El matador salmantino Eduardo Gallo, logró cortar la única oreja que se concedió esta tarde en Tlaxcala durante la Corrida de la Gloria; por su parte el capitalino Federico Pizarro estuvo dispuesto toda la tarde siendo aplaudido, mientras que el rejoneador Rodrigo Santos escuchó avisos.
La tarde fue transcurriendo entre momentos de gran interés por el juego que en su conjunto dieron los toros de De Haro, aunque no hubiese una labor que culminara con el triunfo por diversas circunstancias; fue al final del festejo cuando salió el "Glorioso" y con él llegó el triunfo a pesar de que en varias ocasiones perdió las manos.
El torero tuvo el mérito de entenderlo y consentirlo desde el capote lanceando con suavidad, el toro fue bien al caballo de Luis Miguel González, que le hizo sangre; acto seguido la cuadrilla cubrió el segundo tercio con exceso de precauciones.
Gallo brindó a Ángel López Lima y su familia una faena que fue en ascenso después de medir las condiciones y fuerzas del toro, lo templó llevándolo a media altura en series de pocos muletazos, que emocionaron al tendido estallando la ovación y albeando los pañuelos cuando remató de certero estoconazo y llevarse una oreja bien concedida.
Con el tercero de la tarde Gallo lanceó estupendamente a pies juntos rematando con media escultural; a este ejemplar también le dieron en varas y correspondiendo el quite a Federico tras el segundo puyazo instrumentó chicuelinas.
El toro apretaba con fuerza a las infanterías durante el segundo tercio; como Diego Martínez le echó valor y estuvo certero saludó en el tercio. El toro que empezó tomando bien la muleta por el lado derecho, empezó a frenarse complicando la labor de Eduardo, quien al tener poco acierto con la espada escuchó palmas leves.
Armonioso de hechuras y bella lámina fue el segundo al que ovacionaron de salida, Federico estuvo discreto con el capote pues habiéndole apretado el toro en tablas se lo llevó a los medios. En la suerte de varas peleó fuerte el toro que recibió dos puyazos prolongados; en el último tercio, Pizarro empeñoso no alcanzó a meter al toro en el engaño, decidió entonces torear por la cara con solvencia pero como señaló tres pinchazos antes de un espadazo hondo el respetable guardó silencio.
El quinto tuvo menos presencia y provocó al salir algunas protestas, el capitalino lo llevó por delante con la capa y en la suerte de varas también recibió fuerte castigo llegando no obstante ello con complicaciones al tercio mortal; tras brindar a la familia González Bocardo, vinieron algunos intentos por hilvanar muletazos decidiendo finalmente hacer faena de aliño, que culminó de dos pinchazos y estocada caída escuchando algunas palmas.
Por delante actuó el rejoneador Rodrigo Santos; enfrentó en primer término a un toro bravo que parecía tener algún defecto visual, lo que dificultó al caballero clavar el rejón de castigo y las banderillas largas mejorando al clavar las cortas pero siempre saliendo apurado.
Actuaron los Forcados Mexicanos consumando la pega al segundo intento para escuchar palmas; Luego con el rejón de muerte Rodrigo pinchó una vez, siendo en el segundo intento cuando un pinchazo hondo en mejor sitio hizo doblar al burel y hubo silencio.
Bravo también fue el cuarto de la tarde al que Rodrigo le clavó un rejón trasero, dejándose llegar al toro que alcanzó a su jaca; las banderillas quedaron dispersas tras lo cual los forcados intervinieron en dos intentos sin lograr consumar la pega, vendrían reiteradas fallas del rejoneador primero con el rejón de muerte y luego pie a tierra con la espada de matar y el descabello sonando dos avisos antes de acertar, se retiró entre pitos.