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Explosión de bravura y rivalidad en San Luis

Martes, 25 Ago 2009    San Luis Potosí, S.L.P.    Juan Antonio de Labra / Enviado          
Una noche triunfal

La plaza de San Luis Potosí vibró al compás de la bravura de la corrida de Begoña, que motivó a los tres toreros del cartel a sacar la casta en aras del triunfo, y el espectáculo se desbordó porque los toros aportaron una gran cuota de emoción a una corrida de esas que hacen afición.

Las dos primeras faenas de la noche sobrepasaron la medianía, pero al finalizar la lidia del segundo ejemplar del festejo quizá no se podía advertir el grado de interés que iba a cobrar el espectáculo.

Zotoluco estuvo más que entregado con el toro que abrió plaza, al que cuajó los mejores muletazos cuando se plantó en la corta distancia, escondiendo la muleta detrás del cuerpo y encelando una embestida reservona que terminó por domeñar.

Su mal manejo del acero le privó de aumentar la cuenta personal de una larga jornada, en la que ya había cosechado tres apéndices en la corrida que había toreado horas antes en San Luis de la Paz.

Visto lo visto, tampoco podemos comentar que Arturo Macías aceleró a fondo con el segundo, el primer toro importante del encierro, al que si acaso faltó repetir un poco más las embestidas, porque cuando metía el morro lo hacía con calidad.

El hidrocálido le hizo una faena aseada, un tanto intermitente, que gustó al público como todo lo que gusta de este juvenil y carismático torero, que sabe dónde está parado y hacia dónde se dirige. Sobresalieron, por su temple, un par de series con la zurda, antes de ponerse pesado con el acero, la mácula que emborronó una encomiable labor.

Pero salió el tercero, un ejemplar un tanto terciado y flojito, que mantuvo un buen nivel de clase y al que José Mauricio toreó bellamente, con esa naturalidad tan suya que terminó por encantar a la gente.

Cuando se dio cuenta de que había que someterlo un poco más y llevarlo en línea, el de Begoña sacó su fundo de nobleza y el trasteo fue creciendo, con series de muletazos bien acabados y tersos, muy en la cuerda de sentimiento que atesora uno de los toreros jóvenes con mayor proyección del momento.

A la hora de matar citó a recibir y, aunque perdió la muleta en el embroque, s mojó los dedos en una estocada en lo alto que tumbó al de Begoña, así que a sus manos fueron a parar las dos primeras orejas de la noche.

Al veterano maestro del cartel no le quedó más remedio que ponerse de rodillas, no para implorar piedad a la juventud pujante, encarnada en unos compañeros de cartel con futuro, sino para demostrar que el sitio se defiende con raza de figura y entrega a tope. Porque capacidad siempre la ha tenido.

Y como se topó con un toro bravo, de nombre “Generoso”, que hizo una lidia completa y definida desde que apareció por toriles, aprovechó esta circunstancia para realizar una lidia larga y mandona, en medio de la algarabía de la gente, que se rindió a su talento para meter en vereda el entusiasmo colectivo que privaba en la plaza.

Si acaso hubiese sido bonito ver la lidia de un toro tan encastado en los medios, pero Zotoluco prefirió torearlo en el tercio hasta unificar criterios, en tandas de muletazos muy ligados, vibrantes y recios, que desembocaron en una ligera petición de indulto.

Lalo se fue derechito tras de la espada y colocó una estocada magnífica, en la que ejecutó la suerte con limpieza y así fue como le tumbó las orejas y el rabo a un toro premiado con arrastre lento al que el público exigió, de viva voz, que dieran la vuelta al ruedo. Tal y como la merecía.

El ganadero Juan Pablo Bailleres dio la vuelta al ruedo en compañía de Zotoluco, en una clara demostración de que el que “es el que gallo, dondequiera canta”, pues hacía mucho tiempo que la famosa divisa guanajuatense no lidiaba fuera de “sus” plazas.

A estas alturas de la noche, la gente ya estaba rendida a la Fiesta, tan maravillosa cuando hay liebre para hacer el guiso. Y entonces apareció otro toro de escándalo, el quinto; un ejemplar hondo, bonito de lámina, muy en tipo de San Mateo viejo, al que el picador Nacho Meléndez colocó un soberbió puyazo ahí mismo, en su tierra y con su gente.

Antes, Arturo le había cuajado varias largas cambiadas de rodillas en los medios, de una gran riesgo, asó como un vistoso quite combinado de chicuelina, tafallera, caleserina y revolera que caldeó los ánimos y dejó al público predispuesto a aplaudir lo siguiente.

La faena comenzó con unos escalofriantes péndulos en los que el de Aguascalientes no se movió un ápice y recordó, por instantes, con esas largas y pobladas patillas, al aguerrido Antonio Lomelín, un torero de su cuerda.

Más tarde se puso a torear con temple y ligazón, en un palmo, aprovechando la calidad de un toro que se llamó “Galardonado” y que embistió con ritmo a la muleta de Arturo.

Cuando tenía las orejas y el rabo del toro en la punta de la espada, esa manía se salirse de la suerte y extender el brazo, le hizo colocar una estocada delantera, perpendicular y atravesadilla que no causó el menor daño al de Begoña, no obstante que, en la mareadorora y hasta abusiva “labor de enterramiento”, la espada se introdujo un poco más. Pero como el toro era bravo, ni mella le hizo porque estaba, de origen, mal colocada.

En una noche como éste, con una figura en el cartel a la que se quiere meter un susto, y ante un público tan entregado, no se puede dejar escapar un triunfo de esta magnitud.

Y seguramente Arturo tuvo que rumiar el resto de la noche la lógica amargura de salir de la plaza andando y ver a hombros a Zotoluco, José Mauricio y Juan Pablo Bailleres, al finalizar un festejo para el recuerdo.

Ficha

San Luis Potosí. Tercera corrida de feria. Más de tres cuartos de entrada en noche de clima agradable. 6 toros de Begoña, disparejos en hechuras, encastados en su conjunto, de los que sobresalieron 4o. y 5o., premiados con vuelta al ruedo y arrastre lento, respectivamente. Pesos: 498, 520, 460, 458, 515 y 510 kilos. Zotoluco (ciruela y oro): Ovación tras aviso y dos orejas y rabo. Arturo Macías (azul rey y oro): Silencio tras aviso y ovación tras dos avisos. José Mauricio (salmón y oro): Dos orejas y silencio. Destacó en varas Ignacio Meléndez que picó muy bien al 5o. Al finalizar la lidia del cuarto, Zotoluco dio una vuelta al ruedo con el ganadero Juan Pablo Bailleres. Zotoluco, José MauricoJuan Pablo salieron a hombros.


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