El festival benéfico tuvo momentos de mucha vibración, y si
Sebastián Castella cortó dos orejas al cuarto ejemplar, la faena que realizo
Morante de la Puebla al segundo fue mágica, en una tarde donde
El Juli se esforzó con raza delante del novillo más complicado, y el mexicano
Joselito Adame emborronó con la espada una actuación variada y alegre que gustó al público.
Por su parte, de los dos toreros ecuatorianos del cartel, sobresalió el novillero
Curro Rodríguez, ya que
Carlos Yánez anduvo a la deriva delante de un novillo que desarrolló genio y le puso en aprietos durante varios pasajes de un trasteo deslavazado en el que sólo pudo acomodarse en una serie de redondos, cerca de tablas.
Llamó la atención la forma en que iba vestido el torero francés, que apareció por la plaza con un inusual terno color gris perla, gazné al cuello y un sombrero borsalino de color negro. Daba la impresión de que
Castella nos iba a cantar un tango, y lo que hizo fue torear con entrega a un buen novillo, en medio del entusiasmo colectivo del público, especialmente del femenino.
Dos series de redondos con mucho aplomo compusieron la parte medular de una faena larga que le granjeó dos orejas y un triunfo más en este escenario donde comienza a convertirse en un auténtico ídolo de los jóvenes, que se identifican con su personalidad.
Morante apesta a torero. ¡Qué forma de sentirse, de vivirlo y de serlo! Y vaya menara de entender al complicado segundo, al que dio pausa y ritmo, suavidad y temple, en una faena tan inspirada como profunda, cargada de empaque y sentimiento.
La solera de
Morante fue un portento, sobre todo por el fondo técnico y artístico en sobre el que construyó una obra con pellizco. Y resulta evidente que su concepto se remonta a los primeros años del siglo XX, cuando la torería era la bandera de los hombres que peinaban coleta natural, como la que, precisamente, lleva el de la Puebla del Río.
Joselito salió vestido de charro y mostró la frescura de su carisma en una faena sobria, que no pudo coronar con la espada. El desparpajo con el capote y la facilidad banderillera gustó en Quito, donde todavía tiene por delante la última corrida del abono, el próximo sábado.
A
Curro Rodríguez le faltó un punto de ambición, pues no pasó de estar entonado con un buen novillo, aunque lo importante era dar un palo fuerte si se considera la trascendencia de torear con figuras del toreo.
Ficha Quinto festejo de feria. Casi lleno en tarde de clima cambiante, que comenzó con ligera llovizna y terminó soleado. Toros de Vistahermosa (1o., 3o. y 5o.), Triana (2o.), Huagrahuasi (4o.) y un novillo de Trinidad (6o.), disparejos en hechuras y juego, de los que destacaron 4o., premiado con la vuelta al ruedo, y el 6o. Carlos Yánez: Silencio tras aviso. Morante de la Puebla: Oreja. El Juli: Silencio. Sebastián Castella: Dos orejas. Joselito Adame: Ovación y Curro Rodríguez: Silencio. Festival a beneficio del proyecto de escuelas rurales del Ecuador.