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Ruedo: Lo que Morante hace sentir

Miércoles, 01 May 2013    México, D.F.    Heriberto Murrieta | Opinión   
La columna de este miércoles en Récord
¿Cómo explicar lo que se siente al ver torear con el capote a Morante de la Puebla? Desde luego que se trata de un placer estético que estremece los sentidos pero hay más: en el sondeo de los sentimientos, lo que provoca en el diletante es felicidad, plenitud.

Ahí están las caras de quienes se encontraban en el callejón de la Monumental de Aguascalientes, exultantes, mirando el recital con una sonrisa, desbordados por esa emoción que despierta la expresión artística del poeta del percal, gritando el olé volcado que sale del alma.

Es una experiencia purificante, que libera momentáneamente de cualquier preocupación o conflicto interno.

Extraordinarias verónicas, pletóricas de elegancia y sello, le dio al toro de San Miguel de Mimiahuápam. Una de ellas, por el lado derecho, fue particularmente mecida y lenta, electrizante, con las manos muy bajas, acompañando con todo el cuerpo la embestida. ¡Una emoción única!

Qué privilegio poder disfrutar de las creaciones de este torero de época. ¿Cautivará también hoy miércoles en la Monumental hidrocálida?

Aquí hay un torero

Si los contratos surgieran por torear bien, Fermín Rivera tendría el calendario lleno y  no le alcanzaría el tiempo ni para comerse unas enchiladas potosinas. Y es que este nieto, sobrino nieto, sobrino y primo de toreros, hace el toreo bueno en cada tarde, a pesar de su corto rodaje. Le funciona el caletre, atesora una magnífica técnica y llama la atención su claridad de ideas para estructurar la faena que requiere cada toro. Eso tiene: estructura mental para dar a los toros su debido tratamiento.

Pero los toreros que mejor torean no necesariamente son los más activos porque quizá no tienen una buena "palanca" o porque no llevan gente a los tendidos o porque carecen de fuerza en los despachos o porque no se dejan mangonear.

Sin haberse marchado a España como han hecho atinadamente varios de sus contemporáneos, Rivera nos les pide nada a los toreros de moda y tiene algo a su favor: no necesita del toreo de relumbrón para impactar. Es mucho más impresionante ver cómo se queda quieto con valor sereno para ligar muletazos en un palmo de terreno sin enmendarse, que presenciar esos pases por la espalda que sólo ensucian y vulgarizan las faenas.

Había que verlo el viernes pasado en El Domo de San Luis Potosí, la figura elevada sin retorcimientos, las faenas basadas en el repertorio fundamental, las formas clásicas y los pies clavados en el piso, suprimiendo por completo la bisutería y los desplantes dizque temerarios. Difícilmente se ve a este inteligente diestro fuera de distancia o mal colocado.

Sin formar parte de los grupos predominantes y sin participar con frecuencia en el circuito, Fermín Rivera es uno de los mejores toreros mexicanos de la actualidad. ¿Quién lo duda?

Categoría

El martes de la semana pasada, durante la entrega de los Premios Minotauro, el legendario Humberto Peraza subió al estrado trabajosamente, apoyándose en uno de sus hijos, y expresó con voz trémula: "Doy las gracias al grupo (sic) 4… 3… 2, por este reconocimiento a mi trayectoria". Pero aunque pareció un marcado conteo regresivo, por la forma pausada en que el maestro pronunció el nombre numérico de la peña que preside Joaquín Ordoñana, la realidad es que este grupo de taurinos de categoría va en ascenso y en tan sólo dos entregas ya convirtió a los minotauros en los galardones más deseados y prestigiosos de la Temporada Grande en la Plaza México.

Los miembros de la 432 invierten desinteresadamente en la organización de este evento con la finalidad de dar lustre a lo que sucede cada año en La México , difundiendo así la Fiesta de toros en la capital. Enhorabuena.


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