El Cid ilusiona y Fandiño corta una oreja
Viernes, 04 Oct 2013
Madrid, España
Juan Antonio de Labra | Foto: Juan Pelegrín | las-ventas.com
El Cid malogró con la espada una faena de puerta grande
Aunque Iván Fandiño se convirtió en el triunfador numérico del festejo, Manuel Jesús "El Cid" fue el triunfador emocional del mismo, y aunque se quedó al margen de abrir la puerta grande, que siempre supone un gran reto para cualquier torero que pisa el ruedo de Las Ventas, lo que verdaderamente importa que su toreo trascienda y haga vibrar al público.
La alegría y movilidad del cuarto toro, perteneciente a la divisa de Victoriano del Río, permitió que El Cid se rompiera por completo y se sintiera torero. Porque cuando parecía que el toro iba a terminar rajándose, por aquella tendencia manifiesta a rebozarse, pero buscando siempre huir de las telas, acabó embelesado en los vuelos de la muleta del sevillano.
Y palmo a palmo, El Cid comenzó a cuajar momentos de mucha belleza, como los limpios trazos al natural; las trincherillas; el toreo en redondo, los cambios de mano y esos soberbios muletazos de pecho echándose todo el toro por delante y hacia la hombrera contraria.
La afición venteña estaba muy receptiva a lo que hizo Manuel, que fue creciendo en expresión para aprovechar aquellas bondades de ese toro que tuvo, como bien decía Juan Pedro Domecq, un alto grado de "toreabilidad". Fue un toro de esos para recrearse de lo lindo y torear a placer.
A la par que la faena se fue a las nubes, y la emoción contenida explotó de júbilo, el torero de Salteras sentía la experiencia creadora en lo más íntimo de su ser. Y de esta manera consiguió esa gran comunión con el público, que disfrutó a tope la faena.
Por la condición que había mostrado el toro en la muleta, se antojaba una estocada recibiendo que hubiera remachado la redondez de la faena. En cambio, El Cid decidió ejecutar un volapié sumamente desacompasado que nada tuvo que ver con el ritmo y la cadencia que tuvieron los muletazos.
Se amargó el torero… y también la gente de ver cómo se le esfumaba el triunfo de puerta grande. La aclamada vuelta al ruedo que dio Manuel fue un lacónico premio de consolación. Pero ahí quedará el recuerdo de esta faena al toro de Victoriano del Río, de nombre "Berbenero", que sirvió para reivindicar a un torero que goza del cariño de este público, algo realmente difícil de poder encontrar.
Cabe mencionar que en este ejemplar, El Cid y Fandiño rivalizaron en un celebrado tercio de quites, del que salió todavía mejor librado el sevillano cuando replicó con unas tersas verónicas y una deletreada media verónica.
Fandiño estuvo fibroso y valiente, fiel a su costumbre, pero quizá sin poder imprimir todo el pulso que requería su primer toro, pues las continuas ráfagas de viento se lo impidieron.
También con el público a favor, el torero de Orduña realizó una faena con cierta intermitencia provocada por esta falta de continuidad en aquellos aspectos técnicos de un toro que tenía un buen fondo pero al que había que hacer todo con suma precisión. Ahí quedó su actitud, la de un torero al alza que venía mentalizado a una reaparición que le devolvió el ánimo de saberse querido por la afición de Madrid.
Esa solitaria oreja que obtuvo de poco valió para pensar en un triunfo de mayor envergadura, pues el quinto de la tarde fue un toro soso y deslucido que apenas y le permitió hacer una faena esforzada que no caló en el tendido.
Por su parte, el colombiano Sebastián Ritter, enseñó que está muy nuevo. Y aunque quizá no lo parecía, dio la impresión de que la plaza le pesó, y también el compromiso de verse anunciado al lado de dos toreros importantes.
Los detalles más rescatables de su digna actuación los consiguió delante del toro de la ceremonia, un toro un tanto incómodo con el que mostró valor antes de tumbarlo de una buena estocada. El sexto, atacado de kilos y bajo de raza, tampoco le permitió lucir en una tarde tan significativa en su carrera, la del segundo torero colombiano que recibe la alternativa en la historia de este escenario.
Ficha Madrid, España.- Feria de Otoño. Primera corrida. Más de tres cuartos en tarde soleada, de temperatura agradable, con algunas ráfagas de viento. Toros de
Victoriano del Río y
Toros de Cortés (1o., 5o. y 6o.), desiguales en juego, de los que destacó el 4o. por su alegría y calidad. Pesos: 526, 520, 534, 541, 573, 585 kilos.
Manuel Jesús "El Cid" (azul rey y oro): Silencio y vuelta. Iván Fandiño (azul noche y oro): Oreja tras aviso y silencio. Sebastián Ritter (sangre de toro y oro): Ovación y silencio. Incidencias: Rittertomó la alternativa con el toro "Ebanista", número 160, negro, con 526 kilos, de Toros de Cortés. El banderillero Jarocho sufrió una fuerte voltereta sin consecuencias.
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