Cruz Ordóñez resurge cerca de Quito (fotos)
Jueves, 05 Dic 2013
Tambillo, Ecuador
Juan Antonio de Labra| Foto: JAL
Paseo una oreja en Tambillo
Después de varios años de estar sumergido en la marginación, Mariano Cruz Ordóñez dio la cara en Tambillo, a las puertas de Quito, y dejó entrever que se mentalizó para este compromiso, a pesar de que, minutos antes del comienzo del festejo, le avisaron que iba a torear dos toros de distinta procedencia a la anunciada originalmente.
Este trago amargo lo afrontó con un entusiasta “¡ya estamos aquí!”, y le puso buena cara al mal tiempo, en medio de la incertidumbre que se vivió antes del paseíllo cuando no había cuadrillas presentes y sólo Pablo Hermoso, el propio Cruz Ordóñez e Iván Fandiño, estaban preparados, con las cuadrillas extranjeras para salir a torear.
De tal suerte que el festejo se aplazó durante 45 largos minutos, por el desacuerdo entre las cuadrillas nacionales y la empresa, en los que el público, que ocupaba dos tercios de entrada, fue muy paciente y se comportó con corrección ante este hecho que ya se había repetido en alguna otra corrida anterior. Al final, las cuadrillas nacionales entraron al ruedo tras la muerte del primer toro de rejones, y todo regresó a la normalidad.
Volviendo a la actuación de Cruz Ordóñez, es preciso decir que estuvo tocada de carácter más que de oficio y rodaje, y fue así, con el corazón en la mano, como consiguió los pasajes de mayor emoción de una tarde en la que cortó una oreja que debieron ser dos.
El mérito del torero riobambeño fue haberle plantado cara al serio y exigente quinto toro, de la ganadería de Santa Rita, que tenía dos pitones por delante y había que hacerle muy bien las cosas. Y Mariano no se amilanó en una faena variada donde pudo expresar todo ese sufrimiento que le ha hecho buscar otra vez el sendero del que se había apartado.
La gente vibró con la labor de Cruz Ordóñez, quizá porque estaba sensibilizada a esta lucha que se patentizó durante la lidia del primer toro de su lote, al que estaba haciendo una faena entonada que se vio interrumpida cuando el de Santa Rita le echo mano de fea manera, afortunadamente sin consecuencias.
Dolorido y maltrecho, Mariano se levantó para darle muerte de media estocada delantera, que antecedió un pinchazo, y la gente, que estuvo apoyándolo en todo momento, solicitó la oreja que paseó feliz en la vuelta al ruedo.
Pablo Hermoso enfrentó un lote sumamente desigual, de la ganadería de Santa Coloma, un encaste que no suele lidiar con frecuencia en Europa. El toro que abrió plaza, escaso de trapío, pero más en tipo, acabó embistiendo con temple y clase a las cabalgaduras del navarro, que estuvo poderoso y lució mucho montando a “Chenel” y, sobre todo, a “Duende”, esa expresivo lusitano con el que galopa de costado, llevando a los toros cosidos al estribo y cambiando de mano de manera singular, hecho que conmovió al público.
Aunque su forma de matar no fue ortodoxa, pues ahondó el rejón de muerte barrenando, acabó con la vida del ejemplar con prontitud y ello le granjeó el corte de un apéndice.
El cuarto fue un toro alto, construido cuesta arriba, que salió manseando y se calentó un poco cuando Hermoso le clavó los rejones de castigo, pero no terminó por entregarse. Pablo resolvió la papeleta con habilidad y saludó en el tercio.
Iván Fandiño no pudo redondear el triunfo que había conseguido el domingo anterior, cuando cortó tres orejas, porque sus dos toros, de los hierros de El Pinar y Campo Bravo, no funcionaron.
Con el tercero se esforzó en una faena recia, que tuvo ciertos altibajos porque el toro se movía pero sin calidad, obligando a Fandiño a aliviarlo a media altura para tratar de prolongar la embestida al torear por naturales.
El sexto tenía una nube en el ojo izquierdo, algo que debió haber sido notado en el campo por el ganadero o la administración del torero antes de embarcarlo, a fin de que el de Orduña no hubiese tenido que pasar un mal rato al pasarlo de muleta sin confianza, lo que sin duda era lógico porque el de Campo Bravo no tenía la fijeza suficiente para obedecer los toque se muleta.
Mañana se va a celebrar la última corrida de esta feria de Tambillo en la que actuarán los sevillanos Daniel Luque y Antonio Nazaré, así como el mexicano Diego Silveti, que regresa a Ecuador después de los importantes triunfos que cosechó en la Monumental Quito en años recientes.
Ficha Tambillo, Ecuador.- Penúltima de feria. Dos tercios de entrada en tarde de temperatura agradable, con ligera llovizna en el 4o. Dos toros de
Santa Coloma para rejones (1o. y 4o.), bueno el 1o. Dos de Santa Rita (2o. y 5o.), con mejor hechuras y presencia, de los que el 5o. que encastado, y 1 de Campo Bravo (6o.), reparado de la vista. El rejoneador
Pablo Hermoso de Mendoza: Oreja y ovación.
Cruz Ordóñez Oreja y vuelta.
Iván Fandiño (lila y oro): Ovación tras aviso y silencio. Destacó en varas
Mario Almeida, que picó bien al 5o. El festejo comenzó 45 minutos tarde.
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