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Ruedo: Circos y corridas

Miércoles, 23 Jul 2014    México, D.F.    Heriberto Murrieta | Opinión   
La columna de este miércoles en Récord

El trato que los seres humanos dan a los animales, los describe en gran medida. Aquel  que se divierte maltratando animales, no es más que un ignorante o un cobarde que cree que su condición racional superior le da licencia para ensañarse o burlarse de ellos. Tiene tanta dignidad la hormiga indefensa como el león. No se pierdan la película “Una Aventura Extraordinaria” para atestiguar una relación de temor, que luego se mezcla con sentimientos de respeto y hasta amor entre un ser humano y un tigre que conviven tras un naufragio.

En días pasados fue aprobada la ley que prohíbe los animales en los circos del Distrito Federal. Para documentarnos y tener más elementos de opinión sobre este delicado tema, conviene leer la columna "Jaque Mate" de Sergio Sarmiento, publicada el 11 de junio pasado en el periódico Reforma, y el reportaje que el domingo antepasado publicó ese mismo diario dentro de su suplemento "Forma y Fondo". 

Sarmiento sostiene que los animales de circo suelen estar bien alimentados y gozan de servicio veterinario y amor. Revela que quienes han trabajado en circos le han comentado que los diputados no saben cómo se adiestra a los animales. Sentencia que la campaña del Partido Verde fue simplemente ignorante y no consideró la situación real de los animales en los circos. También señala que los diputados no se atreven a intervenir en la crueldad hacia los animales en los hogares porque perderían demasiados votos. Esto no es más que la clásica politización de ciertos aspectos de la vida nacional.

El reportaje de “Forma y Fondo” muestra el otro lado de la moneda. Cuenta la historia de cinco animales, un oso americano, un mono araña, una tigresa, una boa y una leona africana que fueron rescatados de distintos circos mexicanos y que se recuperan en el Bioparque Convivencia de Pachuca. Tras ser presentadas diversas denuncias ciudadanas, estos cinco animales fueron asegurados por la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente. En efecto, habían sufrido maltrato, heridas, fisuras, descalcificación, amputaciones, quemaduras y desnutrición. La leona “Morelia”, que llegó a pesar escasamente 35 kilos, ahora da en la báscula 140, ya ruge de nuevo y será reubicada en el santuario de carnívoros más grande del mundo, localizado en Denver, Colorado.

A reserva de conocer más información sobre el trato recibido por los animales en los circos, el asunto sirve para reafirmar que en la tauromaquia se le brindan cuidados especiales al toro de lidia durante todo su desarrollo. Se le dispensa dignidad. Los ganaderos, toreros, empresarios, periodistas y aficionados sentimos por el toro una especie de veneración. Se le alimenta durante cuatro años dentro de esos grandes ecosistemas que son las ganaderías y el criador se esmera en su protección. Busca que llegue a la plaza en excelentes condiciones, porque de su comportamiento en el ruedo depende la conservación y el aumento de su prestigio. El toro, a diferencia de algunos animales del circo, no inspira ternura ni tampoco es utilizado de tal manera que despierte las burlas del público.  

Son absolutamente falsos los argumentos que esgrimen los antitaurinos sobre un supuesto maltrato a los toros antes de ser lidiados. Si esas acusaciones fueran ciertas, éstos saldrían al ruedo ciegos, descoordinados y débiles. Saltan al ruedo cegados, más no ciegos; cegados por su instinto de ataque, por su casta y su bravura.

Con excepción de pachangas pueblerinas que no pueden ser llamadas corridas, en las que en efecto los participantes se burlan, azuzan y golpean animales de media casta, faltándoles al respeto y poniendo así en entredicho su calidad humana, el trato que recibe el animal en los festejos formales es de máximo respeto, no obstante que se le hiere y se le mata dentro de un antiquísimo ritual que fomenta grandes valores.

En el toreo no cabe el maltrato al toro y si bien es cierto que hay sangre y muerte, no hay crueldad puesto que a ningún torero le causa placer que el toro sangre y muera.

En el circo, algunos animales son utilizados para provocar el aplauso y la diversión a través del reforzamiento positivo, que consiste en entregarles premios por conductas adecuadas. En el toreo eso no es posible. Sin dejar de considerar que los artistas del circo pueden correr riesgos, la mayoría de los animales con los que realizan su espectáculo están amaestrados. Al toro no se le puede amaestrar para que haga lo que el ser humano le pide. Se le tiene que dominar a través de otros procedimientos técnicos.

Sirva la polémica sobre los animales en los circos para reforzar la postura sobre el trato digno que recibe el toro de lidia.


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