Fermín Spínola: la determinación como norma
Sábado, 14 Mar 2009 | México, D.F.
Fuente: Juan Antonio de Labra
Uno de los toreros que más provecho sacó a la primera parte de la Temporada Grande fue, sin duda alguna, Fermín Spínola, que había permanecido marginado de manera incomprensible, presa de la ceguera de muchos empresarios que carecen de la visión suficiente para percibir que se trata de un luchador incansable, de un hombre que ha permanecido incólume hasta recibir una nueva oportunidad.
Y la oportunidad llegó por primera vez el 16 de noviembre, cuando salió a entregarse sin reserva y dejó en claro que lo suyo iba en serio. Los dos toros de su lote, pertenecientes a la ganadería de El Junco, le echaron mano. Al segundo le tumbó una oreja como premio a una actuación de mucha entrega.
Esta pequeña rendija por la que Fermín entró a La México, de pronto se convirtió en una nueva esperanza. La segunda corrida tuvo lugar el 23 de diciembre, la última de esa incierta parte de la campaña de la que surgieron cosas muy positivas.
Otra vez los toros de El Junco y el nombre de Fermín Spínola se amalgamaron en una tarde redonda, pues cortó tres orejas y se convirtió el en máximo triunfador de la parte mexicana de la campaña capitlina, precisamente el domingo 23 de diciembre, en la última corrida.
Su variedad con el capote; la facilidad para encontrar toro en todos los terrenos con las bamderilla; o la reciedumbre de su muleta, que tiene el sabor de los muleteros de otra época, fueron determinantes en su triunfo.
Por derecho propio entró al cartel del 5 de febrero en La México, y una vez más enseñó sus cualidades ante un toro reservón de San José, al que plantó cara con mucha verdad. Tampoco en esta corrida se salvó de sufrir otra aparatosa voltereta. Y en la última comparecencia la espada le puso en las manos una oreja de respeto, tras porfiar con inteligencia ante un toro de Montecristo al que mató de un gran volapié, pues el buen manejo de la espada es otra de sus cualidades.
Cuatro corridas, cinco orejas: el resultado del tesón, y de saber esperar la oportunidad para solventar la papeleta con oficio. Ahora habrá de recoger estos frutos sin alejarse de esta imagen, la de la determinación, que le ha hecho resurgir con fuerza en el medio taurino de México.
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