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La actuación de Joselito ante la prensa española

Los cronistas destacan la valentía y el pundonor del torero mexicano

La actuación de Joselito Adame no dejó indiferente a los medios de comunicación en España, ya que después de la tremenda voltereta que vaticinaba pésimos pronósticos, se unifican los criterios en cuanto a la valentía, entrega y pundonor derrochados por el diestro mexicano tras su pasó por Madrid.

La Razón (Patricia Navarro):

Bastante teníamos con ser casi las siete y media y no haberse lidiado un toro completo. El de Chamaco fue toro mayúsculo, con ímpetu, raza y duración. Joselito Adame lo vio y por eso no anduvo de preámbulos en los comienzos y se puso a torear pronto, a pesar de que el toro había manseado de primeras. Trasmitió importancia en su embestida después. Adame puso a la faena solvencia y oficio.  El corazón se nos puso en la boca al instante. En el comienzo de faena de Adame. La cogida fue muy bestia. Un volteretón con una caída tremenda. Lo dejó sobre la arena, en las tablas, deshecho. Un horror. No hubo lugar ni para quitarse, el toro se le fue derecho por el izquierdo. Adame se recuperó e hizo un esfuerzo titánico para volver a la cara. Reponerte de un golpe así no era fácil. Fue un toro de mucho interés, exigente, con mucho poder, pero no era nada sencillo sobreponerse a esa situación. Joselito se puso con la diestra sin dudar. Serio y armado. Con el corazón. A pecho descubierto. Con todos los honores y un respeto tremendo a la profesión. Épico.

El País (Antonio Lorca):

El mexicano Adame, derecho como una vela, esperó al toro junto a las tablas con la intención de iniciar la faena por estatuarios. El animal se acercó con un galope furioso y en el último instante decidió hacer caso omiso a la muleta y atropellar al torero con su fuerza descomunal. Adame, que además es corto de envergadura, saltó por los aires, dio una vuelta de campana y cayó de cabeza, de forma parecida a como lo hizo Emilio de Justo la tarde del Domingo de Ramos en esta misma plaza. Hizo el hombre de tripas corazón, pero al poco rato logró sobreponerse hasta el punto de plantarle cara, con enorme gallardía, a su fiero oponente, aguantar la mirada desafiante del animal y trazar muletazos desbordantes de decisión y firmeza. Así surgieron un par de tandas emocionantísimas, el toro galopando y con irregular embestida, y el torero asentado en la arena, al tiempo que los pitones rozaban la taleguilla del mexicano y a los tendidos les atenazaba un nudo en la garganta. Más bronco fue el toro por el lado izquierdo, pero no se dio por vencido el torero, que aún tuvo fuerzas para trazar dos nuevas tandas con la mano derecha, exponentes de una entrega ilimitada. Adame dio la vuelta al ruedo maltrecho, con la cara demudada y el dolor en el semblante; así entró en el callejón, y por su propio pie acudió a la enfermería, desde lo enviaron a un hospital para ser sometido a pruebas radiológicas.

ABC (Andrés Amorós):

Vuelve a Las Ventas Joselito Adame, quizá la máxima figura de México en los últimos años, cabeza de una dinastía taurina: el que más ha toreado y cortado orejas en Sevilla y en Madrid. En su tierra, compite al mismo nivel con las primeras figuras. En España, a los quince años de alternativa, ya no es novedad: quizá por ello, no se sintió tratado justamente por las empresas y eligió quedarse en su país durante la temporada 2021. Después de la pandemia, ha decidido afrontar de nuevo la campaña europea. El primer toro se parte la pata al salir del caballo. El sobrero, de Chamaco, sale ya perdiendo las manos, es sustituido por otro de la misma ganadería: ¡dos devoluciones, para empezar! Casi veinticinco minutos. Si no fuera por Florito... Óscar Bernal ha picado ya –y bien– a tres toros. Brinda al público Joselito, lo llama de lejos y el toro responde, galopando. Una faena de torero maduro, mandón, con mucho oficio, pero mata a la segunda, entrando muy de lejos (como ahora es habitual y yo no entiendo). El cuarto derriba, arrea mucho y Fernando Sánchez logra un par de premio. En el primer estatuario, Joselito sufre un trompazo tremendo, queda conmocionado. (No era el comienzo adecuado hacer el poste con un toro al que todavía no ha dominado). Maltrecho pero muy firme, impone su dominio en un trasteo emocionante, meritorio, que suscita cierta división. Mata a la segunda: da la vuelta al ruedo. Lo trasladan con un collarín a un hospital, con una brecha en la cabeza y una gran paliza.

Agencia EFE (Paco Aguado):

También dio una vuelta al ruedo Joselito Adame, solo que esta fue protestada por parte del público habitual de Las Ventas que vio siempre a la contra todo cuanto planteó el mexicano, que en realidad fue un despliegue de determinación y fibra. Y más aún teniendo en cuenta que ese cuarto de la tarde, que acabó rompiendo en bravo, se le vino encima para propinarle una espeluznante voltereta al abrir la faena por estatuarios, con una caída en mala posición que hizo temer peores consecuencias. Pero Adame se rehizo y le planteó una faena que tuvo ciertas similitudes en su planteamiento con aquellas con que las hace veinte años César Rincón ponía esta misma plaza boca abajo: cites en la larga distancia, muletazos embraguetados, ligazón, firmeza, remates amplios de pecho y adornos de garbo... Solo que las tandas, en exclusiva por el pitón derecho, se antojaron demasiado cortas, de tres y el remate, pese a la brava codicia del castaño de Aráuz de Robles al que además el azteca pinchó antes de la estocada, como le pasó también en un trasteo de idénticas formas, pero no tan intenso, al voluminoso y noblote sobrero de Chamaco.

Tribuna de Toledo (Mario Gómez):

A Joselito Adame le sobraron arrestos y le pesó el apellido. No por él sino por cierto sector intransigente que, gustos aparte, no le pasa ni una al hidrocálido. Protestas que en ocasiones son justificadas, pero que en esta ocasión fueron desmesuradas. Ante el primero "tris", hizo una faena de oficio, exponiéndose y no guardándose nada. El mayor de los Adame, vio en el toro las condiciones positivas y le tapó algunos de los defectos. Fue como su hermano "bis" un toro con volumen, que se movía con importancia y al que al azteca le hizo faena que mereció más reconocimiento. Los pupilos de "Chamaco" tuvieron más continente que contenido, y vinieron a enmendar a un toro del hierro titular que se partió la pata casi sin enterarnos, como la faena de Adame. En el segundo le echó cojones y tiró la moneda al aire, hasta el punto de que en el primer estatuario salió feamente volteado contra las tablas. Acabó debajo del estribo hecho un pelele y la caída estremeció. Se puso de pie y corrió la mano con importancia. Se sobrepuso al brío del toro y se impuso a su acometividad. Tiró de corazón y pundonor, de orgullo y vergüenza torera y entramó una faena que de nuevo pinchó y le valió una vuelta al ruedo. Joselito "corazón de león". Honor. Pasó a la enfermería una vez que estoqueó al toro y dio la vuelta al toro. La imagen montando en ambulancia era sobrecogedora, el héroe vestido de oro, salía con un batín de enfermo, magullado y con un collarín; en silla de ruedas. Minutos antes se había enfrentado a una mole. Son de otra pasta.

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