Espectro Taurino: Recuerdos de "taurocatapsia"
Sábado, 16 Abr 2016
México, D.F.
Jorge Raúl Nacif | Opinión
El espacio de cada sábado
El concurso de recortes que tuvo lugar la tarde del viernes en la Monumental de Aguascalientes fue el primer festejo de esta modalidad en nuestro país, y no son pocos los aficionados que nos han preguntado acerca de esta modalidad de tauromaquia, si cabe la expresión, por lo que retomamos algunas ideas que expresamos en alguna otra columna.
Con algunas adaptaciones, reminiscencias cretenses plasma el espectáculo de los recortadores y nos conduce hasta algunos de los primeros antecedentes de lo que después fue el toreo, mismos que fueron protagonizados por la llamada Civilización Minoica.
Ahí, en la Isla de Creta y entre los años 3000 y 1400 A.C., se desarrolló esta cultura contextualizada por los historiadores como prehelénica y en la que existían diversos juegos entre el hombre y el toro, en lo que se conocía como ταυροκαϑάψια en griego antiguo (españolizado “taurocatapsia”), como parte de las ceremonias religiosas.
Estos rituales eran ciertamente parecidos a lo que hoy en día nos ofrecen los grupos de recortadores. Así queda de manifiesto el conocido fresco del Palacio de Cnosos, donde se aprecia a un joven saltando sobre un toro, mientras una chica toma al ejemplar por los cuernos y otra se encuentra atrás, esperando la caída del acróbata.
Esta pintura, que actualmente se encuentra en el Museo de Heraklion, en Creta, muestra una escena similar a los saltos de los recortadores. Historiadores e investigadores coinciden en que estos actos llegaban a realizarse en el interior de los palacios y eran parte de toda una ceremonia en la que el toro se enmarcaba en una representación simbólica.
En aquella época fueron ideados saltos en amplia variedad, así como maneras de esquivar las embestidas, y el espectáculo cobraba no solamente habilidad, sino también heroicidad, en algo que debió haber sido también muy popular. No son pocas las referencias de la época, en mitos y leyendas, donde el toro ocupa un lugar preponderante.
Los recortadores nos recuerdan los orígenes de lo que siglos después desembocó en el toreo que conocemos hoy en día, por lo que, de entrada, el espectáculo que ofrecen tiene tintes muy interesantes y que traen a nuestra mente esa relación antigua y profunda entre el hombre y el toro.
Algunas suertes más recientes incorporan estos "atletas toreros" a su amplio repertorio, como el salto de la garrocha (individual o doble) o el tancredo, con la variante del brinco desde el banco o la silla, redondeando actuaciones delante de un toro que, cabe señalar, no es picado, banderilleado ni muerto en el ruedo.
Como quedó claro ayer en la Monumental de Aguascalientes, donde hubo buena entrada y el público salió contento, este espectáculo de recortes puede enriquecer y ofrecer cierta variedad en las ferias mexicanas, incorporando sus actuaciones a determinados festejos en nuestro territorio nacional.
Destacar que estos hombres se la juegan a cuerpo limpio y cuentan con amplios conocimientos de los terrenos y las distancias. Todo lo que hacen frente al toro, además de un gran valor, está encauzado por la técnica y una muy desarrollada preparación física, no exentos de torería.
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