo, pero El Payo atinó en sujetarlo como con pinzas y lo mantuvo en pie en una faena pulcra, de principio a fin que caló hondo en el tendido, escuchándose atronadores y rítmicos olés que disfrutó el queretano. Mató a un tiempo y todo quedó en la ovación en el tercio, tras un aviso.

La de su segundo también tuvo calidad y clase en el trazo, pero el socio era débil. "El Corrido de Monterrey" alegró la faena, como la cereza al pastel por si algo faltara. La estocada fue defectuosa, trasera y baja, pero nadie le supo decir al juez su posición desde el callejón y Antonio Quiroga, desde el biombo, le soltó las dos orejas que se pitaron y obligaron a Octavio a dejarlas en manos de sus banderilleros en la vuelta al ruedo.

Los mandiles de Diego al segundo presagiaban una noche de inspiración y entrega del de Guanajuato. También ese toro caía constantemente, pero Diego optó por buscarle partido toreándolo a media altura. La comunicación entre toro y torero dio efectos inmediatos: a la voz de "mírame toro, mírame, aquí estoy", la res acudió al engaño. Para rematar la labor, unas escalofriantes series de ajustados cambiados por la espalda prendieron a la afición. Lástima que, tras la estocada, el puntillero lo levantó y en ese momento sonó un aviso.

La de su segundo fue de locura. "El último Sheik", como se llamó el toro, fue muy noble, y Silveti demostró un valor sereno, un angustioso aguante dejándose rozar la taleguilla y jugar el engaño por detrás de los muslos. De estoconazo fulminante lo mandó al destazadero y la afición al grito desbordante de "¡torero, torero!", arreció en gritos de "¡rabo, rabo!", después de que el juez le había concedido las dos orejas.

A Luis David no le tocó el mejor lote, su primero peleó con Isabel Prado y en el quite, lució por chicuelinas con mano baja, muy sabrosas. Soso como él solo, pocas posibilidades daba de triunfo, además de doblar los remos, pero enseguida, ¡ah como le deletreó los muletazos, enseñándole por dónde ir! Después de varios pinchazos, se retiró en silencio.

Habiéndose ido sus alternantes por delante con las dos orejas, no le quedó de otra que jugársela en el que cerró plaza. La faena no fue para enmarcarse, pero sí tuvo el ingrediente de variedad y voluntad, ya fuera ejecutando cambiados por la espalda de rodillas en el centro del ruedo, o ligar derechazos y en redondo ante un socio de poca transmisión para el tendido. Con la "Pelea de Gallos" como fondo musical, remató su labor con tres poncinas que le salieron de pintura. Mató de media ración en todo lo alto y, tras doblar casi de inmediato el de Julián Hamdan, se ganó a ley las dos orejas.

Cabe destacar que el ruedo lució en sus tablas las palabras "Tradición", "Libertad", "Patrimonio Cultural", "Arte", "Pasión" y "Corrida Goyesca", que ojalá sea la primera de muchas.

Para El Payo esta fue su tercera corrida goyesca, Diego se estrenó vestido así con un triunfo y Luis David también sumó la tercera de su vida. El ganadero Julián Hamdan lidió su tercer encierro tras presentarse aquí en 2013 con el indulto del toro "Travesuras" y volver con la corrida de la presentación de Andrés Roca Rey en 2017.

Cabe mencionar, para el anecdotario, que en 2017 ya hubo una Corrida Goyesca en Cadereyta, en la que actuaron Rafael Gil "Rafaelillo", César Montes y Daniel Ayala, con astados de La Playa, pero la de esta noche en la Monumental Monterrey tuvo un sabor especial, y contribuyó a seguir reivindicando la Fiesta en Nuevo León, pues la gente salió toreando de la plaza.

Ficha
Monterrey. N.L.- "Monumental Monterrey". Segunda corrida del ciclo de festejos de PCI. Primera Corrida Goyesca en esta plaza. Media entrada (unos 5 mil 500) aficionados en noche agradable. Toros de Julián Hamdan, bien presentados, pero débiles y con poco fondo en su conjunto. Pesos: 540, 550, 490, 480, 485 y 467. Destacaron el 1o. y 2o. con palmas en el arrastre, 4o. que fue premiado con arrastre lento. Octavio García "El Payo" (blanco y  pasamanería en negro): Ovación tras un aviso y dos orejas. Diego Silveti: (turquesa y a pasamanería negro): Ovación tras aviso y dos orejas. Luis David: (blanco y pasamanería negro): Silencio y dos orejas. Incidencias: El Payo dio la vuelta con el ganadero tras la lidia del 4o. Antes del festejo la peña taurina "El Toreo" develó un mosaico en honor al matador en retiro Joel Téllez "El Silverio", al cumplirse un año más de su alternativa, que recibió en el año de 1965. El luchador profesional "Cinta de Oro" asistió a la corrida por invitación de Luis David, a quien sacó a hombros al final del festejo. 






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