Joselito Adame: una magnífica impresión
Martes, 17 Mar 2009 | México, D.F.
Fuente: Juan Antonio de Labra / Foto: Sergio Hidalgo
La Temporada Grande de Joselito Adame en la Plaza México se circunscribió a una sola tarde, la de su confirmación de alternativa de manos de Enrique Pone, y ante el testimonio de su paisano, Arturo Macías, el domingo 8 de febrero. Y el hidrocálido no tenía otra opción que causar impacto en el público.
Quizá por ello se plantó decididamente en los medios, de rodillas, con la mirada puesta en la puerta de toriles, para recibir al toro de la ceremonia con una larga cambiada, un gesto inusual en un confirmante. Aquella fue una clara manifestación de intenciones de un joven que se ha curtido lejos de casa, y que sabe muy bien cuáles son sus alcances.
Esta confirmación de alternativa debió esperar un año, pues José Guadalupe se cayó del cartel del 5 de febrero del 2008 como consecuencia de la cornada sufrida en La Chona días antes de la fecha señalada. Posiblemente así haya sido mejor, pues en este tiempo, en el que se ha visto obligado a superar diversos avatares, como la grave enfermedad hepática que lo quitó de torear en Las Ventas, le haya servido para reflexionar varias cosas.
La primera de ellas: que el público espera mucho de él. Y en este sentido, Joselito salió aquel 8 de marzo a impresionar a los que no le habían visto, que eran muchos.
De capote gustó mucho su variedad, pues a las largas cambiadas de rodillas siguieron unos sedosos lances a pies juntos, y más tarde un fantástico quite por zapopinas. Por si fuera poco, cubrió el tercio de banderillas con seguridad y después hizo una faena de menos a más que terminó por convencer al público.
Los muletazos en redondo que dio al noble toro de San José, tuvieron chispa e inteligencia ya que se adaptó a las condiciones del ejemplar sobre la marcha. Un pinchazo en todo lo alto no emborronó siquera la magnífica impresión que había causado, y tras colocar la espada en un segundo viaje, cortó una oreja de ley.
Fue una pena que el juez de plaza no le haya concedido la oreja del sexto, que la gente pidió con fuerza, porque eso le hubiese permitido salir a hombros al lado de Enrique Ponce y Arturo Macías en una de las tardes clave del ciclo capitalino.
Al margen de esta circunstancia desafortunada, lo mejor fue pudo enseñar sus armas. La fiesta de México está urgida de toreros con mentalidad triunfadora, profesionales y dedicados, como Joselito Adame.
Y hubiera sido muy bueno verlo otra tarde más en la temporada, pues se supone que estaba contratado para actuar el 22 de marzo al lado de Pablo Hermoso de Mendoza. Al final, la cosa se torció en el despacho de la empresa y ya no vino. Seguramente volverá a este escenario en la campaña siguiente, porque un torero de esta frescura y proyección supone un gran aliciente para el público.
Comparte este contenido en Facebook y Twitter