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Román triunfa en accidentada novillada (fotos)

Domingo, 11 Sep 2016    Guadalajara, Jal.    Felipe Aceves | Foto: Memo Sierra          
Cortó la única oreja

La tarde lucía esplendorosa. El público se percibía de buen talante. Y en los toriles, un encierro fino; parejo de tipo... muy en San Mateo. Sin exceso por delante pero correctamente presentada, con edad y trapío equilibrados. Al final, los pupilos del hierro de Maravillas dejaron satisfecho al público tapatío.

Para abrir boca, con gusto aplaudió al abre plaza: un espectacular negro lucero, jirón, calcetero, rabicano y astifino por delante. Aunque, bueno, éste se convirtió en la decepción de la familia.

No así el resto de una novillada, que tuvo seriedad en su noble pero no fácil comportamiento. Los toros buenos, jamás lo han sido. Se comen los engaños, no dejan margen para la equivocación y cuando ésta se presenta cobran sin dilación la factura.

El cartel de toreros fue por demás interesante. No sé cuánto tiempo hace que no se daba uno con puros novilleros de la tierra.

Tenía yo curiosidad por ver qué había pasado con Arturo De Alba, quien emprendió un viaje de estudios táuricos a tierras ibéricas, donde tuvo la fortuna de estar cerca de Enrique Ponce y Daniel Luque, y quienes -por algo- han mostrado interés en el joven tapatío. Con el primero de su lote -el novillo jirón- al que, para abrir boca recibió con una larga afarolada de hinojos, luego irse al centro del ruedo y ejecutar chicuelinas, como mandan los cánones: fijas las zapatilla en la arena y con el capote cambiar el viaje del morito.

Después que "Azucarero" acudió con prontitud al caballo, le realizó uin quite por gaoneras, con mucha voluntad, pero poca fortuna. Para comenzar el trasteo muleteril, llevó con suavidad por bajo, vació por alto a su enemigo y con paciencia aguantó el comportamiento soso, mirón, y que hizo amagos de frenarse a mitad del viaje. Consiguió sonoras ovaciones al cuajar una dosantina con cambió de mano a la izquierda, muy bien toreada. Cerró la faena con bernardinas ajustadas y una estocada entera al rinconcito. Fue llamado al tercio para recibir una cariñosa ovación.

También deseábamos ver al oriundo de Yahualica, población de los Altos de Jalisco, Román Martínez. Un prospecto de la Academia Municipal Taurina de Guadalajara, quien posee un tesoro inapreciable: carisma a raudales. Aquello que tanto nos gustaba en los novilleros: la entrega sin cortapisas.
 
A veces, hasta con momentos de atropello de la razón; pero a fin de cuentas, con esa vocación que no tiene límites. Vamos, que incluso no los permite, así sea de sus mentores, quienes están al pendiente, pero -qué quiere usted- el chaval no se deja. Y allá va. Con toda su falta de experiencia y destreza con los avíos, limitaciones propias de su edad taurina, a entregarse a lo que venga. Se le ve cómodo en la cara de su enemigo, y transmite lo que disfruta estar ahí.
 
A "Rebocero", con el murmullo de preocupación en los tendidos, lo recibió a portagayola de hinojos con el capote a la espalda. Ya de pie arrancó los más fuertes ¡oles! de la tarde, al enredarse en seis verónicas, en las que metió la quijada en el pecho, y en las que sabrosamente meció los brazos hasta en el remate. Llevó por tapatías al caballo a su enemigo y vimos un gran puyazo de David Vázquez que fue muy aplaudido.

Enseguida cogió los palos para intentar lucir en banderillas. En el primero -hilado a tablas- salió hacia los medios con giros sobre su eje, que fijaron la atención del novillo clavó cortas por el pitón derecho. Para el segundo llegó andando a la car del toro, para dejar otro par de corta. Cerró el tercio con un par al violín cruzándose por la car y clavar al violín con mucha exposición, aunque no con exactitud.

El tercio de muerte fue iniciado cogido de las tablas y con un pie en el estribo en pases por alto. Inteligentemente llevó a su enemigo a los medios, para capitalizar por momentos, las buenas condiciones del astado: humillación, fijeza, capitalizadas a su aire en series por derecha que le jalearon con cariño. Manoletinas al calce. El infaltable achuchan, entera delanterilla, y el premio de la vuelta al ruedo.

La mejor faena de la última novillada del concluido serial en el coso El Centenario, se la vimos a Alejandro Fernández. Toreó con dimensión, temple y mucha profundidad. Perdió un par de orejas por sus fallas con la toledana. Con esa tarjeta de presentación, pues hombre, mucho nos interesaba verle ante un compromiso como Guadalajara. No pudo ser. "Antequerano" -aplaudido al saltar al ruedo- se lo llevó por delante de fea forma, antes de concluir una muy bien toreada serie del lance fundamental.

Lo empaló de lleno, le lanzó por los aires, para caer -casi- de cabeza y fracturarse la clavícula derecha. Aún trató de ir al toro, pero, imposible. Pasó a la enfermería de donde ya no salió. De Alba, primer espada, se hizo cargo. Logró una buena serie con la siniestra. Un par de pinchazos, aviso y entera.

Se corrió el turno y salió Román Martínez a hacerle los honores a "Cafetero". Comenzó bregándolo, bastante bien, para rematarlo con una media de hinojos. Ovación. De nuevo cubrió el segundo tercio. De nuevo con voluntad a raudales y, de nuevo, con más pasión que fortuna. De todas maneras, el público se lo celebró. El comienzo de la faena de muleta fue contundente. Sólido toreo por bajo llevando cosido al engaño las fuertes embestidas de otro buen ejemplar del hierro titular de hoy. ya sometido afloró aún más la calidad del de Maravillas.

Román se dio gusto al guiar las emotivas embestidas en pases por derecha, que cuando intentó por el lado izquierdo era tal la codicia del novillo, que no pudo solucionar el trance y retomó -por el derecho- el lado más bonancible. Literalmente, se tiró a matar o morir, para salir colgado en los pitacos y, como fue una buena faena, aunada a una buena estocada, el juez otorgó la oreja que recibió su cuadrilla. Román no se quedó con las ganas y regresó del viaje con los médicos, a recibir el trofeo de manos de sus subalternos. Paseó la oreja entre la algarabía de la plaza.

"Guantero" -menudo nombre- quinto de la tarde correspondió al espigado De Alba. Román había dejado el ruedo "calientito" y Arturo no iba a dejarse ganar la batalla. Para excitar más el cotarro, el bonito ejemplar hizo el numerito de saltar al callejón. No se arredró el torero, y puso lo que estaba de su parte para alcanzar el triunfo.

El mejor momento de la faena llegó con un par de dosantinas y las poncinas que capturaban los trofeos para el tapatío. No pudo ser. se complicaba cuadrar a su enemigo, y trató de aprovechar un sorpresivo embite del astado, pero lo prendió del muslo derecho, para sostenerlo colgado segundos interminables en el pitón derecho. Al momento de escribir esta crónica, ya estaban en el quirófano, tanto Fernández como De Alba. Salió Román del hule a despachar al novillo.

Con el que cerró el festejo, la falta de rodaje y destreza con los engaños, le cobraron la factura a Román Martínez. "Serranito" fue un ejemplar de excepción. A fe buena que el de Yahualica, todo lo intentó. Pero este ejemplar acabó por imponérsele al torero. Algo si puedo afirmar con gusto ¡No lo pierdan de vista! La parroquia lo despidió con agrado.

Para el domingo próximo, la empresa anuncia a la cinco de la tarde, un encierro de Guadiana, para el tapatío Paco Miramontes "Lagartijo" y los aguascalentenses Nicolás Gutiérrez y José María Pastor.

Ficha
Guadalajara, Jal.- Segunda novillada de la temporada. Ante casi un lleno en numerado de sombra, con clima agradable y gran ambiente. Novillos de Maravillas, correctamente presentados Con excepción del que abrió plaza, que fue soso, el resto mostró bravura y calida con sus matices. Destacó el 6o. Pesos: 425, 455, 435, 455, 430 y 410 kilos. Arturo De Alba (azul cielo y oro): Ovación, silencio en el que mató por Alejandro Fernández y pasó a la enfermería en el 5o. Román Martínez (grana y oro): Vuelta, oreja y silencio en el que mató por Fernández. Alejandro Fernández (turquesa y oro): Lesionado en el único que lidió. Incidencias: Arturo De Alba ingresó a la enfermería en el quinto de la tarde, con una cornada en la cara anterior del muslo derecho, con orificio de entrada de 12 centímetros; por su traslado urgente al hospital Country 2000, no se habían determinado las trayectorias ni la dimensión de las mismas. Alejandro Fernández ingresó en el tercero de la tarde con una fractura abrigada en el tercio medio de la clavícula derecha.


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