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Arte y fantasía, en el cierre de La México (video)

Domingo, 17 Feb 2013    México, D.F.    Jorge Raúl Nacif | Foto: Sergio Hidalgo           
Pablo y Alejandro salieron en en volandas

Arte y fantasía son los términos que quizá podrían describir las actuaciones de Alejandro Talavante y Pablo Hermoso de Mendoza esta tarde durante el cerrojazo de la Temporada Grande pues, más allá de la concesión de los trofeos, ambos brillaron con luz propia y por momentos hicieron magia en el ruedo de la Plaza México.

El extremeño Alejandro Talavante le tumbó los máximos trofeos al tercero de la tarde, su primer rabo en esta plaza y mismo que fue protestado, ya que el espadazo con el que finiquitó la faena fue muy trasero y tendido. Al margen de esta circunstancia, el ibérico se recreó toreando bien y bonito a un ejemplar de Campo Hermoso que terminó por romper.

Y si ya con el capote había dejado en el ambiente sensaciones importantes, con la muleta hizo rugir a los tendidos. Tras iniciar por alto, en esa primera tanda ejecutó dos inverosímiles cambiados por la espalda con la sarga en la siniesta, demostrando tal arrojo y valor que, como si tuvieran resorte, varios aficionados se pusieron en pie.

Talavante se dio a torear por derechazos, acompañando con la cintura y por momentos aguantando las medias embestidas de un toro que, como si estuviera hechizado ante el figurón que tenía delante, poco a poco comenzó a sacar un fondo importante que permitió que la faena fuera cada vez a más.

Y ahí, en medio del toreo bueno, brota la inspiración de un Talavante que es sin duda el torero más creativo de la actualidad. Así, ligó arrucinas, cambiados de mano y demás muletazos llenos de fantasía en los que no se sabía ni por donde iba a pasar el toro… pero pasaba. Toda una sinfonía de variedad y frescura torera, pero sin dejar de lado la estética y la quietud.

En medio de este caudal de emociones, también regaló auténticos naturalazos y hasta se dio tiempo para torear en redondo por el perfil izquierdo. Con la plaza a punto de ebullición, remató con bernardinas cambiándole el viaje al toro y, como cereza al pastel, un portentoso cambio de mano por delante.

Tras la defectuosa estocada, y en un acto que le honra, Alejandro le regresó el rabo al alguacilillo y cambió las protestas por aplausos al dar la vuelta al ruedo sólo con las dos orejas, justo premio al que era merecedor, mientras que la pifia del juez Jesús Morales fue duramente abucheada.

Antes, con el toro de Los Encinos que abrió el festejo, Pablo Hermoso había caldeado el ambiente y puesto las emociones a flor de piel. El rejoneador de Navarra tuvo una actuación brillante delante de este ejemplar, un toro muy noble y que acudía con bravura y transmisión, de tal forma que tuvo un estupendo colaborador al que, inteligentemente, solamente le colocó un rejón de castigo.

En el segundo tercio, Pablo lució montando a "Manolete", un caballo joven y muy expresivo que llevó toreado de costado en casi dos vueltas al ruedo al bravo toro de Los Encinos; la plaza se puso en pie. Acertado en las banderillas, desgranó las ovaciones al ejecutar piruetas.

Luego sacó a "Viriato", equino que tiene una gran torería (y anda en los aires de "Ícaro"), con el que templó magníficamente las embestidas y en ocasiones dando el pecho de la cabalgadura, llevando al toro de los medios hasta el terreno de tablas, y viceversa, en instantes en los que brotó la ya mencionada fantasía.

Con “Pirata” colocó las banderillas cortas y luego un par a dos manos que le resultó de mucha exposición, aunque un tanto desigualado. Para rematar, la suerte del teléfono, redondeando una labor tan artística como aseada. Acertó con el rejón de muerte hasta el segundo intento y, por ello, se le había otorgado una bien ganada oreja, pero finalmente el juez otorgó la segunda en lo que fue el primer desliz de la tarde, mientras que Pablo, que es un figurón del toreo, no tendría que haberse quedado mirando al palco de la autoridad como pidiendo el segundo trofeo.

Fermín Spínola le cortó una oreja de ley al segundo de su lote, que perteneció a la ganadería de San Diego de los Padres, un toro que embestía con parsimonia y nobleza, cualidades que aprovechó para lograr este triunfo. Estupendo el par al quiebro con el que cerró el tercer tercio, pues antes había galleado al toro con lo que dejó buen ambiente para la faena de muleta.

Bien entendió al ejemplar y así, sin forzarlo, lo toreó en redondo para construir los momentos más emotivos del trasteo. Sin duda un homenaje a su maestro, Curro Rivera, al ejecutar el muletazo del circurret, para después ligar dosantinas y una más cambiándose la muleta de mano, en lo que es el pase de la ranchera.

Faena interesante de Fermín, misma que terminó toreando por sanjuaneras para rematar con tres cuartos de acero en buen sitio, lo que le valió la concesión de un trofeo que, con orgullo y satisfacción, paseó entre la aprobación popular.

De no haber pinchado a su primero, bien pudo haberle también cortado una oreja. Con serenidad y mostrando su tauromaquia clásica, Spínola le fue paciente y, aguantándolo, le extrajo muletazos de mérito y valía, tanto por derecha como por izquierda. En lo que fue una faena meritoria y que el público le reconoció con sus aplausos.

Pablo Hermoso también perdió un trofeo delante de su segundo, ya que en el momento de la suerte suprema, el de Los Encinos resbaló y lo descordó, de tal forma que, al no poderse levantar, fue apuntillado. Delante de este toro, que tenía clase aunque menos fuelle que el primero, Pablo lució a lomos de “Disparate”, con el que toreó a dos pistas, y también emocionó con la torería “Dalí”. Muy ovacionado en el par a dos manos y en el desplante del teléfono con el que redondeó su labor.

El segundo de Talavante fue de Barralva, un toro que inició metiendo la cara pero que vino a menos y no terminó por entregarse. Alejandro regaló algunos destellos, pero poco importa que la faena no haya tomado vuelo pues, ante su primero, le habíamos visto torear como los propios ángeles del cielo.

El hidrocálido Víctor Mora tuvo una tarde complicada y no logró alcanzar el triunfo ante dos astados que no le pusieron las cosas sencillas. En primer término lidió un ejemplar de La Soledad que, si bien es cierto acudía a los cites, era deslucido y terminaba con la cabeza a media altura, lo que complicó la situación para un Mora que se mostró esforzado y un tanto tenso.

El octavo ejemplar, y último de la temporada, fue de Xajay. El burel mostró cosas buenas en los primeros tercios y hubo un bello quite por chicuelinas, pero llegó con poco fuelle a la muleta y Víctor, que ha toreado poco a últimas fechas y lo resintió, intentó serle paciente para extraerle los muletazos y dejó algunos de buen calado, sobre todo por derecha, pero sin que la faena lograra tomar altura.

Cabe mencionar aquí que mucha gente que se retiraba mientras Mora lidiaba a este último, en un acto descortés y maleducado, lanzó sus cojines al ruedo sin importar que un torero estuviera jugándose la vida. Vamos, un curso de "civismo taurino" no estaría mal para los que, quizá hoy, fueron por primera vez a una plaza de toros.

De esta forma, y con otra gran entrada, lo cual hay que ponderar, la Temporada Grande pone su punto final. Ahora, la Plaza México abrirá sus puertas hasta mediados de año para celebrar las doce novilladas que enmarcarán la Temporada Chica 2013.

Ficha
México, D.F.- Plaza México. Decimonovena y última de la Temporada Grande. Más de tres cuartos de entrada (unas 39 mil personas) en tarde agradable. Ocho toros de varias ganaderías, en este orden: Los Encinos (1o.y 5o.), Marrón, Campo Hermoso, La Soledad, San Diego de los Padres, Barralva y Xajay, desiguales en presentación, entre los que destacó el 1o., premiado con arrastre lento. Pesos: 510, 476, 473, 480, 500, 488, 485 y 480 kilos. El rejoneador Pablo Hermoso de Mendoza: Dos orejas con algunas protestas y palmas. Fermín Spínola (corinto y oro): Palmas y oreja. Alejandro Talavante (blanco y oro): Dos orejas y rabo con protestas, y palmas. Víctor Mora (pistache y oro): Silencio en su lote. Incidencias: El banderillero Fernando Plaza, de la cuadrilla de Talavante, fue empitonado sin consecuencias por el 3o. Tanto Víctor Mora como Pablo Hermoso brindaron a Carlos Slim, que se encontraba en una barrera de sombra.


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