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Crónica Reciente

Morante permanece en estado de gracia
Jueves, 04 Dic 2008 | Quito, Ecuador
Fuente: Juan Antonio de Labra / Enviado
      

El buen juego de varios de los toros del encierro, compuesto por los hierros de Huagrahuasi y Triana, contribuyó al lucimiento del festejo, y aunque solamente se cortaron dos orejas, el público gozó de una tarde entretenida que tuvo un nombre un propio: Morante de la Puebla, que volvió a dejar sobre la arena de Iñaquito su asolerado empaque.

Y es que parece como si el torero sevillano estuviera en estado de gracia en este reencuentro con el público quiteño, pues las dos tardes ha salido a la plaza muy inspirado, y ahora cuajó otra soberbia actuación, repleta de sentimiento y hondura que sacudió a los aficionado diletantes.

A su amplio registro técnico, el de la Puebla del Río sumó una expresión íntima, cargada de dramatismo, en dos faenas de corte distinto pero igualmente tocadas por el arte.

Y si delante del toro que abrió plaza insistió hasta conseguir encelarlo, con pasajes de mucha calidad, la faena al cuarto fue un portento de solera y compás, porque toreó despacio, con temple, y un empaque arrebatador. Cada uno de los muletazos fueron deletreados, así como los adornos que aderezaron una obra de cante grande. Cortó una solitaria oreja que no refleja la profundidad de un trasteo de esos que dejan huella, como todo su toreo y su forma de sentirse torero. No cabe duda que se trata de un ser especial.

Diego Rivas tuvo en las manos el mejor lote de la corrida, pero no pudo redondear un triunfo como el del año anterior por su mal uso de la espada con el tercero, un toro noble que le permitió andar a gusto.

Cabe destacar su actitud, así como la seguridad que demostró a pesar de los pocos festejos que ha toreado a lo largo del año. Al público le agradó mucho su variedad de capote, con el que ejecutó un emotivo quite por “zapopinas”. Con la muleta realizó dos faenas a las que quizá les faltó un punto mayor de redondez para alcanzar un triunfo soñado, sobre todo con el sexto, un excelente toro de Huagrahuasi que fue un dechado de clase y duración.

La faena de Sebastián Castella al quinto mantuvo el interés, pues el francés salió decidido a cuajarlo. Sin embargo, el buen estilo del toro se apagó pronto al tiempo que comenzaba a lloviznar y la gente se distraía en el tendido.

La química que existe entre Castella y el público se hizo patente en todo momento, y en Quito le quieren de verdad. Seguramente le hubiese gustado salir a hombros pero en esta ocasión no pudo ser. Ahora, a esperar la feria del año entrante.

Ficha
Séptima de feria. Casi lleno en tarde de clima cambiante. Dos toros de Triana (1º y 2º) y cuatro de Huagrahuasi, bien presentados en general. Destacaron 3º y 6º, que tuvo mucha clase. Pesos: 530, 515, 452, 489, 490 y 498 kilos. Morante de la Puebla (canela  oro): Ovación y oreja. Sebastián Castella (lila y oro con remates negros): Ovación y palmas. Diego Rivas (verde esmeralda y oro): Palmas y oreja.
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