Luque, la exquisitez hecha toreo (video)
Jueves, 08 Sep 2016
Zacatecas, Zac.
Juan Antonio de Labra | Foto: Landín-Miranda
El torero de Gerena tuvo una inspirada actuación
Decía el gran Antonio Chenel "Antoñete" que, en la construcción de una faena, los toreros debían procurar ejecutar el mayor número de "pases de oro", muchos menos "de plata", y casi ninguno "de bronce". Y mediante esta curiosa analogía, el maestro madrileño quería explicar que las faenas verdaderamente importantes, eran aquellas que estaban hechas de más muletazos de oro.
Así fue, precisamente, la que cuajó Daniel Luque al primer ejemplar de su lote durante este debut en la Monumental Zacatecas, donde aprovechó la clase de "Cominito" para torear a placer y llevarse, como premio a su calidad artística, el codiciado Escapulario de Plata de la Virgen del Patrocinio que estaba en disputa.
De que pudo haber salido a hombros no hay duda, sobre todo si hubiese estado más fino con la espada, pero al margen de esta circunstancia, lo que deja detrás de sí es una estela de torero exquisito, y la exquisitez, en el toreo, es una cualidad de la que solamente pueden presumir algunos cuantos privilegiados.
Esa faena comenzó cuesta arriba, pues de salida el toro fue protestado por su falta de trapío. Pero Daniel no hizo caso de este hecho, y se concentró en torear con cadencia y ritmo, gozando de esas nobles embestidas de "Cominito", acariciando el toro en cada trazo. Y fue hasta mediados de la faena cuando se deshizo del estoque simulado, cuando se dedicó a torear a placer, sembrado en el sitio, con una seguridad pasmosa, que cautivó a la gente.
A partir de entonces el trasteo fue en aumento, deleitándose Luque mediante una amplia gama de registros técnicos de una absoluta sutileza en los que el temple -de muñecas y pies, porque también el temple están en los pies- fue fundamental. Aunque mató de una estocada entera, un tanto contraria y perpendicular, de la que el toro tardó en doblar, la gente valoró su labor y lo sacó a saludar. A pesar de la petición mayoritaria, el juez aguantó y no concedió el trofeo. Y está bien, siempre y cuando ése vaya a ser el rasero para medir a todos a partir de ahora.
La faena el sexto fue igualmente tersa, delicada, no obstante que el toro apenas y tenía fuelle para seguir la muleta. La mejor lección fue el pulso que empleó el torero de Gerena para atraer al toro embebido, consentirlo, y torearlo otra vez con gracia y donaire, en otra faena para paladares finos.
Ahora no acertó al matar y se tuvo que conformar con otra ovación recogida en el tercio, y el regusto de haber cuajado una tarde de toreo del grande en esta primera de las dos comparecencias que tiene contratadas en la feria.
La despedida de Zotoluco del público de Zacatecas no fue lo esperado, pues el último toro de su vida torera en esta plaza fue un manso de libro que huía de continuo y aunque no tenía malas ideas, su comportamiento era para desilusionar a cualquiera. Sin embargo, Eulalio le buscó las vueltas con su habitual honestidad profesional y la gente se lo agradeció.
Al primero sí que lo toreó con más placer, pues el de Montecristo se empleó por el pitón derecho con transmisión, hecho que aprovechó Eulalio para hacer una faena maciza, de menos a más, que convenció al público, y que, de haber estado fino con la espada, hubiese representado el corte de una merecida oreja que nunca llegó a sus manos. La cariñosa vuelta al ruedo que dio tras la muerte del quinto, cobijado por el reconocimiento colectivo, fue el mejor aliciente a un tarde en la que demostró su jerarquía y su pundonor.
Diego Silveti no terminó de acoplarse al primer toro de su lote, que a veces hacía hilo en la muleta, pero venía humillado y tenía recorrido. En algunos pasajes estuvo aseado, como en el mayestático quite por saltilleras, pero sí se echó en falta un entendimiento más claro de las distancias y los terrenos para que en el momento en el que el de Montecristo apuntó cosas buenas, hubiera sacado todo el fondo que había cantado de salida.
En el último de la tarde, que fue incómodo, porque topaba con un punto de violencia, Diego se afanó en sacarle partido, pero ya la gente estaba en otra historia y tampoco se podía hacer demasiado. Al final de la faena lo toreó con seriedad e inteligencia, por la cara, algo que hoy día se echa de menos, y que cuando se hace bien resultado muy vistoso.
Por cierto, Silveti mandó a callar a la banda, que muchas veces se arranca a tocar por "default", y sin que venga a cuento. Hay faenas que no deben llevar ningún acompañamiento musical, o porque no lo merecen o porque, como la primera de Luque, no lo necesitan.
Abrió plaza el rejoneador Jorge Hernández Gárate con un toro exigente de Boquilla del Carmen, que salió distraído y se fue centrando conforme el rejoneador potosino le expuso con arrojo. Y a base de entrega y confianza en sus caballos, su actuación tuvo pasajes muy buenos toreando con "Rafaelito" y "Valladolid", ese caballo tan torero que se sobrepone con gracia a su miedo. Fue una lástima que tampoco estuvo fino con el rejón de muerte y dejó escapar una valiosa oreja.
El entusiasmo por la feria va en aumento, y ahora toca esperar que nos tiene reservado Daniel Luque para su próxima actuación, programada este próximo domingo 11, cuando hará el paseíllo en compañía de Emiliano Gamero, Fermín Rivera y Sergio Flores, para lidiar toros de Begoña.
Ficha Zacatecas, Zac.- Plaza Monumental. Segundo festejo de feria. Más de dos tercios de entrada, en tarde espléndida. Un toro de
Boquilla del Carmen, para rejones, exigente. Seis de
Montecristo, desiguales en presentación (l 2o. protestado por su falta de trapío) y variados en juego, de los que destacó el 2o. por su clase. Pesos: 520, 546, 456, 483, 487, 520 y 505 kilos. El rejoneador
Jorge Hernández Gárate: Palmas.
Eulalio López "Zotoluco" (lila y oro): Palmas tras aviso y vuelta.
Daniel Luque (blanco y oro): Ovación tras petición y ovación.
Diego Silveti (palo de rosa y oro): Silencio tras aviso y silencio. Incidencias: En banderillas destacó
Gustavo Campos, que saludó en el 6o., y también estuvo atinado con los palos
Ángel González, además de siempre bien colocado en el ruedo. Al final el paseíllo se entregaron reconocimientos, por parte de las diversas peñas, al fotógrafo
Manolo Briones, por el premio de Madrid, y a
Eulalio López "Zotoluco", por su trayectoria.
El Escapulario de Plata fue entregado a
Daniel Luque.
Noticias Relacionadas
Comparte la noticia