Los capitanes de la nueva generación (video)
Jueves, 02 May 2013
Aguascalientes, Ags.
Juan Antonio de Labra | Foto: Landín-Miranda
Joselito se llevó dos orejas y Arturo indultó un toro
El importante triunfo de Arturo Macías y Joselito Adame hoy en Aguascalientes, viene a ser un recordatorio de que estamos ante los capitanes de la nueva generación de toreros mexicanos; esa que se ha formado en España con una disciplina más férrea y una estrategia definida.
Los dos dejaron sus casas a corta edad y se marcharon a Europa para formarse del otro lado del Atlántico, de la misma manera en que el resto de toreros que, por antigüedad, vienen detrás de estos dos matadores hidrocálidos. Y en este sentido, a lo largo del tiempo, ambos han ganado en madurez y experiencia que hoy se pudo constatar delante del magnífico encierro de Fernando de la Mora, una corrida para gozar el toreo, en la que el denominador común de sus toros fue la clase, ese regalo de la crianza del toro de lidia que, como dice doña Laura de Villasante, es la "aristocracia de la bravura".
Porque aún sin presentar complicaciones, los toros de esta tarde era para cuajarlos; hacerles faenas sentidas, despaciosas y con sello, como así ocurrió con los dos paisanos del cartel.
Joselito mantuvo el tono ascendente de las dos últimas actuaciones. Y demostró que lo suyo va muy en serio ya que se le nota perfectamente mentalizado para afrontar su próxima actuación en Madrid.
En ambas faenas consiguió torear despacio, con un estilo clásico y moderno a la vez, y pisó el redondel con mucha seguridad, sabedor de que esté en el camino correcto.
Este cambio cualitativo en su toreo hace albergar grandes esperanzas, pues a leguas se nota que está transfigurado, con un estilo muy propio, tomándose en serio y haciendo un toreo de un excelente acabado; un toreo profundo y templado en el que no se brinda ninguna concesión.
Si la faena al toro que le tumbó las dos orejas fue de lujo, la del sexto terminó de redondear esta idea de torero maduro. El de Fernando de la Mora embistió con una gran calidad, y Joselito se recreó con la zurda en unos naturales que son, sin duda, los mejores que se han visto en lo que va de feria.
Lástima que esta faena no la rubricó con la espada, pero lo que hizo ahí queda como ejemplo de torero maduro y dispuesto que hoy, más que nunca, está toreando de categoría.
Aturo Macías, por su parte, no había conseguido redondear con el segundo toro, salvo el enraizado quite por gaoneras que le granjeó la admiración el público. Pero más tarde toreo por nota al quinto, un toro de una gran nobleza, de nombre "Jilguero".
Y así, en un palmo de terreno, mantuvo el nivel de una faena limpia, templada y con pasajes de mucho regusto en los que toreó con un aplomo y unas maneras que cada vez se alejan más de ese arrebato tan suyo en el que no le preocupaba triunfar toreando bien.
Ahora es distinto. Lo ve claro y se queda igual de quieto, así que su toreo fluye con más armonía y ritmo, una asignatura que tenía pendiente. Poco a poco ha conquistado conciencias de aquellos que sólo lo veían como un samurai del toreo.
Que si el toro era o no del indulto se puede discutir, y para eso sirve la polémica que entraña este fantástico espectáculo. Pero lo que no se puede negar es la calidad del trasteo de Macías y la inteligencia para trabajarse una decisión ante la que el público se dividió.
En lo personal considero que el toro no era de indulto, pues para que a un toro se le perdone la vida es preciso que sea esencialmente bravo. Pero también reconozco que un toro que embiste con el mismo ímpetu de nobleza, y repite como repitió "Jilguero", el motor que sustenta aquellos no es otra cosa sino la bravura.
Quizá lo que faltó es que el triunfo de Arturo hubiera tenido un mayor clamor, pero de que el torero salió a redondear una gran faena, eso, señores, es algo que quedó a la vista de todo mundo.
El Zapata hizo una primera faena muy interesante a un toro que traía un sombrero de charro por pitones; un ejemplar noble, que pasaba con docilidad y no apretaba en ningún terreno. El quite de la crinolina le salió muy bien a Uriel, así como el tercio de banderillas y, más tarde, una faena vistosa y variada que fue del agrado de la gente.
El interés del trasteo radicó en la forma tan natural de andarle al toro, ganándole siempre el terreno, gustándose a la hora de torear con un amplio sentido del espectáculo. Una estocada por derecho, en la que se vio obligado a meter el brazo con habilidad en medio de los pitones, le valió el corte de una oreja.
El cuarto, el de menor trapío del encierro, fue un toro que exigía una colocación precisa, y sólo en contados momentos El Zapata encontró el acoplamiento en una faena más de cara al público. En este caso, su deficiente manejo de la espada le arrebató la salida a hombros de sus compañeros de cartel, dos gallos de pelea que enriquecen la baraja de toreros mexicanos, esa que ahora tiene más ases que nunca.
Ficha Aguascalientes, Ags.- Plaza Monumental. Décimo festejo de feria. Un tercio de entrada en tarde calurosa. Seis toros de
Fernando de la Mora, disparejos de hechuras y cornamentas, parejos en juego, nobles y con clase, entre los que destacaron 3o., 5o. (que fue indultado) y 6o. Pesos: 502, 542, 487, 476, 529 y 535 kilos.
Uriel Moreno "El Zapata" (mandarina y azabache): Oreja y palmas. Arturo Macías (nazareno y oro): Silencio en indulto con división. Joselito Adame (sangre de toro y oro): Dos orejas y palmas. Incidencias: El toro indultado de llama "Jilguero", número 223, cárdeno, con 529 kilos. Destacó en varas Mauro Prado, que picó bien al 3o. Al finalizar la muerte el 5o. Macías sacó a saludar al ganadero Fernando de la Mora en el tercio.
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