Banners
Banners
Banners

El triunfo del carácter (video)

Sábado, 19 Abr 2014    Aguascalientes, Ags.    Juan Antonio de Labra | Foto: LM           
Nicolás Gutiérrez triunfó de manera dramática en Aguascalientes
La primera novillada de la Feria de San Marcos resultó accidentada, en buena medida debido a las complicaciones que desarrollaron los ejemplares de la ganadería debutante de La Muralla, donde se estrellaron las ilusiones de una terna que se vio obligar echar mano de carácter para sacar a flote un festejo que había comenzado de manera desangelada.

Y fue a raíz del comportamiento de ese primer novillo de la tarde, de embestidas amoruchadas, el que marcó el rumbo de un festejo cuesta arriba en todos sentidos.

Ya desde el comienzo, Nicolás Gutiérrez hizo un encomiable esfuerzo por tratar de robarle algún muletazo digno al primero novillo de su lote, que no sólo miraba distraídamente hacia cualquier parte, no obstante que el hidrocálido estaba enfibrado y muy dispuesto a centímetros de los pitones, sino que salía de las suerte tirando coces, en una conducta deplorable y, en otras palabras, la antítesis de la bravura.

No le tembló el pulso a Nicolás en ningún momento, y quizá lo más interesante de su labor que fue no se contagió de esa mansedumbre tan compleja.

Consciente de que tenía que demostrar por qué fue incluido en esta novillada de feria, y espoleado por aquellos que le criticaban, se vio obligado a hacer las cosas bien desde el principio, y se ganó la admiración del público con un estrujante saludo capotero toreando por chicuelinas, que resultaron repletas de entrega y ceñimiento.

En el tercio final realizó una faena compuesta, tratando de taparle bien la cara a uno de los novillos menos chungos del encierro, que fue el cuarto, y en un exceso de confianza, mientras se cruzaba con la muleta en la mano derecha, el de La Muralla alargó la gaita y le echó mano de fea manera.

De inmediato se percibió la gravedad del percance, pues Nicolás no podía siquiera mantener apoyado el pie, y todavía tuvo los arrestos de permanecer en el ruedo para cuadrar al novillo y entrar a matar con el corazón por delante, cayendo nuevamente al salir del embroque porque estaba sumamente mermado de facultades físicas.

La emoción y el drama de ese instante, fue un canto a la grandeza que tiene el toreo y la pasión con la que un hombre, en este caso un torero que quiere llegar lejos, desdeñó su integridad física y se entregó de una manera formidable. Así, maltrecho, cojeando, y sangrando hasta llevar la media empapada, dio una sentida vuelta al ruedo antes de pasar a la enfermería.

También para Javier Castro fue una dura prueba el juego que dio su lote, por cierto el más cargado de kilos –uno pesó 459 y el otro 461 kilos, respectivamente–, y más hecho del encierro.
Se nota que le funciona la cabeza porque hizo bien las cosas, con intuición y naturalidad a la hora de colocarse. Y si no llegó a redondear ninguna de sus dos faenas, fue por la falta de casta de los novillos, que no le ayudaron ni tantito.

De los pasajes sueltos cabe destacar su valor y no haberse arredrad tras la fuerte voltereta que le dio el quinto, que no sólo lo mandó a volar por los aires, sino que luego lo tuvo a merced para haberle metido el pitón en le zona del vientre. Y es paró a torear con temple y largueza, antes de darle muerte de una estocada de una pulcra ejecución, muy similar a la que había colocado al novillo corrido en segundo lugar.

Diego Sánchez tampoco lo tuvo fácil, sobre todo delante del sexto, un novillo bajo y más reunido que sus hermanos, que empezó a cortar el viaje desde el tercio de banderillas, mismo que Gustavo Campos cubrió con sobrado oficio y facultades.

Así que vista la condición del ejemplar de La Muralla, Sánchez decidió abreviar y no había posibilidad de hacer otra cosa, como sí ocurrió delante del tercero, un ejemplar manejable al que hizo una faena vistosa, variada, con temple y naturalidad.

A la gente le cayó muy bien la actitud y el toreo del hijo de Luis Fernando, que a pesar de su verdor, mostró cualidades que, seguramente con el paso del tiempo, le servirá para convertirse en un torero interesante. El temple, ese que le viene en la genética de su dinastía, brilló en algunos muletazos lentos con este ejemplar, que tuvo nobleza y cierta claridad en sus embestidas.

Así concluyó esta primera novillada de feria, en un tiempo récord de una hora y cincuenta minutos, algo sumamente inusual en las plazas de México, y con el sabor agridulce del triunfo y la cornada que se llevó Nicolás Gutiérrez, que dedicó este dramático triunfo a su madre.

Ficha
Aguascalientes, Ags.- Plaza Monumental. Primer festejo de feria. Un tercio de entrada (unas 5 mil personas) en tarde agradable. Seis novillos de La Muralla, bien presentados, disparejos en hechuras y deslucidos en general, varios de los cuales desarrollaron sentido. Pesos: 398, 459, 402, 452, 461 y 446 kilos. Nicolás Gutiérrez (azul pastel y plata): Palmas y oreja. Javier Castro (marfil y oro): Ovación y palmas. Diego Sánchez (grana y oro): Palmas en su lote. Incidencias: Nicolás Gutiérrez fue herido en la cara antero externa de la pierna izquierda, debajo de la rodilla,
con rotura del nervio tibial. Fue estabilizado en la enfermería de la plaza y trasladado a la Clínica Guadalupe para ser operado. Destacaron en banderillas Alejandro Prado y Gustavo Campos, éste último saludó tras parear al 6o. La novillada duró 1:50 minutos.


Comparte la noticia