El comentario de Juan Antonio de Labra (audio)
Jueves, 25 Ago 2016
Ciudad de México
Juan Antonio de Labra | Opinión
Sobre el liderazgo que debe aportar la nueva empresa de la Plaza México
La Plaza México estrena una nueva empresa, y desde ayer por la tarde el panorama está más claro que nunca: ahí vienen dos hombres como don Alberto Bailleres y Javier Sordo con un gran entusiasmo a dar la cara por la Fiesta, a enderezar el rumbo y a tratar de abanderar un positivo liderazgo.
El mensaje está claro: Se buscará sacar a la Fiesta del lamentable marasmo en el que se encontraba. Y se hará desde el fundamento de la ética profesional, que tanta falta le hacía a este espectáculo en la capital de país.
Así que, por principio de cuentas, con la llegada de Mario Zulaica, se acabaron los amiguismos; se acabaron los compadrazgos y los novilleros ponedores. Se acabaron todos esos vicios y prácticas insanas del pasado reciente.
Ahora los novilleros tendrán que salir a justificarse, a rivalizar, a demostrar que sí quieren ser toreros, y entonces la Plaza México se convertirá en ese importante semillero donde un triunfo tenga valor y repercuta para abrirles puertas en cosos de provincia. Será un magnífico filtro natural que elevará la calidad del espectáculo a corto plazo.
Y aunque el reto es mayúsculo, porque el tiempo apremia y es preciso hacer muchos cambios, la ventaja que tiene Zulaica es que le han entregado una hoja en blanco para que él vaya trazando esas líneas maestras le que permitan devolver la grandeza a la Fiesta, en un momento crítico ante la iniciativa antitaurina que revolotea sobre la asamblea constituyente.
Será necesario el apoyo de todos aquellos que nos sentimos identificados con la atractiva propuesta que ha presentado la nueva empresa. Ojalá que estas intenciones lleguen a buen puerto, mediante la organización de un espectáculo que retome sus valores esenciales y la afición se sienta incluida.
Esta labor tan compleja requiere sensibilidad y taurinismo, a fin de que las ilusiones de quienes componemos la llamada familia taurina, encontremos nuestro sitio y tiremos del carro, pensando en la unidad y buena disposición de todas las partes para sacarlo adelante. ¡Sí se puede! Es cuestión de hacer las cosas con dedicación y talento.
Así que vamos a confiar en esta nueva empresa que ha decidido jugársela con valentía y arrojo, en aras de una misma pasión compartida, con el regusto de demostrar que la fiesta de los toros debe seguir existiendo, y sólo requiere gestores con la inteligencia y la ética necesaria para engrandecerla.
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