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El exquisito pellizco de Mario Aguilar (video)

Domingo, 20 Abr 2014    Aguascalientes, Ags.    Juan Antonio de Labra | Foto: Landín-Miranda           
El hidrocálido se sublimó toreando de capote
Si Fabián Barba triunfaba el día de hoy no iba a ser ninguna sorpresa, pues se trata de un gran profesional del toreo, un hombre que tiene técnica, oficio y sitio, y con esos argumentos afrontó su primera comparecencia en la Feria de su tierra. Sin embargo, lo que no se sabía con certeza era si Mario Aguilar y destapar el tarro de las esencias...

Y por fortuna, este torero de gesto grave y actitud un tanto retraída, se transformó para regalarnos una actuación torerísima, en la que ejecutó dos faenas muy puras, con una gran verdad en los procedimientos y toda el alma en los vuelos de sus telas. Vamos, que deletreó el toreo Aguilar con un desparpajo alucinante.

Y si el trasteo a su primer toro tuvo más estructura, y detallazos de mucho empaque, al quinto le formó un gazpacho con el capote al torear a la verónica con una cadencia, una suavidad y, lo más difícil de todo, ¡una lentitud pasmosa!

Poco después, ya con la muleta, estuvo mucho rato esperando a que el toro rompiera y fue con la zurda, dejando medio engaño muerto por la arena, cuando tiró del ejemplar de La Paz con una largueza deliciosa, llevándolo embebido en los vuelos del engaño y rematándolo por detrás de la cadera, misma que siempre encajó con mucho sentimiento.

Así que ahí hay un torero que pide a gritos un apoderado profesional –además de una concentración absoluta en su carrera– para que todas esas cualidades terminen de explotar en una gran figura del toreo; un toreo de esos que puede hacer temblar las fibras más sensibles de la afición mexicana.

Barba comenzó la tarde con una faena alegre, variada y vistosa, en la que trató de sacar el mayor provecho a un toro noble y flojo que terminó rajándose. Y si Fabián alargo un poco de más el trasteo, quizá de manera innecesaria, porque también tenía afán de mostrarse y triunfar, lo que ya era demasiado complicado con un toro de dicha condición.

Y fue en el cuarto cuando Barba se plantó con mucha hombría en los medios para recibir al toro con dos largas cambiadas de rodillas de perfecta ejecución, hasta que se puso en pie y sufrió un golpe fortísimo en la cadera, lo que no fue impedimento para que se levantara para seguir zumbándose a un toro que tuvo mucha transmisión y que le faltó un punto de duración.

A pesar de ellos, Fabián lo recibió de rodillas en los medios, con la muleta en la mano derecha, toreando con temple y largueza ante la entrega del público que vio con mucho agrado su actitud. Los redondos y los naturales, con soltura y autoridad, compusieron una faena maciza que remató de media estocada bien colocada, muy parecida con la que finalizó su primera intervención, y la gente le pidió la oreja que fue concedida.

Gerardo Adame sorteó el lote más desigual en hechuras y comportamiento del encierro. Al tercero, un toro cárdeno y brocho, lo toreó con más claridad de ideas, en una faena que no terminó de romper, tal vez porque aún no tiene el rodaje suficiente para torear a los toros con más finura de procedimientos. No obstante, enseñó su sólido valor y conectó con la gente, como en el quitazo por saltilleras que hizo.

Cabe señalar que le pidieron la oreja con insistencia, misma que no fue concedida porque la espada quedó un tanto trasera y contraria y no obligó al toro a doblar con prontitud. Adame saludó una cariñosa ovación en el tercio.

En el sexto, que era un ejemplar de capa negra, paliabierto y basto de hechuras, se esforzó sin recompensa, pues el toro se defendía y topaba de continuo, con peligro sordo.

Al final de la tarde, tanto Barba como Aguilar salieron muy contentos de la plaza, luego de haber estado a la altura de las circunstancias y de firmar sendas actuaciones de gran valía; la del primero, cargada de oficio y madurez; la del segundo, repleta de arte y torería.

Ficha
Aguascalientes, Ags.- Plaza Monumental. Segundo festejo de la Feria de San Marcos. Un tercio de entrada (unas 5 mil 500 personas) en tarde calurosa. Seis toros de La Paz, desiguales en presentación y nobles en su conjunto, de los que destacaron el 4o. por su bravura y el 5o. por su clase, premiado con arrastre lento. Pesos: 549, 486, 511, 515, 522 y 551 kilos. Fabián Barba (azul turquesa y oro): Silencio y oreja. Mario Aguilar (violeta y oro): Ovación y oreja. Gerardo Adame (ciruela y oro): Ovación tras petición y palmas. Incidencias: Sobresalieron en varas Isabel Prado, José Prado y Eduardo Reyna, mientras que Felipe Rangel saludó en banderillas.


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