Espectro Taurino: La pureza del toreo clásico
Sábado, 05 Jul 2014
México, D.F.
Jorge Raúl Nacif | Opinión
El espacio de cada sábado
En estos tiempos de escasa actividad taurina en nuestro país, hemos dedicado algo de tiempo a observar algunos videos del archivo personal. Navegando entre imágenes, nos encontramos con el resumen en video de un peculiar festival taurino celebrado en 1998 en Las Ventas de Madrid.
El cartel, simplemente era insuperable y combinaba toreros de muy distintas generaciones y conceptos: Antonio Chenel "Antoñete", Pedro Gutiérrez "Niño de la Capea", Roberto Domínguez, Enrique Ponce, José Tomás y Miguel Abellán.
Particularmente, nos llamó la atención el proceder en el ruedo del maestro Antoñete. Ya de edad avanzada (tenía 68 años aquel día), ofreció detalles de una gran torería ante un novillo de Las Ramblas... la pureza del toreo clásico en su expresión más natural.
Y precisamente Antoñete fue un referente del clasicismo en el toreo, aquel concepto que, como dijo en alguna ocasión el maestro David Silveti, es el más difícil de ejecutar pues debes hacerlo realmente de forma excepcional para poder sobresalir del resto.
Para Antoñete no era necesario realizar mayores florituras en el redondel. Encandilaba el empaque que manifestaba y la pureza de su tauromaquia, como esos lances a la verónica que dejó plasmados en el festival que mencionábamos líneas arriba.
Hoy comentamos sobre Chenel porque el pasado 1 de julio se cumplieron 13 años de su despedida definitiva de los ruedos, una efeméride digna de recordar en este espacio.
Esa última tarde tuvo lugar en la plaza española de Burgos un 1 de julio de 2001. Antoñete decidió retirarse definitivamente de los ruedos al sufrir una insuficiencia cardiorrespiratoria durante la corrida. Chenel sufrió un desvanecimiento tras pinchar al primer toro de su lote y fue estabilizado en la enfermería para luego ser ingresado en un hospital, con insuficiencia cardiorrespiratoria aguda.
El cartel era completado con Víctor Puerto y Miguel Abellán, y fue su último retiro.Y es que el maestro se despidió con anterioridad y volvió en varias ocasiones. Su primera despedida fue en 1975, cuando se encerró con seis toros en Las Ventas de Madrid. Regresó en 1981 y dijo nuevamente adiós en 1985.
Antonio, que tomó la alternativa en 1953 y falleció el 22 de octubre de 2011, regresó en 1987 para actuar sin despedirse formalmente hasta 1997. Sin embargo, volvió nuevamente y se mantuvo vigente hasta aquella tarde de Burgos, en 2001.
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